Manejan grandes casos y algunos de ellos han participado en operaciones relevantes antes de los 30 años, han trabajado fuera del país, ya son socios de firma o están a punto de alcanzarlo por su buen desempeño y porque son los llamados a garantizar la perdurabilidad empresarial de los bufetes en donde se han formado.
Las características comunes de las nuevas generaciones de abogados son varias: tienen alta capacidad de adaptación a nuevas situaciones y entornos, hablan varios idiomas, tienen una fuerte incorporación de estándares éticos.
El nuevo abogado pasó de ser el ‘generalista’ que sabía de todo y se aprendía los códigos de memoria, a un profesional que está en contacto con el mundo, más analítico y cercano a la realidad empresarial y del país. Es proactivo y estudioso en una profesión en el que todos los días hay cambios en las leyes. Además, sabe argumentar y convencer.
Los jóvenes abogados actuales viven un momento decisivo para la industria legal dado los cambios que se gestan con la entrada de firmas internacionales, los procesos de fusiones y adquisiciones y las alianzas para hacer más robustas y la aparición de nuevas áreas de práctica en la medida en que el mercado exige un mayor nivel de especialización.
Como estos nombres, sobresalen muchos otros menores de 40 en esta industria y que son nominados por el propio mercado: en derecho financiero, Francisco Gómez (GPZ); competencia: Nicolás Cardona (Brigard & Urrutia), Daniel Beltrán (Esguerra Asesores Jurídicos); Juan David Gutiérrez (independiente) y José Fernando Mestre, penalista de M&P abogados.
