ECUADOR.

Llegó el socialismo

El presidente Rafael Correa supo llevar su Constitución a buen puerto, pero todavía tiene obstáculos por delante.

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3 de octubre de 2008 a las 7:00 p. m.
Rafael Correa celebra su victoria en el referendo que aprobó la nueva Constitución, la cuarta elección consecutiva en que su proyecto recibe el respaldo de las urnas.
Rafael Correa celebra su victoria en el referendo que aprobó la nueva Constitución, la cuarta elección consecutiva en que su proyecto recibe el respaldo de las urnas.

Rafael Correa mantiene su invicto. Tras confirmar su cuarta victoria en las urnas, en el referendo constitucional del 28 de septiembre que ganó con el 64 por ciento de los votos, el Presidente ecuatoriano anunció el paso de su país hacia un nuevo orden político y económico tendiente a profundizar su propia versión del "socialismo del siglo XXI".

"El resultado demostró que la oposición de derecha, incluida la Iglesia, no sólo está dividida, sino que es obsoleta", dijo a SEMANA el analista e investigador social Lautaro Ojeda. Pero, al mismo tiempo, Correa teme que Guayaquil se convierta en un foco de resistencia como el que desafía a su colega boliviano, Evo Morales, en Santa Cruz. Es decir, un enclave autonomista y liberal en el proyecto socialista del país.

Correa había advertido que si la Constitución no era aprobada, renunciaría, mientras Jaime Nebot, el alcalde de Guayaquil, había dicho lo propio en caso de que el Sí triunfara en su ciudad, la más poblada del país. Los dos líderes conservarán sus puestos, pues en el principal puerto ecuatoriano los opositores ganaron por un estrecho margen que, al cierre de está edición, se ubicaba en unos 2 puntos porcentuales. "La Constitución es para todos, pero también se debe respetar el triunfo de Guayaquil, que dice que nuestro modelo funciona, así que no lo toquen -dijo Nebot a SEMANA-. Mientras yo sea alcalde, nos quedamos como estamos".

Sin embargo, los dos personajes más reconocidos del Ecuador actual podrían entenderse. Aparentemente, el gobierno está dispuesto a conceder cierta autonomía a Guayaquil para bajar la tensión. "Nebot es reconocido como un opositor inteligente -asegura Ojeda-. Ese foco balcanista, que asemejaron a Santa Cruz, no es tal. Posiblemente van a llegar a acuerdos básicos".

La nueva Constitución incluye la expresión quechua 'sumak kawsay', que significa 'buen vivir', o una nueva forma de convivencia ciudadana, según ha explicado Correa. "Todo ha sido puesto a consideración del pueblo ecuatoriano. Y este es uno de los estatutos (de transición) más democráticos", afirmó el mandatario a SEMANA. El jefe de Estado invitó a sus adversarios a reconocer el revés y "avanzar juntos" en el derrotero socialista de América Latina, "que en estos momentos está señalando una sociedad más justa, mucho más equitativa, sin tantas iniquidades y miseria".

Ahora la Asamblea, de mayoría oficialista, que redactó el texto constitucional, se reinstalará para asumir la función legislativa y reorganizar otros poderes del Estado. De aquí a febrero habrá elecciones generales y Correa podría quedarse en el poder hasta 2017.

La nueva Carta Magna, además de habilitar la reelección presidencial, amplía las atribuciones del Ejecutivo y la participación del Estado en la economía, al cambiar el modelo de libre mercado por uno "social y solidario". Al mismo tiempo, garantiza la salud y la educación gratuitas (hasta tercer año de universidad), prohíbe las bases extranjeras y otorga el derecho al voto a los militares y a los jóvenes desde los 16 años. Igualmente, prohíbe el trabajo a los menores de 15 años y tiene en cuenta a la familia en sus "diversos tipos", es decir que todas las parejas de hecho, sin importar si son o no del mismo sexo, tendrán los mismos derechos de la sociedad conyugal.

Muchas de las críticas, más que al texto, se dirigen a los costos que implica aterrizar esos mandatos. En cualquier caso, algunos observadores creen que se viene una etapa más pragmática de parte de Correa. "La promesa que ha hecho el gobierno es tener un posreferendo en el cual cierra la brecha con las Iglesias y con el empresariado", dijo a SEMANA José Hernández, director editorial de la revista Vanguardia.

Sin embargo, el estilo de Correa muchas veces busca la confrontación y no hay que descartar nuevas turbulencias, pues la etapa electoral no ha acabado y el Presidente es el jefe de campaña. El mandatario no sólo buscará las mayorías en la nueva Asamblea Nacional y asegurar su reelección, sino que querrá lograrlo con una cifra histórica.

"Correa queda en una posición muy buena para las elecciones venideras, pero el período crítico va a ser después, cuando lleguen la frustración por problemas económicos, o dentro de su propia coalición, y será cuando va a tener que conseguir resultados", dijo desde Washington el experto internacionalista Michael Shifter, de la Organización Diálogo Interamericano. Correa ya no puede limitarse a criticar a la "partidocracia" del pasado. "Aunque le encanta estar en campaña, va a tener que gobernar y la gente espera mucho", enfatizó. Ecuador sigue dividido y a la "revolución ciudadana" todavía le quedan obstáculos en el horizonte.