OPINIÓN

Marisol Pabón

¿Cómo sería tu vida si le dedicaras a la solución el mismo tiempo que le dedicas al problema?

Redirigir nuestra energía mental a la acción y sacarla de la queja y el sobrepensar cambia radicalmente los resultados.
31 de octubre de 2026 a las 10:38 p. m.

Te invito a traer en este momento a tu mente ese reto que te está quitando la paz: Eso que piensas y piensas. Tal vez esa decisión que debes tomar, un proyecto que no crece como quisieras o una relación que ya no te suma igual. Ahora quiero que tomes consciencia: ¿Cuánto tiempo le estás dedicando a buscar culpables o a preguntarte el eterno “¿por qué a mí?“ Días y noches de análisis desde los limitantes, llegando a pensamientos catastróficos sobre lo que podría pasar. Piénsalo con honestidad: ¿Cuántas horas al día le estás invirtiendo a esto?

Si sumamos ese tiempo en la semana, en el mes y en el año, ¿verdad que es un tiempo muy valioso de vida? Es un espacio que con toda seguridad podrías invertir en la solución, dejándote además margen para compartir con tu familia o descansar.

Si bien para solucionar algo debemos parar, ver la causa y tomar medidas, esto dista mucho de lo que vive la mayoría de las personas: horas en un bucle sin salida cuando podrían dedicar esa energía a tomar acciones para cambiar la situación.

A lo largo de mi carrera acompañando a personas, líderes y equipos en procesos de transformación y crecimiento personal, he observado un patrón recurrente: la mente humana tiene una inclinación natural a enfocarse en el obstáculo. Nos apasiona el problema y, aunque sea pequeño, nuestras creencias limitantes le dan un tamaño gigantesco. De un suceso simple creamos una película de terror completa que detallamos con precisión quirúrgica, explicando por qué las cosas “no se pueden mejorar” e inventando narrativas sólidas que justifican nuestra parálisis.

Mientras el malestar de un inconveniente puede movilizarnos a actuar, sobrepensar nos confunde y dilata la solución. Lo perjudicial no es sentir incomodidad ni reconocer que las cosas salieron mal; eso es parte vital del proceso. El riesgo real aparece cuando le damos residencia permanente a la duda, al “¿y si hubiera...?" y al exceso de condicionamientos que nos inmovilizan por miedo al fracaso. La queja es una fuga silenciosa de vitalidad: no construye nada, no resuelve el inconveniente y nos mantiene atados al evento que nos causó dolor o frustración en primer lugar.

Desde la Programación Neurolingüística y el desarrollo del potencial, nuestros pensamientos y el lenguaje no solo describen nuestra realidad: la crean. Cada vez que repetimos “esto es imposible”, “es muy difícil”, “otra vez me pasó a mí” o “el entorno no ayuda”, le damos una instrucción directa al cerebro para que atrape la atención en la angustia, cierre las puertas de la innovación y busque pruebas que reafirmen lo negativo. En consecuencia, nuestro cuerpo empieza a actuar desde esa imposibilidad.

Por el contrario, cuando cambiamos la pregunta de fondo y nos formulamos interrogantes como “¿cuál es el siguiente paso que sí depende de mí?“, ”¿qué recurso no he explorado todavía?" o “¿qué puedo hacer hoy diferente para obtener resultados diferentes?“, el enfoque cambia de inmediato. La mente deja de defender la dificultad y comienza a diseñar la salida. Lo que realmente nos mueve hacia la solución se resume en esto: donde pones el foco, pones la energía.

Para pasar de “enrollado sin salida” a “claro y con rumbo”, te comparto estas claves contundentes:

  • Analiza la situación con la mayor objetividad posible: identifica causas y consecuencias reales.
  • Redirige tu atención hacia las preguntas correctas: hazlo con plena consciencia.
  • Diferencia qué depende de ti y qué no: pon tu foco en lo primero y suelta lo segundo.
  • Diseña estrategias de acción concreta: enfócate en la solución.
  • Anclate en el presente: si tu mente intenta llevarte de nuevo a pensamientos fatalistas, vuelve de inmediato al aquí y al ahora.

Recuerda “el tiempo y la energía son tus activos más valiosos”.

Por Marisol Pabón Rodríguez, presidenta ejecutivo de Wo´Man Equity