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| 4/29/2006 12:00:00 AM

El padrino nacional

La caída del 'capo de tutti i capi', Bernardo Provenzano, tuvo un efecto inesperado: fue capturado en Bogotá el 'embajador' de la mafia italiana en Colombia.

El padrino nacional El capo italiano, Iacomino Tomasso, fue capturado por integrantes de un grupo especial antinarcóticos de la Dijín, el jueves de la semana pasada.
Pocas noticias del hampa le dan la vuelta al mundo y aparecen en todos los medios de comunicación del planeta. Una de las más importantes de las últimas décadas ocurrió el pasado 3 de abril, cuando la Policía italiana capturó en ese país a Bernardo Provenzano. A los 73 años de edad, este hombre era el jefe de la temida mafia italiana conocida como la Cosa Nostra. Durante más de cuatro décadas fue uno de los hombres más buscados del mundo y estaba considerado como "il capo di tutti i capi" (capo de capos).

Lo sorprendente es que 24 días después de ese arresto, que ocupó las primeras páginas de los diarios del planeta, fue arrestado por la Policía colombiana, el jueves de la semana pasada, en el norte de Bogotá, uno de sus principales socios, amigos y mano derecha en la Cosa Nostra.

Este hombre, quien es considerado como uno de los grandes 'padrinos' de la mafia italiana, se llama Iacomino Tomasso. Conocido también con el alias de 'Salvatore Cefariello', nació en Escorlano, Italia, hace 58 años. Desde 1964 era buscado por la Policía italiana y las autoridades antinarcóticos internacionales en los cinco continentes. Su historia deja en evidencia la importancia de Tomasso en el mundo de la mafia internacional. De acuerdo con los antecedentes de la Policía italiana, Tomasso comenzó a trabajar en la década de los años 70 con una pequeña pero poderosa estructura de mafiosos conocida como los 'Eucarianos', en alusión a la región en donde actuaban. Ese grupo básicamente delinquía en asocio con organizaciones de Sicilia y Palermo mientras Tomasso comenzaba a hacer contactos con las nacientes organizaciones colombianas de narcotráfico. A finales de los años 80, Tomasso conoció a Provenzano. Cuando este último quedó como jefe supremo de la Cosa Nostra, tras el arresto de Salvatore 'Toto' Riina en 1993, Tomasso se convirtió en el hombre de confianza del nuevo capo. Y en esa condición asumió el papel de enlace entre los mafiosos italianos y los colombianos.

Aunque era buscado por todo el mundo por las autoridades italianas, Tomasso aprovechó su anonimato para establecer en Colombia importantes alianzas con los carteles de la Costa, Antioquia, Cali y norte del Valle. Aparte de la Cosa Nostra, el italiano organizaba embarques para otros grupos mafiosos italianos. Su modus operandi consistía en camuflar la droga dentro de contenedores de frutas exóticas que eran transportadas vía marítima en embarcaciones que partían de los puertos de Cartagena y Barranquilla hacia Europa.

Durante años las autoridades colombianas no se enteraron de las actividades de Tomasso en el país. Pero, a comienzos de este año, cuando la Policía italiana comenzó la etapa final de la operación que terminó con la captura de Provenzano, el jefe de la Cosa Nostra, descubrieron que uno de los mafiosos más buscados del mundo se encontraba en Colombia.

Durante las investigaciones de la Policía italiana para dar con Provenzano descubrieron que algunos de los miembros de ese grupo mafioso se comunicaban por medio de teléfonos satelitales con un 'socio' en Colombia. Las autoridades peninsulares no tenían claro de quién se trataba, pero entraron en contacto con un grupo especial antinarcóticos de la Dirección Central de Policía Judicial -Dijín-. Inicialmente, los policías italianos suministraron a sus colegas colombianos el número del teléfono satelital, y con ese dato, los sabuesos criollos comenzaron a trabajar. En pocas semanas consiguieron ubicar a algunos de los socios y amigos de Tomasso en Medellín y la Costa. Realizaron seguimientos por diferentes ciudades del país y empezaron a interceptar números telefónicos.

Esas labores los llevaron a ubicar hace dos semanas a Tomasso en Bogotá. Los colombianos informaron a sus colegas italianos los avances de la investigación y les enviaron fotos de Tomasso. Desde Roma llegó entonces a Bogotá el voluminoso expediente con todos los antecedentes del mafioso, lo que permitió tramitar ante la Fiscalía la solicitud de la orden de captura con fines de extradición. Cuando todo el papeleo judicial estuvo listo, los hombres de la Dijín arrestaron al capo italiano, quien será extraditado hacia Italia en las próximas semanas. Terminó así la historia de un anónimo italiano que, en medio del crimen, se dio la dolce vita en Colombia.

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