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Los curiosos detalles de la posesión de Biden

Con la participación de renombrados artistas, megaoperativos de seguridad y un reducido número de asistentes, el juramento presidencial del demócrata será único en la historia reciente de Estados Unidos. Nunca un presidente había asumido su cargo en medio de una crisis económica y sanitaria, y de una polarización sin precedentes.


La presidencia de Donald Trump, un personaje que partió la historia de Estados Unidos y polarizó al límite a su sociedad, llegó a su final. De principio a fin, el magnate tuvo una manera particular de gobernar que no cambiará ni siquiera en sus últimas horas de mandato. Su decisión de no asistir a la posesión de su sucesor, Joe Biden, es prueba de ello y un hecho inédito en la historia reciente del país del norte. Un acto del que todo el mundo está pendiente.

¿Qué tiene de especial la posesión presidencial de Estados Unidos? No solo es uno de los eventos políticos más importantes del mundo democrático, sino un acto simbólico en que el recién elegido presidente da sus primeras puntadas sobre cómo será su gobierno. Por eso, cada mandatario cuenta con su propio comité organizador para darle su sello personal al evento. Cada invitado y cada participante en la ceremonia tienen una razón de ser, nada es coincidencia.

Pero esta vez, la gala será distinta, porque tendrá un aforo limitadísimo por causa de la emergencia sanitaria causada por la covid-19. Solo se concedieron 1.000 entradas en lugar de las 200.000 que habitualmente se proporcionaban. Y los asistentes deberán cumplir con los protocolos de bioseguridad.

Como si se tratara del Super Bowl, la entrega de los Grammy o de los Óscar, a la ceremonia de Joe Biden asistirán y participarán artistas de gran calibre como Jennifer López, Leidy Gaga, Jon Bon Jovi, Demi Lovato, Justin Timberlake y el famoso actor Tom Hanks.

Se conoció que el gobierno Biden quiere dar relevancia a la diversidad del país, por lo que personajes de distintos grupos étnicos y orillas políticas darán discursos adicionales al del nuevo presidente. Entre ellos se encuentra la bombera afrodescendiente de Georgia, Andrea Hall; la ganadora del Youth Poet Laureate, Amanda Gorman; un sacerdote católico y un pastor. Lady Gaga será la representante de la comunidad LGBTI+ y Jennifer López de los latinos.

En esta ocasión tampoco se llevará a cabo el tradicional desfile por la Avenida de la Constitución. No habrá baile inaugural debido a que el centro de convenciones está ocupado por un hospital de campaña que atiende a los infectados por el virus. Tampoco estará habilitada para el público el área del National Mall, cerrado a peatones.

Otro tema que hace la posesión de Biden tan distinta a las demás es la alarma que hay entre los organismos de seguridad por las posibles amenazas de ataques organizados por grupos de extrema derecha. Por eso, las medidas de seguridad este año son inéditas. El Servicio Secreto coordina un plan junto con al menos 20 agencias de seguridad y entidades privadas.

Más de 3.800 miembros de la Policía Metropolitana, 2.200 de la Policía del Capitolio y unos 25.000 de tropas de la Guardia Nacional de al menos seis Estados y el Distrito de Columbia, fueron movilizados a la ciudad. Cifra mayor al número de efectivos desplegados, actualmente, en guerras en el extranjero.

A pesar de las posibles amenazas, el presidente electo ha insistido en cumplir con la tradición de jurar el cargo frente al Capitolio. Y desde el momento mismo de alzar la mano y aceptar la Presidencia, Biden promete hacer cambios radicales para reversar lo hecho por su antecesor. Una noticia que llena de esperanza a un poco más de la mitad de los estadounidenses, pero que en otros genera temor. Y quizás, este sea el mayor reto de Biden: unir a un país polarizado.