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Falleció el médico personal del papa Francisco por coronavirus

Fabrizzio Socorsi fue el médico del sumo pontífice desde 2015 y falleció este sábado tras presentar complicaciones de la enfermedad.


Fabrizzio Socorsi, el médico personal del papa Francisco, murió este sábado tras presentar complicaciones causadas por el coronavirus.

Soccorsi, de 78 años, estaba en el hospital Gemelli por una patología oncológica y había sido elegido como médico personal por Francisco en 2015, cuando era consultor de la Dirección de Sanidad e Higiene del Vaticano y director emérito de Hepatología del Hospital San Camilo de Roma.

Nacido en Roma, Soccorsi se licenció en medicina y en cirugía en la Universidad “La Sapienza” de Roma en 1968 y desarrolló una “amplia actividad profesional y docente”. Además, dirigió el departamento de enfermedades del hígado, del aparato digestivo y nutricionales del departamento de medicina interna y fue especialista del Hospital de San Camilo Forlanini, en la capital italiana, según señaló la Santa Sede.

El médico también dictó clases de inmunología en la Escuela Médica Hospitalaria de Roma y de la Región Lacio. Entre otras cosas, desempeñó “diversas colaboraciones y consultas” en el sector público, con más de un centenar de publicaciones y contribuciones científicas, y fue perito de la Comisión Médica de la Congregación para las Causas de los Santos.

Por ahora no se sabe si en este último periodo el papa tuvo contacto alguno con su médico. Sin embargo, el sumo pontífice anunció que la próxima semana se vacunará contra el coronavirus.

“La semana que viene empezaremos a hacerlo [vacunarse], ya tengo mi cita”, dijo a la cadena Canale 5. “Hay que hacerlo”, insistió el pontífice argentino, para quien “hay un negacionismo suicida que no consigo explicar”.

“Creo que desde el punto de vista ético todo el mundo debe vacunarse, porque no solamente pones en peligro tu salud y tu vida, sino también las de los otros”, explicó en esa entrevista.

“Cuando yo era chico, me acuerdo de la epidemia de la poliomielitis, a causa de la cual muchos niños quedaron paralizados y todo el mundo esperaba ansiosamente una vacuna (...) Cuando llegó la vacuna la daban con azúcar”, recordó el papa Francisco.

“Luego crecimos a la sombra de las vacunas, contra el sarampión, contra esto, contra aquello... vacunas que se daban a los niños”.

“No sé porqué algunos dicen ‘no, la vacuna es peligrosa’. Si los médicos la presentan como algo que puede ser bueno, que no presenta riesgos particulares, ¿por qué no hacerlo?”, se preguntó el pontífice.

*Con información de la AFP.