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| 11/19/1984 12:00:00 AM

NI MAS NI MENOS

Confusa situación en Puerto Boyacá por presencia de las FARC y del MAS

NI MAS NI MENOS NI MAS NI MENOS
"Fuerte debate entre el comunismo y gobierno": fue la forma como tituló el periódico El Tiempo para registrar el enfrentamiento entre el ministro de Gobierno, Jaime Castro, y el dirigente máximo del Partido Comunista en Colombia, Gilberto Vieira, el pasado jueves 17 en la Cámara de Representantes.
El representante comunista había citado al Ministro para que respondiera tres preguntas. Una sobre los desaparecidos, la segunda relacionada con el MAS y la tercera particularmente sobre las desapariciones de los dirigentes comunistas, Faustino López y Miguel Angel Díaz ocurridas el 4 de septiembre en Puerto Boyacá.
Luego de leer un informe del Comité de Derechos Humanos, en el que se da cuenta de no menos de 300 desaparecidos en los últimos 4 años, y después de la intervención del ministro Jaime Castro en la que enfatizó que "el gobierno no prohija ni tolera la existencia de organizaciones paramilitares o que pretendan hacer justicia privada", Gilberto Vieira acusó directamente de pertenecer al MAS a Pablo Emilio Guarín Vera, representante a la Cámara por el grupo político del ministro de Gobierno en Boyacá.
Esta acusación no era nueva. Las últimas ediciones de VOZ, el periódico del Partido Comunista, han enfilado baterías en este sentido asegurando que "el MAS se apoderó de Puerto Boyacá" y que su jefe es "el matón" Pablo Emilio Guarín. Afirmaciones que, aunque se vienen haciendo de tiempo atrás, se recrudecieron a partir de los incidentes que se presentaron el 15 de septiembre cuando una delegación de sindicalistas de Fenaltrase, que había salido de Bogotá, llegó a Puerto Boyacá con el propósito de averiguar por el paradero de los dos comunistas desaparecidos y fueron recibidos por una beligerante manifestación encabezada por Pablo Emilio Guarín, que los obligó a devolverse. El periódico El Espectador informó al día siguiente: "Ciudadanía de Puerto Boyacá saboteó mitin comunista", y complementaba la información diciendo que 500 miembros del Partido Comunista que se habían desplazado desde Bogotá en 10 buses, fueron "saboteados por exaltados habitantes que manifestaban su descontento con las actuaciones de las FARC en la región".
El Tiempo presentó la noticia con una versión similar enviada por el propio Guarín, quien es su corresponsal en Puerto Boyacá. "Los sorpresivos visitantes se posesionaron de la plaza Jorge Eliécer Gaitán y la ciudadanía se puso en alerta porque se presumía que entre los manifestantes se hubieran camuflado agitadores de las FARC, movimiento que ha asesinado centenares de campesinos en el Magdalena Medio".
Por su parte Fenaltrase, en carta enviada a El Tiempo, afirma que el corresponsal "tergiverso los hechos" y desmiente que hayan ido a tornarse el pueblo o que fueran a hacer una manifestación. "No fueron diez buses ni quinientas personas, ni se identificaron como militantes del Partido Comunista; los ciento veinte trabajadores, movilizados en cuatro buses y pertenecientes a sindicatos de Fenaltrase, C.S.T.C. y Cenaprov, se dirigieron a esa población a dar una muestra de solidaridad a familiares y a enterarse de la marcha de la investigación de los dirigentes Miguel Angel Díaz y Faustino López": dice uno de sus apartes. Y agrega "Sin embargo la caravana se encontró, eso sí, con una asonada organizada y encabezada por el señor Pablo Guarín".
Pero como cada quien habla de la feria según como le va en ella, SEMANA habló con Fenaltrase y visitó Puerto Boyacá. Los sindicalistas afirman que fue el MAS el que se les enfrentó para impedir la investigación sobre los 2 desaparecidos y que se había anunciado su llegada con un volante que rezaba: "Alerta. Una banda de guerrilleros de las FARC y sindicalistas comunistas, vienen a tomarse el pueblo, saquear el comercio y asaltar los bancos". "Eran como 20 gamonales armados y nos dijeron que nos daban 30 minutos para que nos devolviéramos o nos pesaría" dijo Ligia Cáceres, una de las trabajadoras que viajaba en los buses. "En ese pueblo mandan los paramilitares. El ejército nos paró y cuando vió que esa gente se nos vino encima, se desapareció" afirma Daniel Libreros, dirigente de Fenaltrase.
Pablo Emilio Guarín dice sin ninguna vacilación que es "enemigo del Partido Comunista y de su brazo armado". Según él, la violencia en el Magdalena Medio ha sido provocada por las FARC. "Aquí tuvieron 7 concejales y no hicieron nada por el pueblo" continúa diciendo. El enfrentamiento entre Guarín y los miembros del Partido Comunista en Puerto Boyacá viene desde hace algunos años, y a pesar de que durante mucho tiempo fueron aliados no cesa en sus denuncias contra las FARC, "varias veces me han amenazado" dice mientras muestra al reportero de SEMANA un recorte del periódico El Espectador de 1978, en el que denuncia que los guerrilleros lo han condenado a muerte. "Tirofijo es un asesino y un mentiroso" dice subiendo el tono de su voz y con cierto repudio, al tiempo que entrega al reportero de SEMANA uno de los ejemplares del periódico Puerto Rojo, editado por él, en el que afirma que Tirofijo asesinó al concejal liberal oficialista Jesús Hernández, a su madre y al inspector de Policía de 90 años en Guanegro, Boyacá. Dice que no cree en los comunistas y que ellos "son unos mamertos que ojalá aprendieran de sus antiguos camaradas como María Cano, Luis Atehortua y Aurelio Rodrígues, que sí sabían qué era defender los intereses del pueblo, acompañando en su lucha a los trabajadores de la Tropical Oil Company y United Fruit Company y no se dedicaban a intimidar".
Puerto Boyacá, que fuera uno de los pueblos más azotados por la violencia que se vivió en el Magdalena Medio y donde las organizaciones paramilitares "hicieron su agosto", vive una situación muy particular. Quienes eligieron durante algún tiempo a los concejales comunistas, hoy votan por Pablo Guarín (su grupo tiene hoy las 7 curules, que antes tuvieron aquéllos), quienes simpatizaban en alguna medida con la actividad guerrillera, hoy piensan que las FARC fueron las que originaron el infierno de la violencia, quienes varias veces dieron (inclusive voluntariamente a cambio de que los protegieran de los abigeos) "colaboraciones" a la guerrilla hoy quieren que la extorsión y el secuestro a que los sometieron las FARC durante los últimos años, sean erradicados de una vez por todas de la región.
Los habitantes de esta región hablan ahora de los atropellos cometidos por las FARC, que antes no denunciaban por temor. Francisco Bedoya afirma: "lo que pasa es que ya les perdimos el miedo a los guerrilleros de las FARC y ahora sí podemos denunciar públicamente lo que hacían". Un campesino cuenta cómo se llevaron sus dos hijos para la guerrilla "a la fuerza, me dijeron que me dejaban en paz si les entregaba mis hijos". "Luis Felipe Mutis fue secuestrado y pagó el rescate, pero los guerrilleros no lo dejaron libre y pidieron más plata" dice uno de sus familiares.
Los campesinos prácticamente conocen a los guerrilleros porque algunos han sido concejales del pueblo. "Gentil Cañón era concejal de acá y se fue para el monte, andaba por Yondó en el IV frente, con el alias de Ferney" dijo un campesino. "Pablo Yucas y "Chaparral" fueron los que secuestraron a Luis Felipe Mutis", "Rasputín" y "El Che' participaron en la matanza de Guanegro", "Martín cobró los 10 millones del rescate", y "a Raúl lo mataron en Alto Bonito cuando estaba con "Cartagena", el de el tribunal del pueblo en Mata de Coco", son comentarios que hacen algunos campesinos en una heladeria al reportero de SEMANA.
La situación es tan particular que se ven algunos hechos insólitos en el país. Hay quienes dicen que Puerto Boyacá es la capital de la lucha contra el Partido Comunista en Colombia. Cuando fue el Presidente Betancur, los campesinos esgrimieron pancartas en las que se decía: "Las FARC no quieren la paz, exigimos soluciones político-militares" y "Somos campesinos desplazados por la violencia comunista". El 22 de septiembre se realizó un foro para analizar los 100 días de la tregua, en el que solamente se escucharon denuncias contra las FARC.
Aunque algunos piensan que cuando "el río suena, piedras lleva", no todas las cosas que se han dicho son exactas. Ni los sindicalistas iban a tomarse el pueblo, ni los recibió el MAS. Aunque las organizaciones paramilitares en Puerto Boyacá no son un fantasma, y prueba de ello son las dos recientes desapariciones, la población no está tomada por el MAS. Lo que existe allí es un alto grado de indignación contra las FARC que es aprovechado políticamente por Pablo Guarín y, seguramente, también por algunas fuerzas enemigas de la paz.--

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