Su papá es egresado de la Universidad Nacional y su mamá de los Andes, pero María se inclinó por esta última por tener un enfoque más microeconómico que macroeconómico. Confiesa que ser buena estudiante le abrió puertas durante su paso por el pregrado (actualmente cursa el programa para graduados –PEG–), donde ejerció como monitora y por los contactos allí establecidos pudo trabajar con economistas renombrados como la exministra Cecilia López y el codirector del Banco de la República José Antonio Ocampo.
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Hizo su tesis de grado sobre el impacto económico de las labores de cuidado en las mujeres y en la sociedad, pues le apasionan los temas de género y ya está trabajando. Es empleada de Concentra, una firma que provee información sobre el sector de gas natural en Colombia. “Estoy aprendiendo de energía, pero mi meta es seguirme formando, incluso me veo haciendo un doctorado en economía o un tema afín”, comenta y agrega, como muchos de sus colegas pilos entrevistados por esta revista, que primero quiere trabajar para definir el énfasis de su especialización.
En lo que respecta a las pruebas Saber Pro, piensa que están bien diseñadas, pues les piden escribir un ensayo, así como hacer modelos técnicos y análisis económico. “Lo que falta es promocionar más la prueba entre los estudiantes, con incentivos como becas para posgrados para aquellos que obtengan los puntajes más altos”, opina.
