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| 6/24/1985 12:00:00 AM

CUMBRE EN MOSCU

El encuentro de los secretarios de comercio de E.U. y la URSS no mejora perspectivas de entrevista Reagan-Gorbachev

CUMBRE EN MOSCU CUMBRE EN MOSCU
Norteamericanos y soviéticos están por reanudar conversaciones a alto nivel sobre el comercio entre las dos superpotencias, después de los años de amargos y poco productivos encuentros que siguieron a la invasión soviética de Afganistán en 1979.
El secretario norteamericano de Comercio Exterior, Malcolm Baldridge, y el ministro soviético de Comercio Exterior, Nikolai S. Patolichev, se reunirán durante dos días en Moscú para tratar de allanar el camino a las relaciones comerciales entre ambos países, y discutir los tipos de intercambio que podrían expandirse.
Sin embargo, el encuentro se halla rodeado de negros nubarrones, debido tanto a los imprevisibles soviéticos, como a las diferentes posiciones internas de la administración Reagan, que mantienen encarnizada lucha sin que sea posible saber quién marca el tono .
Aparentemente urgido por el secretario de Estado G.P. Shultz, el presidente Reagan decidió por fin enviar a señor Baldridge a tratar de reforza los lazos comerciales con la URSS Sin embargo, parece ser que este pa so, dejó "en casa" a un incómodo Secretario de Defensa, quien ha enfilado todas sus baterías para oponerse al viaje, o en últimas, para interponerle serios obstáculos a las conversaciones.
La piedra de toque de la contienda la constituye la eventual compra de tecnología americana por los soviéticos, que, según el señor Weimberge (Secretario de Defensa Norteamerica no), facilitaría la construcción enemiga de misiles más precisos que los actuales o de mejores detectores antisubmarinos. Weimberger arguye que la tecnología ya obtenida por MOSCU ha reducido el costo de su armamento y forzado a Washington, en consecuencia, a gastar aún más para mantener la delantera.
El Secretario de la Defensa, intentaba por otro lado cancelar el viaje de Baldridge, como una forma de protesta por la muerte del mayor Athur D. Nicholso, dado de baja en Alemania del Este, por un soldado soviético, en marzo pasado. Finalmente, Weimberger, se opone a toda venta de tecnología avanzada en la exploración de petróleo y equipos de siembra para eliminar los faltantes en la producción soviética.
La administración se encuentra asimismo frenada por el Congreso, el cual exige numerosos pasos en favor de los derechos humanos por parte de los soviéticos, para bajar un poco la guardia y aligerar las condiciones de los tratados de comercio.
El número uno soviético por su parte, no escatima tampoco ocasión para afirmar su posición frente a los Estados Unidos y dejar en claro las condiciones que la administración Reagan debe llenar, si una mejoría en las relaciones entre ambos países ha de tener lugar. Si bien estas conversaciones sobre comercio pueden ser interpretadas como un movimiento de acercamiento de ambas partes, lo cierto es que los observadores occidentales se muestran cada vez más pesimistas con respecto a las posibilidades de un encuentro Reagan-Gorbachev este año.
Según la prensa occidental, en su reciente viaje a Viena con motivo de la celebración del 30 aniversario de la neutralidad austríaca, y en donde se encontraron reunidos los responsables de la politica exterior de los paises firmantes, Shultz habría intentado conseguir un acuerdo sobre los detalles de la "cumbre" entre los dos líderes. Sin embargo, todo parece indicar que los esfuerzos del Secretario de Estado Norteamericano, sólo sirvieron para que Gromiko manifestara una vez más que la Unión Soviética no tiene ninguna prisa en fijar fechas y para que reiterara el rechazo soviético al proyecto norteamericano de la iniciativa de defensa estratégica, popularmente conocida como "guerra de las estrellas".
Así pues, con coqueteos a nivel comercial incluidos, la famosa cumbre entre los jefes de las superpotencias sigue quedando en el aire, supeditada en gran medida al cambio de tono que el presidente Reagan sepa imprimirle a sus belicosos discursos sobre la Unión Soviética. -
María Clara Rueda, corresponsal de SEMANA en París .

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