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| 2/12/2018 2:10:00 PM

Los dilemas de La U: ¿En cuál bus presidencial se montarán?

La U siempre ha sido un partido diverso y lleno de contradicciones, pero la decisión de a quién apoyar en 2018 a la Presidencia es particularmente compleja.

La U siempre ha sido un partido diverso y lleno de contradicciones, pero la decisión de a quién apoyar en 2018 a la Presidencia es particularmente compleja. Los dilemas de La U: ¿En cuál bus presidencial se montarán? Foto: SEMANA

Desde hace 4 años el Partido de la U ha tenido profundos dilemas, comenzando en 2014, cuando decidió apoyar la reeleccion de Juan Manuel Santos en contra de la posicion de su otro jefe político, el expresidente Álvaro Uribe. Desde sus orígenes, de La U hacen parte antiguos liberales, exmiembros de Cambio Radical  y algunos conservadores que se juntaron en 2005 con el único fin de reelegir a Uribe. El mismo director del partido, Aurelio Iragorri, reconoce que estas personas, provenientes de distintas toldas, se juntaron hace 13 años para defender la seguridad democrática. El problema es que, en 2014, era Óscar Iván Zuluaga y no Santos el que representaba esa bandera uribista.  

Finalmete Santos lo logró. Como presidente, controlaba la burocracia y le había dado representación al partido, lo cual logró consolidar su apoyo. Más aún porque hace 13 años fue él quien, con milimetría, logró armar la colectividad que hoy tiene la representación más grande en el Congreso.

Pero en  las próximas elecciones Santos no busca reelegirse, y el proyecto santista tendrá muy poco apoyo. Eso se sabía hace un año, cuando se especuló sobre la posibilidad de que La U se uniera con el Partido Liberal, o hiciera una interpartidista con las toldas rojas, con la finalidad de elegir un candidato único para apoyar la sostenibilidad del proceso de paz. En ese propósito estuvieron los senadores Armando Benedetti y Roy Barreras, quienes se la jugaron a fondo por el espaldarazo del Congreso al acuerdo de paz.

Pero esa posibilidad no se concretó. Personas del primer anillo de seguridad de Juan Manuel Santos creían que lo más conveniente era que a esa consulta se sumara Germán Vargas, lo cual no gustó a los parlamentarios de La U, y mucho menos a las directivas del Partido Liberal. Senadores como Luis Fernando Velasco o personas como el exministro Juan Fernando Cristo reconocen en Germán un candidato que se apoya en las maquinarias y que, en la eventualidad de una consulta, tiene las estructuras necesarias para poderla ganar.  Por iniciativa de los rojos, la posibilidad de la interpartidista no se concretó.

Poco antes de esa decisión, el Partido de la U ya se habia quedado sin candidato propio.  El único santista purasangre que tenía posibilidades reales de ser candidato, el exministro y embajador Juan Carlos Pinzón, renunció al partido. Y lo hizo después de varias tensiones con su jefe, el presidente Santos, pero sobre todo para marcar distancia del proceso de paz y en particular de la JEP. Las tensiones se hicieron evidentes en la radio, cuando después de que Pinzón hizo una dura crítica a lo acordado en La Habana y dijo que había aspectos del Gobierno susceptibles de criticar, Santos respondió al aire en BLU Radio “la lucha por el poder saca lo peor de la condición humana”.

A mediados del año pasado, el senador Roy Barreras quiso suceder a Pinzón como candidato presidencial. Pero el presidente lo convenció de no hacerlo y de encabezar la lista de La U al Senado. Barreras y Benedetti presionaron para que La U apoyara al candidato liberal  y se aparecieron en el Congreso de este partido hablando de reunificación. Pero esa fórmula no cuajó entre el resto de congresistas y así el partido quedó con presidente, pero sin fórmula para sucederlo.

Ahora se enfrenta a otro momento de tensión. Iragorri y el mismo Barreras han señalado que para La U es conveniente definir a quien apoya después de las elecciones parlamentarias del 11 de marzo. “Le daremos nuestro apoyo a quien más nos represente”, dicen. Pero en el fondo se refieren a quien, a través de un acuerdo, pueda darle una mayor representatividad al partido.

El tema es quién podrá ser esa persona. En un Facebook live que hizo la semana pasada, Iragorri le dijo a Semana.com que La U es un partido de “Centro Derecha”. En plata blanca ese es un mensaje para indicar que hay dos líneas de acción posible: apoyar al candidato que salga de la consulta uribo-pastranista o apoyar a Germán Vargas.  La decisión de apoyar a De la Calle quedó aparentemente enterrada y no tiene reversa, a menos que el candidato liberal tenga un rápido y repentino crecimiento en las encuestas.  

Pero tomar cualquiera de esos dos caminos, el de apoyar a Vargas o al que gane la contienda entre Marta Lucía Ramírez y Duque, es complejo.  Apoyar a Vargas significa un conflicto en la lista a Congreso, sobre todo entre grandes electores como Benedetti, Barreras y los dos candidatos que buscan reemplazar a ‘los ñoños’ de Córdoba (Bernardo Elías y Musa Besaile), y que obtuvieron las votaciones más altas en 2014. Benedetti no puede ver a Vargas y, por la cercanía del fiscal Néstor Humberto Martínez con Cambio Radical, cree que el exvicepresidente está detrás de las acusaciones que le hace la Fiscalía vinculándolo a Odebrecht. Barreras tampoco soporta a Vargas: el senador del Valle se jugó el pellejo por la paz que el exvicepresidente critica, y fue expulsado en 2009 por querer apoyar la segunda reelección de Uribe en vez de la candidatura presidencial de Vargas.  En cuanto a los Ñoños, culpan a Vargas –y a Santos también—de no haberlos apoyado cuando estalló el escándalo de Odebrecht, por un lado, y surgieron como figuras políticas con Uribe, por el otro.

Si, en cambio, La U decide apoyar a Marta Lucía Ramírez o a Iván Duque tendrá que tragarse un sapo más grande: el de llevarle la contraria a su jefe natural, el presidente Santos. El mandatario lleva ocho años con Uribe haciéndole oposición a él y a su principal bandera, la paz, por lo cual no perdonaría que quienes lo acompañaron los últimos ocho años decidan ahora volver a las toldas de la derecha radical. De otra parte, ni Ramírez ni Duque tienen liderazgo en el partido.

Lo que finalmente decida La U, y como se supere este dilema, dependerá de lo que pase en las elecciones de marzo. No solo porque ahí se sabrá quién ganó la consulta de la derecha. También porque se sabrá cuántos votos, de esa fuerza regional que tiene La U, se convertirán en curules. Quienes queden en el Senado y en la Cámara tendrán que tomar la compleja decisión sobre su futuro.

EDICIÓN 1879

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