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| 9/26/1983 12:00:00 AM

LA SANGRE DE BENIGNO

El asesinato de Aquino deja a Marcos en una situación semejante a la de Somoza tras la muerte de Pedro Joaquín Chamorro

LA SANGRE DE BENIGNO LA SANGRE DE BENIGNO
El sorpresivo asesinato del rival político del mandatario filipino perpetrado en la escalerilla del avión de Air China que dejó a Aquino en Manila cuando éste regresaba después de tres años de exilio auto impuesto, ha originado confusión y asombro en los círculos políticos de ese país, al tiempo que plantea un serio interrogante sobre el futuro del estratégico archipiélago. El hecho produjo especial conmoción en Washington donde se consideraba a Aquino como el más opcionado sucesor de Ferdinando Marcos, quien últimamente ha tenido diferencias con la Casa Blanca. En junio pasado, Estados Unidos llegó a un acuerdo de renta con Marcos sobre las dos bases estadounidenses en dicho país, la naval de la bahía Subic y la aérea de Clark, que se encuentran entre las mayores instalaciones militares de Estados Unidos en el mundo. Originalmente Marcos -quien en libro suyo, publicado en abril pasado, declaró que estaban contados los días de las bases militares extranjeras en los países del Tercer Mundo, incluidas las implantadas en Filipinas- había pedido que se llegara a un acuerdo de renta por 1. 500 millones de dólares y que se mantuviera el derecho de Filipinas a mantener el control sobre las actividades de dicha base y el tipo de armas que Estados Unidos pudiera emplazar en esa área. Sin embargo, tuvo que firmar un acuerdo por 600 millones menos de lo pedido y con la única condición de un "compromiso " de USA de "consultar" al gobierno filipino sobre sus actividades en las bases, incluido el emplazamiento de armas nucleares. Considerado como una de las revelaciones políticas de Filipinas de la década de los 70s, Aquino escaló posiciones en forma acelerada, hasta llegar a ser secretario del Partido Liberal y senador en 1967, a la temprana edad de 35 años. Tan rápido ascenso no dejó de granjerarle enemigos, especialmente en la persona del recién elegido presidente Marcos, quien desde entonces lo vio como su principal adversario. Un par de años antes de la elección presidencial de 1973, en la que Aquino era considerado favorito, Marcos orquestó una campaña de descrédito contra el senador acusándolo de ser "comunista". La ofensiva tuvo su culminación en septiembre de 1972 cuando Marcos decretó la ley marcial cancelando las elecciones y manteniéndose inconstitucionalmente en el poder desde entonces. Entre las medidas de "protección al Estado", decidió la detención de Aquino, luego de acusarlo de asesinato, subversión y posesión ilegal de armas. Un tribunal lo condenó a muerte en 1977. La protesta internacional obligó a Marcos a conmutar la sentencia y permitir a Aquino salir a los Estados Unidos en 1980, para ser operado del corazón. A la hora de regresar, la falta de garantías otorgadas por el gobierno filipino indujo al ex senador a quedarse en Norteamérica. Allí aceptó un trabajo de tipo académico en la Universidad de Harvard, transfiriéndose tiempo después a Massachusetts. La crisis económica que atraviesa el archipiélago, así como la aparición de un movimiento guerrillero, dirigido por el Partido Comunista Filipino, denominado "Nuevo Ejército del Pueblo " (NEP), que ha ganado adeptos en forma acelerada, y controla amplias zonas de la cadena montañosa de Luzón, impulsó a Aquino a retornar al país para tratar de convencer al dictador de permitir el regreso a la democracia para mantener el orden en el país. "Debemos convencer al Presidente para ayudar a que retorne la democracia, de lo contrario caeremos en el camino de El Salvador", había advertido antes de abordar el avión en Manila. Desde el momento en que notificó que regresaría a su país, fue advertido que su vida correría peligro. Una de tales advertencias fue hecha personalmente por Imelda de Marcos, la esposa del dictador, en la ciudad de Nueva York en mayo pasado. Según la Primera dama, los cuerpos de Seguridad del Estado habían tenido conocimiento de un complot en contra de la vida del ex senador. Pero el no renunció a tal viaje. Apenas el avión taiwanés aterrizó en Manila, tres guardias de seguridad entraron en la nave para escoltar aparentemente al importante pasajero impidiendo que nadie más lo acompañara. Segundos más tarde, los pasajeros y periodistas que acompañaban a Aquino escucharon el disparo asesino. ¿Un crimen más de Marcos? La evidencia recogida hasta el momento parece inclinarse hacia una acusación de este tipo. Katsuo Ueda, un periodista japonés dijo momentos después del crimen que él había visto a dos de los que hacian de guardaespaldas de Aquino disparar sobre éste. Tal versión fue confirmada por varios pasajeros que se encontraban en el lugar de los hechos. Por otra parte una filipina que había obtenido un autógrafo de Aquino durante el vuelo también insistió segundos después de los disparos que ella vio cómo "ellos dispararon sobre Nimoy", refiriéndose a gritos a los soldados, y empleando el nombre con el cual era popularmente denominado el ex senador.Las fuentes oficiales dijeron simplemente que el asesino había sido un desconocido quien a su vez fue muerto por la gente que escoltaba al líder político. El debate se centra ahora en dilucidar la responsabilidad del gobierno de Marcos en el atentado. En rueda de prensa los voceros del régimen obviamente negaron toda responsabilidad de su parte en los hechos. Sin embargo, los analistas empiezan a ver similitudes entre la siluación actual de Marcos y la que pudo tener en 1978 el ex dictador nicaraguense Anastasio Somoza, tras el asesinato del periodista de oposición Pedro Joaquín Chamorro. De hecho, Filipinas está viviendo un acelerado proceso de radicalización desde 1972, fecha en la cual emergió una notable rebelión musulmana en la isla de Mindanao, dirigida por el Frente Moro de Liberación Nacional. Es cierto que en los últimos meses esta rebelión ha perdido impulso, pero las actividades del NEP se han multiplicado, extendiéndose desde Luzón a casi todas las provincias. Según el autorizado semanario "Far Mastern Economic Review", actualmente hay 30 frentes del NEP en actividad, incluidos 14 en Mindanao, 5 en el centro, 2 en el sur, 7 en el norte de Luzón, y 8 en Visayas. Esta situación, más el asesinato de Aquino, hace incluso factible un golpe militar que "desinfle" la oposición armada contra Marcos y busque una transición fría hacia la normalidad democrática. Para los Estados Unidos la situación no es menos dificil. Mientras el portavoz de la Casa Blanca, Larry Speakes, pedía una completa investigación, otras fuentes del gobierno anunciaban que el Presidente Reagan -quien calificó a Marcos en septiembre de 1982 como "una respetada voz de la razón y la moderación en los foros internacionales- no dejará de visitar a éste en noviembre próximo. Probablemente la necesidad de mantener las bases, las cuales almacenan armas nucleares, bombarderos F-4 y proveen resguardo a la Séptima Flota norteamericana, le impone a la Casa Blanca gran cautela ante este regimen. Sin embargo, algunos de sus asesores temen a esta situación, después del fracaso norteamericano en Irán y Nicaragua. La experiencia les sugiere que la práctica de apoyar dictadores puede ser util a corto plazo pero tarde o temprano el cambio sobreviene y los Estados Unidos obtienen retrocesos notables en el ámbito internacional.

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