Tras nueve meses del asesinato del senador colombiano Miguel Uribe Turbay, las autoridades ecuatorianas encontraron un curioso hecho, tras una redada en un búnker de la estructura de Adolfo Macías, alias Fito, cabecilla de Los Choneros.
El diario ecuatoriano El Universo publicó en uno de sus recientes artículos los detalles de un nombre en un cuaderno incautado en Montecristi, en Manabí, que llamó la atención de las autoridades tanto en Ecuador como en Colombia.

Las autoridades identificaron el nombre de alias Churco en un cuaderno que fue encontrado en un lugar donde operaba la estructura del temido narcotraficante ecuatoriano José Adolfo Macías.
Este es el mismo alias que las autoridades que investigan los hechos mencionaron en distintas ocasiones, vinculándolo con el atentado a Miguel Uribe Turbay.

Según el diario El Universal, el nombre se dio a conocer tras el análisis de las libretas que encontraron en la provincia de Manabí.
En dichos archivos, que se le adjudican a Verónica B., compañera de Fito, se registran nombres, apodos y apuntes relacionados con la estructura operativa de la organización dirigida por el líder.
Dentro de esos documentos se menciona el alias Churco, señalado por la Policía como un individuo de origen colombiano que, de acuerdo con las investigaciones, aparentemente se encontraría en Ecuador, según narra el diario ecuatoriano.

De acuerdo con las pesquisas de la Policía, el alias Churco es señalado como un individuo presuntamente implicado en diversas conductas delictivas.
Las autoridades lo vinculan tanto con la administración de puntos de venta de estupefacientes en Bogotá como con entramados de pesca ilegal, que servirían como mecanismo encubierto para obtener ingresos y facilitar el movimiento de capitales.

Según las indagaciones, estas dinámicas le habrían permitido sostener financieramente acciones criminales y consolidar una red logística con proyección internacional.
Asimismo, la aparición de su alias en los cuadernos decomisados en Montecristi incrementa las sospechas de que tendría una relación cercana con el círculo de Fito y con miembros operativos de dicha estructura.
El magnicidio levantó alertas sobre la seguridad de los candidatos de cara a las elecciones legislativas y presidenciales en Colombia, que se celebrarán en los próximos meses.
También revivió el fantasma de la violencia política en Colombia durante las décadas de los 80 y los 90, cuando los narcotraficantes asesinaron a varios candidatos presidenciales.

Hasta el momento hay nueve detenidos por el asesinato, incluido un menor de edad que disparó contra el senador de derecha y fue sentenciado a siete años de reclusión.
Las autoridades colombianas van detrás de los autores intelectuales del crimen y tienen como principal sospechosa a la Segunda Marquetalia, disidencia de la extinta guerrilla de las Farc.
