Mientras el mundo entero observa horrorizado la hambruna que amenaza a millones de habitantes de sus países los gobiernos de Etiopía y Eritrea, en el cuerno de Africa (foto), están enfrascados de nuevo en la mayor guerra convencional del planeta. La insensatez de semejante confrontación viene a sumarse a otros conflictos que han impresionado a la opinión mundial, como el de Filipinas, con su grupo de turistas europeos secuestrados, o Sri Lanka, donde los tamiles siguen a la ofensiva, o el de Sierra Leona, donde los rebeldes suelen cortar las manos de civiles indefensos.