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| 8/4/2019 12:30:00 AM

Bicentenario: la batalla que cambió la historia

Este miércoles se celebran 200 años de la batalla en el puente sobre la quebrada Teatinos en Boyacá que se selló la independencia de Colombia y fue la piedra angular de la emancipación del norte de Suramérica, desde Venezuela hasta el alto Perú. Semana publicará este domingo una edición especial sobre este importante acontecimiento.

Batalla de Boyacá: bicentenario de la independencia de Colombia La batalla de Boyacá, según el abanderado José María Espinosa, circa 1840. Foto: JOSÉ MARÍA ESPINOSA. MUSEO DE LA INDEPENDENCIA-CASA DEL FLORERO
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*El audio de este artículo está hecho con inteligencia artificial.

El sábado 7 de agosto en la mañana, el ejército realista inició su desplazamiento desde Motavita hacia Santafé de Bogotá. Su objetivo era llegar a la capital para unir sus fuerzas con las del virrey Sámano y organizar un frente militar contra Bolívar y el ejército libertador. Escogieron la vía por el Puente de Boyacá en el camino real, con dirección a la capital del Virreinato.

El ejército libertador, que ocupó a Tunja desde el 5 de agosto, quería impedir a toda costa esa maniobra. Las dos fuerzas se encontraron en el campo de Boyacá. El ejército libertador estaba conformado por 2.850 combatientes al mando del general Simón Bolívar. La vanguardia patriota estaba comandada por el general Francisco de Paula Santander, y la retaguardia, por el general José Antonio Anzoátegui. El general Carlos Soublette era el jefe del estado mayor. Componían las tropas hombres venezolanos, granadinos y algunos grupos extranjeros, como la legión británica. Se trataba de criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas, generalmente gentes pobres, escasas de alimentos y vestidos, llamados por las autoridades españolas “insurgentes”. El ejército tuvo mucho apoyo popular de los granadinos, en especia,l de los campesinos de Tunja.

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Conformaban el ejército realista 2.670 soldados, de los cuales 2.300 eran de infantería, 350 de caballería y 20 de artillería. Este pertenecía a la tercera división del ejército expedicionario de la reconquista. Su comandante general era el coronel José María Barreiro; el jefe del estado mayor, el coronel Sebastián Díaz, y el coronel Francisco Jiménez comandaba la vanguardia.

Desde el alto de San Lázaro, en Tunja, el Libertador y el estado mayor observaron los movimientos del ejército realista. A las diez de la mañana ordenaron impedir el paso por el Puente de Boyacá, en el cual confluyen los dos caminos: el de Samacá, utilizado por los realistas desde Motavita, y el camino real, usado por los patriotas.

A las dos de la tarde la descubierta del ejército patriota, encomendada al capitán Andrés Ibarra con sus jinetes, descendió del boquerón de El Tobal y llegó hasta la casa de Teja y sus alrededores, donde se enfrentó a la vanguardia realista que estaba en pleno almuerzo. El general Francisco de Paula Santander inició con la vanguardia el combate, y puso en retroceso a la vanguardia realista hasta el Puente de Boyacá, donde estaba fuerte en la orilla opuesta del río Teatinos.

En ese momento llegó al campo de Boyacá el grueso de la división de Barreiro por el camino de Samacá y se enfrentó a la retaguardia patriota comandada por el general Anzoátegui. En esos momentos llegó a la casa de Teja el Libertador Bolívar, quien se ubicó en una colina equidistante entre el puente y la casa. Así dice el coronel Antonio Obando en sus Apuntamientos para la historia: “El general Bolívar con nuestra retaguardia siguió el movimiento de Barreiro y se formó un frente al lado opuesto del río”.

A las tres de la tarde, la acción militar era intensa en dos combates simultáneos: las dos vanguardias en los alrededores del puente y el grueso de los ejércitos en la planicie hacia el camino de Samacá. Las fuerzas patriotas tenían unidad y facilidad en las comunicaciones; en cambio, las realistas estaban incomunicadas y separadas por el Teatinos y la vanguardia patriota.

3.000 hombres conformaban la tercera división del ejército español derrotada el 7 de agosto de 1819.

Los soldados de esta presionaron con heroísmo a las fuerzas de Barreiro. La infantería patriota, con perfecta disciplina y asombrosa actividad militar, hizo un movimiento rápido y envolvente. Por su parte, el coronel Juan José Rondón, con sus lanceros de Llano Arriba, recibió la orden de atacar por el centro al ejército realista. Los lanceros arremetieron con ímpetu a la infantería realista, que incapaz de resistir retrocedió en desorden. Un escuadrón de la caballería realista huyó por el camino de Samacá sin presentar resistencia. Asimismo, los patriotas aniquilaron al Batallón 2 de Dragones del ejército español.

Por su parte, Santander ordenó a las guías de Casanare, dirigidos por José María Ruiz, pasar al riachuelo Teatinos para volver por la espalda a la vanguardia realista. Los patriotas treparon por los escarpados lugares llenos de matorrales y se presentaron de improviso para envolver por la espalda a la vanguardia realista comandada por el coronel Francisco Jiménez. Dos escuadrones de españoles se enfrentaron a los llaneros, pero cayeron derrotados. El general Santander aprovechó el desconcierto del enemigo para lanzar sobre el puente de Boyacá a los batallones Cazadores y Primero de Línea, comandados por los tenientes coroneles Joaquín París y Antonio Obando. La vanguardia patriota pasó a la orilla derecha del río Teatinos y se tomó el puente, el objetivo de la contienda.

El coronel Barreiro siguió combatiendo a la defensiva. Trató de rehacer su infantería en otra altura, pero las tropas patriotas cerraron con rapidez aquel anillo de fuego, por lo cual la retaguardia realista, cercada por todas partes, tuvo que rendirse. Así mismo se rindió la vanguardia ante la fuerza militar de la patriota, con su comandante Santander, considerado el Héroe de Boyacá. La batalla terminó a las cuatro de la tarde del 7 de agosto de 1819. Murieron más de 100 realistas, entre ellos el coronel Juan Tolrá y el comandante Salazar, y 150 quedaron heridos. De los patriotas murieron 13 soldados, entre ellos el capellán de la vanguardia, fray Ignacio Díaz, y 53 quedaron heridos.

En la noche del 7 de agosto, un niño héroe de 12 años, Pedro Pascasio Martínez, no se dejó sobornar por monedas de oro e hizo prisionero a Barreiro y lo entregó a Bolívar en la casa de Teja. El niño, ascendido a sargento por el Libertador, recibió una gratificación de 100 pesos. Los principales jefes realistas y 1.600 soldados resultaron prisioneros. En Ventaquemada, el 8 de agosto, el general Carlos Soublette expidió el Boletín Nº 4 sobre la Batalla de Boyacá. El Libertador dictó el decreto de la Orden de Boyacá para enaltecer a todos los batallones y escuadrones que participaron en la memorable batalla.

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Con este enfrentamiento culminó la Campaña Libertadora de 1819, realizada en solo 77 días, desde el 23 de mayo, cuando el Libertador Simón Bolívar expuso el plan en la aldea de los Setenta ante los jefes del ejército patriota, siguiendo un itinerario militar desde los Llanos de Casanare, la cordillera de los Andes y las tierras de la antigua provincia de Tunja, el cual culminó en el Puente de Boyacá.

La batalla de Boyacá se convirtió en la piedra angular de la independencia del norte de Suramérica, que llevó a los triunfos de las batallas de Carabobo en Venezuela, Pichincha en Ecuador, Junín y Ayacucho en Perú y Alto Perú o Bolivia.

Texto publicado en la edición especial ‘50 días que cambiaron la Historia’, edición 1152, mayo de 2004

La batalla, según los archivos españoles

Acuerdo de la Audiencia de Santafé, agosto 9 de 1819

“(...)Los señores Virrey, presidente, regente y oidores de la Audiencia y Chancillería Real del Reino, presentes los señores fiscales de ella, dijeron: que mediante a que por el Excelentísimo Señor Virrey, presidente, gobernador y capitán general se ha avisado verbalmente a los señores ministros de esta Real Audiencia, ahora que serán las tres y media de la mañana, que la tercera división del ejército pacificador que guarnecía este Reino ha sido enteramente derrotada por los rebeldes a dos jornadas de esta capital y que, no siéndole posible mantenerse en ella, saldrá Su Excelencia en la hora misma para los destinos donde convenga a fin de proporcionar los medios para defender el Reino y que en tan apuradas críticas circunstancias la Real Audiencia podría tomar las medidas que estimase convenientes para su seguridad, poniéndose en camino si lo tenía a bien para la plaza de Cartagena o para otra donde juzgase oportuno... (y así) para evitar el ultraje a la representación de su Majestad y vejamen a la persona de sus ministros, dando cuenta a Su Majestad desde el primer punto donde se proporcione de tan inesperado suceso(...).”

De Sámano al gobernador de Antioquia. nare, 12 de agosto de 1819

“En la noche del 8 del corriente, entre ocho y nueve de ella, se me presentaron en Santafé el ayudante del comandante general de la 3ª División, don Manuel Martínez de Aparicio, y el comisario de la misma, don Juan de Barrada, con la noticia verbal inesperada de que el enemigo había derrotado enteramente nuestra División, habiendo quedado muertos diversos jefes y que no se sabía del Comandante General, don José María Barreiro y que los enemigos podrían entrar en Santa Fe al día siguiente, según consta en la declaración que en forma dieron. Por desgracia, los fugitivos Aparicio y Barreda no vinieron por el camino Real, desde el cual podían difundir la noticia al Valle de Tenza donde se hallaba el teniente coronel don Antonio Pla y a donde le había hecho pasar el Comandante General, apartándole de Chocontá donde estaba mejor apostado, con el pretexto de que de aquel modo podría atender más prontamente a cualquier invasión de pequeño número de enemigos.

“Y digo pequeño número de enemigos, porque estando Barreiro, que se hallaba con él de todas las fuerzas, no era de temer otra cosa; se ve que todo lo erró dicho Comandante General. Empeñó a este Bolívar con un movimiento de su ejército ni previsto ni observado, tomó la retaguardia de Barreiro ocupando Tunja y quitándole comunicación con la capital, provocando además a Barreiro con su aparente dirección a dicha capital a que le siguiere y, teniéndole prevenido, emboscados le esperó en el camino proyectado y le despedazó, habiendo sido la acción el 7 del actual en la Casa de Teja o sea de por de atrás de la ciudad se Tunja(…).”

En todos los reportes posteriores a la batalla, tildan a Bolívar de rebelde o subversivo.

Del Cabildo Eclesiástico al arzobispo de Santafé, 30 de agosto de 1819

“(…) Cuando el Reino parecía hallarse en toda seguridad, el 9 del corriente, en el corto espacio de cuatro horas o poco más, precipitadamente y como un rayo emigraron de la capital de Santafé el virrey don Juan Sámano, la Real Audiencia, Tribunal de Cuentas, Oficiales Reales y demás autoridad, quedando aquella ciudad como una Jerusalén desolada, pues todos los amantes y fieles vasallos de nuestro amado Soberano que componen la mayor y más sana parte del pueblo, han emigrado a distintos puntos del Reino en el estado en que les cogió tan inesperada sorpresa y sin otro auxilio que el vestuario que traían sobre su cuerpo.

“La causa de esta fatal emigración no ha sido otra sino la pérdida del ejército de la tercera división que se componía de tres mil hombres al mando de su comandante general, coronel don José María Barreyro y fue destruido casi del todo por el rebelde Simón Bolívar que, abandonando el Apure, los valles de Arauca y Cáceres, arrollado en todas partes por el general Morillo, se apareció en este Reino a hacernos la guerra como acostumbra y el día 7 del corriente fue la destrucción de nuestro ejército entre la ciudad de Tunja y Ventaquemada, distante 30 leguas de esta capital de Santafé.”.

Textos tomados de ‘La batalla de Boyacá a través de los Archivos Españoles‘, Recopilación documental por Juan Friede Bogotá, Banco de la República. Publicación conmemorativa del sesquicentenario de la batalla, 1969.

*Doctor en Historia, Presidente de la Academia Boyacense de Historia, educador y folclorólogo.

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