“Yo nací para ser policía. Crecí entre espadas y uniformes franceses, siempre teniendo como referencia a mi abuelo, Jean-Marie Marcelin Gilibert, el fundador de la Policía Nacional”, dice con orgullo el general (r) Luis Ernesto Gilibert. Nació en Bogotá en 1943, a los 19 años terminó el bachillerato y a los 20 entró a la Policía Nacional. El oficial recuerda su carrera policial con honor y pasión, incluso considera que cada uno de los sacrificios valieron la pena. “Una vez, cuando salí a cubrir el primer turno que era desde las doce de la noche hasta las seis de la mañana, le dije a mi madre que me sentía realizado por salir a patrullar, luciendo mi uniforme y mis botones brillados”, afirmó el oficial. Y así como de niño soñó con ser policía, de hombre su meta era ser el director de esa institución, y lo logró. El 14 de junio de 2000 el gobierno lo designó como director Nacional de la Policía en reemplazo del general Rosso José Serrano. Entonces se propuso un reto: lograr el acercamiento entre la ciudadanía y la autoridad. En agosto de 2002 anunció su retiro y se dedicó a sus pasiones: la lectura, la escritura y la historia. Hoy hace parte de una oficina de asesores de seguridad integrada por otros oficiales retirados. Vive con su esposa, “la mujer mejor casada del mundo”, dice con gracia, y comparte con sus dos hijos y su nieto de 3 años que le da las mayores alegrías de su vida.
QUÉ PASÓ CON
Luis Ernesto Gilibert Vargas
“Yo nací para ser policía. Crecí entre espadas y uniformes franceses, siempre teniendo como referencia a mi abuelo, Jean-Marie Marcelin Gilibert, el fundador de la Policía Nacional”, dice con orgullo el general (r) Luis Ernesto Gilibert.
Siga las noticias de SEMANA en Google Discover y manténgase informado
29 de junio de 2012, 7:00 p. m.
