El sector inmobiliario tiene un efecto multiplicador: por cada empleo directo que genera la construcción, se crean dos indirectos y se dinamizan más de la mitad de las actividades productivas del país, revela. Ingeniera civil, magíster y especialista en Administración Financiera, dice que un proyecto bien concebido fortalece el tejido social.
“Las mejores inversiones generan valor para los inversionistas y dejan una huella positiva en la gente”. Empezó como ingeniera administrativa de obra y ascendió hasta convertirse en directora y gerente en empresas dedicadas al desarrollo inmobiliario. En mayo pasado asumió la vicepresidencia de Inversiones en CCLA, una plataforma especializada en proyectos multifamiliares de vivienda en arriendo, desarrollados, administrados y operados por un único propietario institucional. Allí estructura nuevas oportunidades de inversión y hace seguimiento a los proyectos para garantizar las metas de valor.
“Este rol implica ampliar las alternativas de vivienda y contribuir a consolidar una nueva clase de activo en el país, con un enorme potencial”. Cambiar de modelo de negocio después de más de dos décadas de trayectoria profesional, confiesa, ha sido una de sus decisiones más valientes. Quiere ayudar a que más mujeres desmitifiquen las trayectorias profesionales perfectas. “Detrás de cada logro también hay incertidumbre y miedo. El crecimiento profesional depende de mantener la curiosidad y la disciplina para aprender y mantenerse vigente”.
