ENTREVISTA "Valgo más muerto que vivo"

El ex comandante de la Brigada XX, Bernardo Ruiz, afirma que el de Alvaro Gómez es un crimen <BR>de Estado.

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10 de octubre de 1999 a las 7:00 p. m.

El coronel Bernardo Ruiz, ex comandante de la Brigada XX, está sindicado por la Fiscalía de
ser uno de los autores del homicidio de Alvaro Gómez Hurtado. Desde abril pasado está detenido. Ruiz
rompió su silencio y habló en exclusiva con SEMANA.
Semana: Las pruebas recaudadas por la Fiscalía apuntan hacia usted como uno de los responsables del
asesinato de Alvaro Gómez. ¿Por qué?
Coronel Bernardo Ruiz: Cuando se presentó el incidente de la muerte de Alvaro Gómez Hurtado empezaron
los rumores de que el Ejército, y específicamente la Brigada XX, estaban involucrados en este asesinato. A
raíz de eso organicé un equipo de trabajo en la búsqueda de inteligencia. Esto con el fin de aclarar ante la
opinión pública y, sobre todo ante mis jefes, que ni la Brigada en forma institucional ni su comandante en
forma personal tendrían nada que ver con el asesinato de Alvaro Gómez.
Semana: ¿Qué resultados arrojó esa investigación?
B.R.: Empezamos a hacerla y fue muy volátil. No nos llevó a ningún dato concreto. Sin embargo, al
obtener unos indicios, me presenté a la Fiscalía y hablé personalmente con el doctor Alfonso Valdivieso.
Acordamos con él organizar un grupo de trabajo conjunto entre la Fiscalía y la Brigada XX. Esto con el fin de
aportar todo el apoyo necesario. El equipo duró trabajando alrededor de seis meses. Ahí es cuando aparece
'Emilio I' dando una serie de declaraciones en contra mía.
Semana: Hay indicios dentro de la investigación de la Fiscalía que indican que usted quiso omitir la
existencia del Grupo Cazador. Incluso decir que el señor Omar Berrío no era parte del grupo y que estaba
dedicado a la liberación de un ciudadano inglés secuestrado.
B.R.: Yo simplemente aclaré ante la Fiscalía que esa era una organización impuesta por el mando. Que
esa compañía se llamaba compañía de apoyo a misiones especiales de inteligencia, que sus integrantes le
pusieron el nombre de Cazador de manera discrecional. Precisamente la misión de esa organización era
ubicar a los principales cabecillas que operaban en el nororiente colombiano.
Semana: ¿Se enteró de que se estuviera preparando un golpe de Estado, por ejemplo? ¿O de reuniones de
civiles con militares...?
B.R.: No. De civiles, pues había almuerzos, había desayunos a los cuales se invitaba al comandante de
la Brigada, a los cuales asistí en algunas oportunidades. Precisamente las invitaciones que cruzaba el
doctor Hugo Mantilla.
Semana: ¿Qué pasaba en estas reuniones?
B.R.: Se comentaba la crisis que vivía el país, pero no más. Eso fue en dos oportunidades que estuve en
lanzamientos de libros.
Semana: ¿Quiénes más asistían a esas reuniones?
B.R.: Mucha gente, políticos, miembros de las Fuerzas Militares. Específicamente fui a un lanzamiento de
un libro que hubo en Skandia y una reunión, una conferencia.
Semana: ¿Con qué propósito lo invitaban?
B.R.: Específicamente fui a una conferencia de la Academia de Historia Naval. Y en una oportunidad fui a un
lanzamiento de un libro. Pero eran comentarios normales sobre el tema de la crisis. Es más, mi
preocupación durante esos cuatro meses del comando de la Brigada era poder responderle al señor
ministro de Defensa, doctor Juan Carlos Esguerra. Porque todos los martes tenía que ir a las siete y media a
rendir un informe de cómo iba la inteligencia sobre la ubicación de cabecillas.
Semana: ¿En estas reuniones convocadas por Hugo Mantilla percibió algún tipo de solución para esa crisis,
algunas medidas?
B.R.: No. Eran comentarios de corrillo.
Semana: ¿Altos oficiales participaron de esas reuniones?
B.R.: Lo desconozco. Me vine a enterar de esa situación cuando se publicaron en SEMANA unos
documentos que había donado el coronel Castro. Y que había asistido con un general a un almuerzo en el
que se planteaban estos tópicos.
Semana: En declaraciones recientes usted ha afirmado que el crimen de Alvaro Gómez es un crimen de
Estado...
B.R.: Sí. Esto a raíz de lo que he leído en las revistas, en los periódicos que hablan del crimen. Estoy de
acuerdo o comparto los conceptos que han emitido algunos editorialistas y algunos periodistas y algunas
personalidades destacadas, como la hija del doctor Alvaro Gómez. Ellos consideran que fue un crimen de
Estado.
Semana: ¿Usted lo considera porque lo leyó o porque tiene algún conocimiento?
B.R.: Por la forma como se han desarrollado una cantidad de sucesos. Y después de leer algunos escritos
del doctor Alvaro Gómez, donde era muy crítico del sistema de esa época. Considero que estas críticas
podían preocupar a las personas.
Semana: ¿A quién le convenía la muerte de Alvaro Gómez?
B.R.: Realmente yo no estoy en posibilidad de decir en este momento a quién le convenía. La Inteligencia
nunca estuvo haciendo otro tipo de indagación diferente a grupos subversivos armados.
Semana: La Fiscalía dice que el asesinato de Alvaro Gómez está ligado a un frustrado complot que
buscaba derrocar a Samper. ¿Usted qué piensa?
B.R.: Lo desconozco. Si lo dice, imagino que tendrá cómo afirmarlo.
Semana: Usted afirmó recientemente que el líder conservador se había convertido en un dolor de cabeza para
el régimen y por eso detrás de su muerte están quienes querían mantenerse en el poder. ¿Quiénes son esos?
B.R.: Yo lo digo porque me puse a leer más a fondo los editoriales del doctor Alvaro Gómez Hurtado en El
Siglo. Entendí que él era una persona muy concreta, un político que estaba criticando al gobierno de Samper.
Semana: También hace parte del Estado y del régimen la Brigada XX.
B.R.: Lógicamente. Yo no meto la mano en el fuego por nadie, no me consta que haya oficiales o
suboficiales directamente metidos en el problema. Si yo supiera quiénes son los asesinos de Alvaro Gómez
Hurtado no estaría aquí.
Semana:¿Se ha sentido amenazado?
B.R.: No.