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| 10/18/1999 12:00:00 AM

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA

El gobierno colombiano se ha enfrascado en una dura lucha para tratar de recuperar 64 <BR>millones de dólares embolatados en la liquidación del Banco Andino. Y ya tiene ganadas dos batallas.

EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA
El lunes de la semana pasada el gobierno del Ecuador asumió la administración del
Banco Popular -la quinta institución financiera más importante de ese país por el monto de sus activos-,
mientras su propietario, el empresario ecuatoriano de origen estadounidense Nicolás Landes, resuelve
sus problemas legales con el gobierno colombiano.
Landes, el Banco Popular y varias instituciones más del Grupo Financiero Ceval -una holding de
propiedad del mismo Landes, con sede en Bermudas- fueron demandados por el gobierno colombiano
en una corte de Miami para tratar de recuperar 64 millones de dólares que se embolataron con la
intervención del Banco Andino de Colombia, decidida por las autoridades el pasado 20 de mayo. El
Andino era ciento por ciento propiedad del Banco Popular del Ecuador.
La demanda, conocida por SEMANA, está basada en el hecho de que, según el gobierno colombiano,
los propietarios del Banco Andino sacaron de manera fraudulenta de Colombia cerca de 70 millones de
dólares entre diciembre de 1998 y mayo de 1999 -es decir, en los cinco meses previos a la
intervención-, que correspondían a impuestos captados por la entidad bancaria en ese mismo lapso y
que pertenecían al Estado colombiano y a recursos de los ahorradores colombianos.
Según la queja del gobierno ante la Corte del sur de la Florida -que llevó a las autoridades de ese país a
congelar los fondos de la agencia del Banco Popular en Miami mientras se resuelve el caso- los dueños
y funcionarios del Banco Andino Colombia realizaron una serie de operaciones cruzadas entre varias de
las entidades del grupo Ceval -ver cuadro- con el fin de sacar el dinero del país a sabiendas de que el
banco tenía problemas insolubles de liquidez. En el caso están involucrados también Mario Yepes,
Gregorio Obregón y Carlos Cuevas, funcionarios del grupo en Colombia.

Prácticas indebidas
El Banco Andino fue centro de un gran escándalo por lavado de activos a nivel internacional en los años
80, cuando pertenecía al BCCI y tenía el nombre de Banco de Crédito. Después de eso fue adquirido
por la familia Gilinski, que le puso el nombre de Banco Andino. Y después fue vendido por éstos al
Banco Popular del Ecuador, en marzo de 1995. La venta incluyó el Banco Andino de Nassau, una filial
organizada según las leyes de las Bahamas.
A finales de 1996 el banco comenzó a experimentar serios problemas financieros causados, al parecer,
por malas prácticas crediticias, por una inadecuada capitalización de los socios, una evidente falta de
control interno y una fuerte devaluación del peso colombiano. El banco logró sobrevivir pero -según el
bufete de abogados White and Case, que maneja el caso- empezó a realizar una serie de prácticas
ilegales, que están en la raíz de los problemas de hoy.
En 1997, en efecto, el grupo estableció en Colombia una oficina del Banco Andino de Nassau sin
autorización del gobierno y empezó a captar recursos en dólares sin que ninguna de sus operaciones
pasara por la lupa de las autoridades bancarias. Todos los documentos relacionados con esas
operaciones eran manejados por el Banco Popular del Ecuador y los recursos se iban a la agencia que
éste último tenía en Miami.
Pero en lugar de invertir esos recursos en papeles seguros en Estados Unidos, como le habían
prometido a los clientes, el Andino Nassau le prestaba la plata al Andino de Colombia. A diciembre de
1998 la deuda que tenía el banco colombiano por ese concepto superaba los 59 millones de dólares.
Con el agravante de que ni siquiera con esos recursos pudo evitar el aumento constante de sus
pérdidas, que al finalizar ese mismo año alcanzaron una cifra del orden de los 39 millones de dólares.
Para esa fecha ya era evidente que el banco era inviable y por eso la Superintendencia Bancaria le
ordenó a los accionistas hacer una capitalización por 20 millones de dólares antes del 15 de enero de
1999. Estos, sin embargo, le presentaron al gobierno un plan alternativo, consistente en una fusión con
el Banco del Pacífico, también de capital ecuatoriano, lo que según ellos les permitiría resolver sus
problemas financieros. La Superintendencia pospuso hasta abril 15 el plazo de capitalización mientras
estudiaba el plan.

Ordeñando el banco
Comenzaron entonces a presentarse una serie de hechos que, según los demandantes, demostraban
la intención de los dueños del banco de 'ordeñar' la entidad colombiana, trasladando sus recursos a los
bancos del exterior.
A finales de 1998 Asandino, una subsidiaria del Banco Popular del Ecuador con base en Bogotá, le
compró al Banco Andino Colombia una parte sustancial de su cartera por 37,5 millones de dólares. Y el
banco, en lugar de usar esos recursos para superar sus problemas de liquidez, los transfirió a la cuenta
del Andino Nassau en la agencia de Miami como parte de pago de la deuda que había acumulado con
esa entidad.
A comienzos del 99, y con el fin de incrementar sus captaciones, el Banco Andino Colombia comenzó
a ofrecer atractivas comisiones a los contribuyentes que pagaran los impuestos en sus diferentes
sucursales, aun a sabiendas de que no tenía cómo responderle al Estado colombiano por todas esas
captaciones. Es más, no sólo empezó a demorar los pagos sino que comenzó a girar al exterior toda la
plata que estaba recaudando.
A mediados de abril el banco empezó a fallar en los pagos al gobierno colombiano y se hizo una
reunión entre las partes. Landes dijo que la fusión con el Banco del Pacífico estaba ''de un cacho'' y
pidió un mes más de plazo para resolver el tema de la capitalización. Pero a mediados de mayo la
situación se hizo insostenible. El 18 el gobierno le suspendió la autorización para recaudar impuestos y
el 20 la Superintendencia Bancaria lo intervino para liquidarlo.

Las dos batallas
Para las autoridades colombianas es claro que todas esas operaciones se hicieron a conciencia y con
el fin de defraudar al Estado. Es más, según consta en la demanda, los liquidadores del banco
descubrieron que el día en que se anunció la intervención algunos funcionarios dieron la orden de borrar
los archivos en los que constaban las operaciones.
Pero ahí no paró todo. Cinco días después de la intervención del Banco Andino Colombia, el Andino
Nassau inició un proceso voluntario de liquidación de sus operaciones en las Bahamas sin el
conocimiento ni el consentimiento del liquidador colombiano. Y nueve días más tarde el Banco Popular
del Ecuador acordó con el Banco de la Reserva Federal y con el Departamento de Bancos del estado
de la Florida la liquidación de su agencia en Miami, proceso que debía terminar el pasado 15 de
septiembre.
El 9 de septiembre, sin embargo, las autoridades colombianas, encabezadas por la directora de la
Dian, Fanny Kertzman, pusieron la demanda y ganaron su primera batalla al lograr que la Corte parara
el proceso y congelara las cuentas de Landes, Yepes, Obregón, Cuevas y el Banco Popular del
Ecuador en Estados Unidos, hecho que llevó a la intervención del banco por las autoridades del vecino
país.
A raíz de ello Landes no sólo amenazó con demandar al gobierno colombiano -lo cual no puede hacer
en una Corte de Estados Unidos- sino que convenció al gobierno ecuatoriano de que contratara a sus
propios abogados -la firma Schutts and Bowen- para defenderse de la demanda colombiana y buscar
que la Corte de la Florida levante la congelación de las cuentas, para lo cual solicitaron una nueva
audiencia.
Este viernes, después de cuatro horas de discusión, los abogados contratados por el gobierno de
Colombia, encabezados por Thomas Lauria, ganaron la segunda batalla al lograr que la juez que lleva el
caso extendiera la orden de congelación hasta el 29 de septiembre, fecha en la cual se determinará si
la medida se mantiene en forma indefinida.
De confirmarse la decisión el paso por seguir sería un juicio, en el cual el gobierno colombiano buscaría
recuperar los 64 millones de dólares perdidos en el Banco Andino.

El cóndor de Quito
Cuando la revista Latin Finance escogió como uno de los mejores de América Latina al Banco Popular
en 1997 dijo que la Corporación Grupo Financiero Popular, que lo manejaba, tenía "la visión ilimitada de
un cóndor". Y atribuía buena parte de su éxito a Nicolás Landes, un carismático banquero de la escuela
del Citibank que adquirió con un grupo de inversionistas el Banco Popular del Ecuador a Germánico
Pinto a finales de los años 80.
Según un ex gerente de la entidad, Landes convirtió el Popular en ''un banco corporativo muy moderno,
muy al estilo Citibank, que trabajaba con las principales empresas''. En pocos años el banco fundó su
compañía holding Ceval en Nassau, que controlaba el Banco Andino en Colombia, Fivinz Banco de
Inversión en Venezuela, sus dos oficinas en Perú y el banco de inversión Andino Capital Markets.
A sus 50 años el éxito en el mundo financiero convirtió a Landes en uno de los magnates más refinados
del Ecuador. Landes tiene una finca con costosos caballos de paso, cancha de polo y bosque propio.
Por esto la noticia de la demanda en Miami tomó desprevenidos a representantes del sector financiero.
''Esto que ha sucedido ha sido una gran sorpresa para todo el mundo'', dijo un banquero ecuatoriano a
SEMANA.

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