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Combatir la pobreza con vivienda digna: la apuesta del sector constructor y financiero

Por: Hernando José Gómez R.*

La articulación entre política pública, el sector de la construcción y el financiero generó un esquema de mercado que facilita el acceso a subsidios, a una amplia oferta de proyectos y opciones de financiación.


Para la mayoría de colombianos la vivienda representa su principal patrimonio, por lo cual contribuir a su consolidación es una forma directa de combatir la pobreza. En el caso de las familias de menores ingresos, el proceso de adquisición viene acompañado de subsidio y crédito, lo que supone inclusión financiera y promoción de cultura del ahorro. Esto también lo corrobora el hecho de que, en promedio, en el último quinquenio, de cada 1.000 viviendas de interés social (VIS) financiadas con crédito, 995 terminan de pagar exitosamente sus hipotecas.

Definitivamente, el buen momento que atraviesa el sector de la construcción de inmuebles se ve reflejado en términos de crédito. La cartera total dirigida a financiar vivienda alcanzó 93,8 billones al cierre del primer trimestre del año, de los cuales el 27,5 por ciento corresponde a VIS. En cuanto a desembolsos, los datos reflejan una expansión desde inicios de 2021, cuando el segmento VIS alcanzó su máximo histórico mensual, con casi 10.000 operaciones de financiación de vivienda nueva y usada. Del mismo modo, para una ventana de 12 meses, 2021 también registró el máximo en la serie con 202.859 operaciones de financiación de vivienda.

Es indudable que el crédito está llegando hasta los colombianos de más bajos ingresos. De los 128.566 desembolsos para vivienda nueva, más de la mitad, 76.010 operaciones, fueron para la compra de VIS. Además, hay un gran progreso en la equidad de género pues cerca del 50 por ciento de los créditos hipotecarios nuevos están en cabeza de mujeres.

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El crédito está llegando hasta los colombianos de más bajos ingresos. De los 128.566 desembolsos para vivienda nueva, más de la mitad fueron para la compra de VIS. - Foto: Guillermo Torres

De otros logros también hablan las cifras del programa Mi Casa Ya, que se dirige a hogares de hasta cuatro salarios mínimos de ingreso. La combinación del ahorro, el acceso al crédito y el subsidio tanto a la cuota inicial como a la tasa de interés durante siete años fue un acierto. Desde su creación, la iniciativa ha logrado apoyar a 234.678 familias, pero se ha acelerado al punto que se reportaron cerca de 64.000 marcaciones en 2021, con un crecimiento interanual del 78 por ciento. Este programa ha venido aumentando la focalización, además de la combinación con el beneficio de las cajas de compensación en el esquema llamado concurrencia. Esto ha permitido que hoy más del 70 por ciento de las marcaciones estén dirigidas a la base de la pirámide, a hogares con ingresos de hasta dos salarios mínimos.

Todo el esquema de financiación a hogares presupone el buen funcionamiento del crédito constructor para el desarrollo de los proyectos inmobiliarios y aquí la banca viene también irrigando recursos de modo importante con desembolsos que en 2021 alcanzaron los 9,9 billones de pesos. En todo caso, en términos de política pública, es conveniente monitorear y mitigar factores que pueden afectar este segmento como la subida de precios en los insumos.

Mantener el dinamismo de la vivienda luce de la mayor conveniencia a futuro, aunque será fundamental incorporar ajustes y lineamientos que vengan desde la nueva mirada de política pública. Sin duda, todos los jugadores en este nicho estamos prestos a acompañar de la mejor manera los esfuerzos para tener un país más próspero y equitativo a través del acceso a espacios habitacionales dignos.

*Presidente de Asobancaria.

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