El proceso de paz de Irlanda del Norte, que parecía demostrar que no hay conflicto que no pueda ser resuelto por las buenas, entró en una crisis que tiene en ascuas a Gran Bretaña y el mundo entero. El gobierno británico suspendió la administración conjunta entre los protestantes unionistas (que quieren seguir como parte de Gran Bretaña) y los católicos republicanos (que pretenden integrarse a la República de Irlanda). La causa fue una discrepancia con el Ejército Republicano Irlandés, que negó haberse comprometido a entregar sus armas en un plazo determinado. Ahora la pregunta de la foto,’¿terminó la guerra?’, se volvió una ironía.