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| Foto: SEMANA

EL PASADO NO PERDONA

Cuando César Gaviria le hacía campaña a Juan Manuel Santos

El jefe del Partido Liberal señaló a Santos de querer incidir en las elecciones a punta de burocracia. Lo particular del caso es que desde el 2010 han sido aliados en tres campañas políticas.

23 de enero de 2018

La reaparición del expresidente César Gaviria en la plaza pública levantó una auténtica polvareda. El jefe del Partido Liberal señaló al presidente Juan Manuel Santos de querer incidir en las elecciones al Congreso a punta de burocracia, y le advirtió que el partido del trapo rojo dará la batalla. Y anticipó que la ganará.

"No es afectando gravemente la ley de garantías repartiéndose el Sena y demás que nos van a ganar la elecciones, ni así lo van a lograr Presidente Santos, en el  Partido Liberal le vamos a dar la batalla y le vamos a ganar las elecciones de Senado y Cámara", fueron las palabras del expresidente durante un mitin político en el recinto de ferias de Manizales.

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El Gobierno no guardó silencio. Primero fue un liberal, el ministro del Interior, Guillermo Rivera, quien rechazó la afirmación y aseguró que el Ejecutivo no ha incidido ni interferirá en el debate electoral.

Este lunes fue el propio presidente Santos quien, de forma indirecta, pareció referirse al señalamiento de Gaviria: “(Las elecciones) serán adelantadas con plenas garantías para todos los partidos y candidatos, sin distinción alguna”.

Pero más allá de la pulla, el discurso de Gaviria sirvió para que muchos le sacaran factura al expresidente, quien a la hora de las elecciones, ha sido un aliado incondicional del presidente Santos. De hecho, el hoy jefe del Partido Liberal, ha sido clave en las tres elecciones en las que Santos se ha jugado su capital político.

La historia de ‘amores y odios‘ entre el expresidente y el presidente se remonta al 2010. Cuando Juan Manuel Santos disputó la segunda vuelta de las presidenciales con Antanas Mockus, el jefe del Partido Liberal adhirió a quien entonces era el candidato de Álvaro Uribe. En una carta abierta, Gaviria manifestó que Santos tenía "el carácter y el temperamento para ser un buen presidente de Colombia", y a pesar de que había pertenecido a un Gobierno al que el Liberalismo le hizo oposición, aseguró se mostró convencido en que Santos rectificaría algunas de las políticas de Uribe. "Confío en que el Gobierno de Unidad Nacional no sólo significará el fin de la polarización", dijo en aquel entonces. 

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En aquella campaña, la carta de Gaviria fue determinante para que el liberalismo apoyara a Santos, quien a pesar de representar a la clase política tradicional, aplastó en las segunda a Antanas Mockus, quien entusiasmó a la llamada ola verde, pero no pudo hacer nada contra la llamada Unidad Nacional, una alianza de cuatro partidos políticos.

En retribución, Santos le dio mucho juego al Partido Liberal, no solo por liderar algunas de sus banderas, como la ley de víctimas, sino porque le dio espacios burocráticos, los mismos que habían perdido en los ochos años que deambularon por el desierto de la oposición, durante las dos administraciones de Uribe.

Por eso Gaviria pasó de ser uno de los rostros de la oposición a Uribe a ser aliado incondicional de Santos. Fue el primero en salir a respaldarlo en septiembre de 2012 cuando le anunció al país el comienzo de un proceso de paz con las Farc. Calificó de "audaz, oportuna y necesaria" la decisión de buscar una salida negociada al conflicto, y confió en el éxito de la negociación, no solo por la presencia de otro liberal, Humberto de la Calle como jefe negociador, sino porque consideró que el presidente Santos era "garantía de seriedad y responsabilidad".

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En 2014 Santos aspiró a la reelección. César Gaviria asumió la jefatura de la campaña después de la primera vuelta, precisamente cuando el uribista Óscar Iván Zuluaga había derrota, por estrecho margen, al presidente candidato.

En la segunda vuelta, se dio vuelta a la torta. Gaviria se encargó de recorrer el país para responder los ataques de la oposición, y en unas elecciones marcadas por los cupos indicativos entregados a parlamentarios, la llamada ‘mermelada‘. Santos sacó la diferencia en las urnas para mantenerse en la Casa de Nariño. A Gaviria se le señaló como uno de los responsables de la victoria, y el expresidente afirmó que habían ganado a pesar de Santos.

Pero tras esta elección sucedieron los primeros desencuentros. Gaviria, quien ahora señala a Santos de incidir en las elecciones con burocracia, se alejó del mandatario por la elección de contralor general. El expresidente promovía a Gilberto Rondón, pero Santos prefirió apoyar a Edgardo Maya. El pulso lo ganó el presidente.

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Las diferencias, sin embargo, no se prolongaron por mucho tiempo. Apenas días después de este desencuentro, Santos y Gaviria se reconciliaron cuando el primero posesionó a Simón Gaviria, hijo del segundo, como jefe del Departamento Nacional de Planeación. Borrón y cuenta nueva.

Con el exitoso antecedente de la campaña de la reelección, Santos volvió a recurrir al expresidente liberal para la elección más trascendental de su mandato: el plebiscito por la paz.

El expresidente liberal volvió a asumir la jefatura de esa campaña y tuvo que salir a responder todas las afirmaciones de los que promovían el No en el plebiscito, desde las interpretaciones (para muchos) distorsionadas sobre el contenido de los acuerdos de paz, hasta los señalamientos de utilizar la burocracia para incidir en las urnas.

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Gaviria, en defensa de Santos y el proceso de paz, se enfrentó a Uribe, a Pastrana, al entonces procurador Alejandro Ordóñez. Era el que, como perro de presa, salía a responder a diario.

El resultado todo el país lo conoce. Fue la última vez que Santos y Gaviria fueron aliados en una campaña.

Ahora que Santos abandonará la Casa de Nariño, Gaviria se desmarcó de cara a las próximas elecciones. Conocedor de los secretos de la política, el expresidente, que tiene la misión de llevar a la victoria al Partido Liberal en las elecciones parlamentarias, sabe muy bien que para alcanzar este objetivo lo menos que le conviene es que lo vean cerca a Santos, cuya popularidad cada vez marca a la baja. Fue por eso que desde que tomó posesión como jefe del Liberalismo comenzó a lanzarle dardos al mandatario.

Pero Gaviria también considera que Santos tiene las cartas marcadas para el 2018, y cree que el saliente mandatario apoyará la candidatura de quien fuera su vicepresidente, Germán Vargas Lleras.

"Lástima que el presidente Santos no nos garantice una elección sin cartas marcadas, por los compromisos que, de seguro, adquirió antes de su elección", dijo Gaviria a la vez que cuestionó a Santos por "su fuerte inclinación por las aspiraciones políticas del exvicepresidente, que muchas veces colocó al presidente en condición de subalterno".

Por eso, hoy son muchos los que han salido a cobrarle al expresidente las palabras que pronunció el pasado fin der semana en Manizales. Parecían las de un opositor del Gobierno, pero en realidad se trataba de uno de los principales aliados del mandatario. El pasado tampoco perdona a César Gaviria, aunque la política esté llena de piruetas y volteretas.