Fuentes del personal que atendió al religioso explicaron que el paciente, quien cumplía su quinto día de ingreso hospitalario, estaba en "condiciones críticas" y que, durante las últimas horas, experimentó una "bajada de sus constantes vitales".
Pese a que los médicos "probaron alguna medicación en un intento de estabilizarlo", la cámara y los monitores con los que era observado "mostraban que tenía problemas para respirar", hasta que el enfermo ha dejado de "mostrar actividad" esta mañana.
Su cadáver "será sellado e incinerado", sin practicarle la autopsia para evitar la propagación de la enfermedad, de acuerdo con el reglamento de la Policía Sanitaria Mortuoria de Madrid.
El contacto con los cadáveres debe realizarse "por personal entrenado" y no se procede, en estos casos, a ninguna preparación del cuerpo del difunto.
El pasado 4 de agosto, se hizo público que el religioso español permanecía aislado en el hospital San José de Monrovia junto a otros trabajadores del centro sanitario, tras la muerte por ébola de su director, el hermano Patrick Nshamdze, a quien cuidó el sacerdote español.
Tras confirmarse que padecía la enfermedad, fue trasladado a España en un avión medicalizado, un Airbus A310 del Ejército del Aire, en el que también viajaba la monja de origen guineano y nacionalidad española, Juliana Bonoha, quien no padecía la enfermedad.
Ambos trabajaban en el Hospital San José de Monrovia, donde quedaron ingresados otros tres religiosos compañeros de Pajares infectados de ébola, dos de ellos, la monja de la Inmaculada Concepción Chantal Pascaline; y el religioso y enfermero George Combey, también han fallecido.
Mientras tanto, permanece ingresada en el Hospital ELWA de Liberia, gestionado por la ONG Médicos Sin Fronteras, la hermana Paciencia Melgar.
Por su parte, Juliana Bonoha continúa su recuperación y su estado de salud permanece estable.
Fuentes hospitalarias indicaron que previsiblemente hoy se repetirá el test del ébola a la religiosa para descartar definitivamente que ha contraído el virus.
En los últimos cuatro meses, esta epidemia sin precedentes que afecta a Liberia, Guinea Conakry, Sierra Leona y Nigeria, ha causado la muerte a 1.013 personas y ha infectado a 1.848, informó este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).