Lo sucedido el jueves en el estadio de La Bombonera, en Buenos Aires, en el juego de vuelta de la Copa Libertadores entre el local Boca Juniors y el visitante River Plate, quedará registrado como el punto más bajo en la historia no solo de esa competencia, sino del clásico del fútbol argentino. El marcador estaba a ceros (lo que favorecía al visitante) y los jugadores de River acababan de entrar al túnel para salir al segundo tiempo, cuando fueron atacados con gas pimienta desde la tribuna. Algunos quedaron en un estado grave, pero, a pesar de que eso hacía imposible seguir el partido, la Conmebol tardó más de una hora en suspenderlo. Y hubo más. La hinchada siguió lanzando objetos a los jugadores y miembros del equipo técnico de River, el cual solo dos horas y media después logró abandonar el estadio. Para encimar, la actitud de los jugadores de Boca fue vergonzosa: ignoraron los hechos, fueron insolidarios con sus rivales e incluso aplaudieron a los atacantes. Al cierre de esta edición, las autoridades habían identificado a un hombre que rompió la malla con un soldador para introducir el gas en el túnel. Y la Conmebol no se había pronunciado, pero algunos ya esperan un castigo ejemplar que corte el problema por lo sano: River avanzará, y Boca y su cancha serán sancionados, ojalá fuertemente.
ENFOQUE
La noche nefasta de La Bombonera
El juego entre River Plate y Boca Juniors quedará registrado como el punto más bajo del clásico del fútbol argentino.
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16 de mayo de 2015 a las 5:00 p. m.
