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| 9/30/2002 12:00:00 AM

De soldados a caudillos

Ahora que los enfrentamientos armados disminuyeron la misión de las tropas estadounidenses en Afganistán es cada vez más extraña.

De soldados a caudillos Los soldados norteamericanos ya no saben cuál es su papel en Afganistán
Ahora que los enfrentamientos armados disminuyeron la misión de las tropas estadounidenses en Afganistán es cada vez más extraña. Para la muestra, en el pueblo de Sarobi, en la provincia oriental de Paktika, el consejo de ancianos les hizo una petición desconcertante. Descontentos con el gobernante, un antiguo Talibán al que el nuevo gobierno permitió regresar, deseaban que uno de los soldados de las fuerzas especiales asumiera el cargo. Los soldados explicaron a los ancianos que su misión no era gobernar sino protegerlos de los terroristas de Al Qaeda y traer las condiciones de seguridad para la reconstrucción del país. Pero este no es el único caso de peticiones que superan el papel de las tropas. Los soldados se quejan de que los habitantes, acostumbrados a que siempre les dijeran lo que debían hacer, ahora acuden a ellos para solucionar desde robos de vacas hasta problemas con la cabra del vecino.

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