El nuevo presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, tiene en sus manos unos retos de enorme magnitud. Deberá combatir a grupos extremistas, recuperar al país de la crisis económica, fortalecer las relaciones con Estados Unidos y evitar disturbios con India, en la región de Cachemira. Pero el sucesor de Pervez Musharraf lleva poco tiempo en el cargo y ya hay dudas sobre cómo podrá cumplir esas metas. La más preocupante de las acusaciones es que Zardari, quien estuvo 11 años en prisión por corrupción, puede tener problemas mentales. Según el Financial Times, el viudo de Benazir Bhutto probó en una corte del Reino Unido que sufría de demencia, depresión severa y estrés postraumático. Con esto, Zardari esperaba posponer un juicio en su contra por corrupción. Y aunque no se han verificado sus desórdenes mentales, el hecho de que haya dudas ya es un tema de mucha preocupación en un país como Pakistán, que es clave en la lucha contra el terrorismo y que además cuenta con poderío nuclear.
Pakistán: ¿Presidente demente?
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12 de septiembre de 2008 a las 7:00 p. m.