M.I.R.: Comencemos por saber quién es Dilian Francisca Toro, y por qué quiere ser la próxima presidenta del Senado…
D.F.T.: Soy una mujer común y corriente. Vengo de un pueblo muy pequeño, Guacarí, Valle, que tiene 40.000 habitantes. Vengo de una familia de clase media, mi papá fue educador toda la vida. Mi mamá es ama de casa. Desde muy joven comencé a trabajar al lado de mi papá por la comunidad, y a los 15 años fundé la casa de la cultura de Guacarí. Después estudié medicina en Cali, me especialicé en Brasil en reumatología. Pero intentaba siempre visitar a Guacarí, donde la gente tomó la costumbre de consultarme. Cuando regresé por fin al país, me eligieron alcaldesa de Guacarí, pero yo mantuve mi consultorio abierto en Cali y tres veces a la semana recibía consultas. Ahí me di cuenta de lo cercana que es la política a la medicina.
M.I.R.: ¿Y en qué se parecen?
D.F.T.: En que al médico le llega el paciente, lo escucha, le hace un diagnóstico y le receta un tratamiento. Eso mismo es lo que debe hacer el político. Si uno no oye a la gente, está perdido.
M.I.R.: ¿Cuándo arranca en forma su carrera política?
D.F.T.: De la Alcaldía salí para la secretaría de salud departamental. Empezaba la implementación de la Ley 100, y eso me interesaba mucho. Cambié un viaje a Harvard a hacer otra especialización por aceptar ese cargo. Ahí conocí a mi actual esposo, Julio César Caicedo.
M.I.R.: A quien reemplazó en el Congreso cuando él decidió retirarse… ¿Usted heredó los votos de su marido?
D.F.T.: No: ambos pertenecíamos a grupos políticos distintos. Él al de Quico Becerra y yo al de Carlos Abadía, quien es primo hermano de mi papá.
M.I.R.: Ya que me menciona esos dos nombres… La asociación suya y de su esposo con Quico Becerrra (tristemente célebre ex contralor) y Carlos Abadía, quienes terminaron presos por el proceso 8.000, es una de las cosas malas que se mencionan acerca de su carrera política…
D.F.T.: Cuando mi esposo y yo nos casamos, decidimos hacer un movimiento nuevo, que se llamó Nueva Generación. Julio César quería ir al Congreso, y me propuse ayudarle porque yo ya era muy conocida por mi trabajo social. En ese momento Quico Becerra se retiró de la política y Carlos Abadía siguió con su movimiento, que lideraba desde la cárcel, y sacó a su esposa senadora. Y yo saqué a mi esposo senador. Eso indica que yo no soy heredera de Carlos Abadía.
M.I.R.: Pues eso todavía se dice por ahí... ¿O sea que se vuelven enemigos políticos?
D.F.T.: Sí. Él fue además terrible conmigo. Cuando estaba haciéndole la campaña a mi marido, yo organizaba brigadas médicas. Y un día, desde la cárcel, yo no sé qué influencias tendría, mandó al CTI a decomisar los medicamentos. Al otro día los devolvieron, después de revisar todas las facturas. Era para hacerle daño a mi marido.
M.I.R.:¿ Y la amistad con Quico Becerra?
D.F.T.: Él sigue siendo amigo de mi marido, pero no en el campo político. Él no se mete sino como a dar consejos. Su grupo político se acabó. En cambio, Abadía tiene su senador, que es Juan Carlos Martínez, el moreno del Congreso. ¿Qué heredera política, le repito, puedo ser yo de Abadía, si él tiene su propio senador? Para que vea que las cosas no son así como las cuentan.
M.I.R.:¿ Cuándo llega usted al Congreso?
D.F.T.: Mi esposo le cogió odio a la política. Un día me dijo que él quería retirarse, y que yo hiciera lo que quisiera con el movimiento. Ahí entré al Senado, con la mejor votación del Valle, 72.000 votos, hace cuatro años.
M.I.R.: Esta vez también sacó la mejor votación del Partido de la U. ¿Es cierto lo que dicen por ahí, que en su campaña hubo mucha plata?
D.F.T.: Eso es mentira porque yo soy la más chucha del mundo. Pregúnteles a los líderes de Cali qué les di para el último día. Nadie podrá decir jamás que yo compro un voto. Lo que sí creo es que tengo que hacer trabajo social todo el tiempo. A la gente le ayudo en salud, en educación, estoy pendiente todo el tiempo. Cuento con personas que me ayudan a hacer brigadas médicas cada ocho días. Hasta le hago vueltas a la gente y les hago gestión a los municipios.
M.I.R.: ¿Esperaba sacar la mejor votación de la U?
D.F.T.: Yo pensé que Gina Parody me ganaba, porque es más conocida entre los medios. Pero yo sí creía que sacaba más de 100.000 votos. En todos los municipios en los que gané he gestionado alguna cosa. Una escuela, una carretera, un centro de salud…
M.I.R.: De usted se dice que ha sido una buena senadora, que hace la tarea, que cumple… ¿Por qué se hundió la reforma de la Ley 100, a la que usted tanto le trabajó? ¿Es cierto que hubo intereses paramilitares en sabotearla?
D.F.T.: Ay, no. Yo no creo. Lo que sí puedo decirle es que las EPS no estaban conformes por la cosa de la integración vertical. Pero que yo haya oído de paramilitares, no.
M.I.R.: ¿Fue un fracaso del Ministro de Protección Social?
D.F.T.: Fracaso del Congreso, de la Cámara, del gobierno que estaba tan interesado en sacarla adelante. Ahora voy a la comisión séptima, y volveremos a presentar el proyecto el 20 de julio.
M.I.R.: Usted tiene grandes posibilidades de ser la próxima presidenta del Congreso, pero se basan en que funcione el pacto de que la presidencia del Senado es para la U, la de la Cámara para el Partido Conservador, y la Contraloría para Cambio Radical. Si se rompe el pacto, ¿se queda viendo 'un chispero'?
D.F.T.: Hasta los pactos preliminares, yo soy la más opcionada. Pero hay que ver qué pasa la semana entrante.
M.I.R.: ¿Para qué sirve la presidencia del Senado?
bHay muchas cosas que hacer, ahora que va a funcionar la ley de bancadas. Hay que profesionalizar el Congreso, trayendo la academia. Tengo muy buenas ideas en ese aspecto. Pero además continuaría la tarea de Claudia Blum, que ha sido muy buena en la parte administrativa.
M.I.R.: ¿Se ha sentido el desorden en la U con la ida de Juan Manuel?
D.F.T.: No. El comité ejecutivo que él dejó instalado está trabajando muy juicioso, para demostrarle al país que no somos un partido pegado con babas.
M.I.R.: Al pobre de José Obdulio ya le pegaron su decapitada…
D.F.T.: Pero él puede ayudarnos mucho en la parte ideológica.
M.I.R.: ¿Cómo va a hacer que funcione la ley de bancadas?
D.F.T.: Las leyes se van a discutir primero en el interior de las bancadas, donde se van a dar debates muy interesantes, y al final hay que acogerse a las mayorías.
M.I.R.: ¿Será que ese salpicón de personalidades que componen la U sí logrará votar como bancada?
D.F.T.: Ya hemos hablado internamente de las leyes que vamos a presentar como partido. Y ahí está el trabajo del comité ejecutivo: hacer que la bancada funcione con disciplina.
M.I.R.: ¿No le quita el sueño que le quede grande el reto de organizar las bancadas en el Senado?
D.F.T.: Para nada.
M.I.R.: ¿Se siente capaz de vigilar la contratación en el Congreso?
D.F.T.: Nosotros no contratamos.
M.I.R.: Pero hay que echar ojo…
D.F.T.: Pues claro, y yo allá voy a tener mis abogados administrativistas especializados en contratación. Claudia tuvo cinco, y tocará dejarlos para que vigilen.
M.I.R.: ¿Política, o medicina?
D.F.T.: Ahora soy política y quiero seguir en la política, porque me encanta.
Al paredón con María Isabel
¿Cómo es la historia de su relación con Quico Becerra y Carlos Abadía?
La senadora Dilian Francisca Toro le contesta a María Isabel Rueda.
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23 de junio de 2006 a las 7:00 p. m.
