Los países de la Unión Europea ya no saben qué hacer con la crisis generada por la enfermedad de las vacas locas. Pero las verdaderas locas parecen ser las soluciones que se han planteado para enfrentar la crisis. Francia y Alemania parecieran competir por poner en práctica la política más rara. Los alemanes, amantes de la carne de res, no resistían más las hamburguesas de pollo hasta que descubrieron que el emú, un ave australiana parecida al avestruz, tiene un sabor muy parecido a la carne bovina. Junto a grandes cantidades de carne de emú han empezado a importar las de canguro, cocodrilo y avestruz, que son tan seguras como exóticas. Mientras tanto los franceses, fieles a su imaginación romántica, han buscado superar la crisis de los ganaderos con exportaciones masivas de semen de ganado.
Carne de emú
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4 de marzo de 2001 a las 7:00 p. m.