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| 7/21/2003 12:00:00 AM

¿Quién espía en Colombia?

El país se ha convertido en la nueva capital mundial del espionaje. Hay más de 30 agencias de inteligencia. ¿Cuáles son y a qué se dedican?

¿Quién espía en Colombia? ¿Quién espía en Colombia?
El Cork, un barco torpedero alemán construido durante la Segunda Guerra Mundial, debía llegar al puerto de Vigo, en España, al caer la noche del pasado 9 de mayo. El viaje por el Atlántico, que había comenzado cuatro días antes desde la costa colombiana, transcurrió sin mayores inconvenientes para la tripulación, compuesta por el capitán de la nave, un dominicano, y siete marineros, todos de origen griego. Sin embargo cuando el barco, que ondeaba bandera hondureña, estaba a tan sólo 400 millas náuticas de su destino en la costa española, la suerte cambió para sus tripulantes.

A las 6 de la tarde, cuando el sol empezaba a esconderse en el horizonte, aparecieron de la nada dos buques de guerra de la Real Armada Británica, el Cumberland y Wave Knight. Los destructores se acercaron al Cork y le ordenaron apagar sus motores. En el cielo dos helicópteros de la aviación naval británica volaban en círculos, apoyando toda la operación.

Pocos minutos después hombres del servicio de Aduanas de Gran Bretaña y de la aduana española que viajaban en los destructores abordaron el Cork. En el interior había 3,6 toneladas de cocaína. El valor del cargamento era de 400 millones de dólares . Se trató de uno de los mayores decomisos de droga en Europa, la cual iba a ser vendida en España e Inglaterra.

La operación, que terminó desarticulando una red de tráfico de drogas que involucraba a paramilitares de Antioquia y bandas de traficantes de Galicia, en España, era el capítulo final de un trabajo encubierto que empezó a desarrollarse por miembros de servicios secretos a miles de kilómetros de sus sedes en Londres o Madrid. El decomiso hacía parte de una operación especial que comenzaron a tejer agentes de aduanas y del MI6 británico y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) español, que desde hace años desarrollan actividades en un barrio de Bogotá.



Conexion gallega

A mediados del año pasado agentes del MI6 y el CNI en Bogotá fueron informados de que dos de los hombres de José Ramón Pardo Bugallo, un reconocido capo de la droga en España y uno de los principales distribuidores de cocaína para Europa, iban a llegar a Colombia para realizar una importante transacción de drogas. Desde el mismo instante en que los dos emisarios llegaron a El Dorado agentes británicos y españoles no les perdieron el rastro.

Lograron establecer que la misión de los dos gallegos era consolidar una alianza estratégica con 'Don Berna', un ex miembro del cartel de Medellín y actual comandante del Bloque Cacique Nutibara de las autodefensas, para enviar y distribuir cocaína en España y Gran Bretaña. Durante varios días utilizaron todos los recursos que estaban a su disposición para establecer cuándo se harían los envíos de droga. Gracias a las labores de inteligencia consiguieron consolidar datos muy concretos, como el nombre del barco, los tripulantes y las coordenadas de la ruta de la droga en alta mar. Con esta información consolidada enviaron los reportes de inteligencia desde Bogotá a las oficinas centrales en Londres y Madrid. Allí los enlaces del MI6 y el CNI realizaron las coordinaciones con autoridades locales y solicitaron el apoyo de la Armada Británica para efectuar la acción que terminó con la interceptación del Cork y el decomiso del cargamento de los 'paras' colombianos y de los capos gallegos.

Más allá de la importancia de la operación en sí, lo revelador de este episodio es que deja al descubierto un hecho que hasta ahora era relativamente desconocido. La presencia activa de decenas de agencias secretas de inteligencia que operan en Colombia. Si bien es cierto que desde hace varios años los colombianos se han venido familiarizando con los nombres de algunas agencias que tienen actividad permanente en territorio nacional, como la DEA, el FBI o la CIA, lo que es sorprendente es que, además de éstas, en el país actualmente están presentes agentes de 30 servicios de inteligencia secretos de por lo menos 20 países ¿Quiénes son, qué hacen en Colombia y por qué están en el país?



El mundo no basta

Cuando se piensa en agentes secretos es inevitable asociar ese mundo con un personaje que tenga las características de James Bond y afronte las misiones cinematográficas del célebre personaje creado por Ian Fleming. Persecuciones en automóviles lujosos, decenas de ingeniosos artefactos para espionaje y mujeres despampanantes son tan sólo algunos de los elementos que vienen a la mente. Sin embargo la realidad es muy diferente a las historias de espionaje de Hollywood. La mayoría de los agentes secretos son hombres callados y muy discretos, capaces de infiltrar sin mayor sospecha altos círculos diplomáticos, gubernamentales o empresariales. Mimetizados en perfiles que van desde estudiantes de intercambio, empresarios, turistas y trabajadores de una multinacional, la gran mayoría difícilmente utilizaría un arma para conseguir sus objetivos. Por el contrario, uno de ellos le dijo a SEMANA que su misión se asimila más a la de un procesador de datos que se dedica a recopilar información valiosa, procesarla y entregarla a su gobierno.

Pero así como la imagen del agente secreto ha cambiado, de igual forma se han transformado los objetivos del espionaje internacional. Tras la caída del muro de Berlín la mayoría de los espías quedaron sin un objetivo claro y fue necesario revaluar su misión. Los espías de la posguerra fría enfrentan nuevas amenazas y dentro de éstas las más importantes son el terrorismo y el tráfico de drogas.

En este nuevo contexto, y después del 11 de septiembre, las agencias de inteligencia del mundo pusieron su mira en un país: Colombia. "Bogotá se ha convertido en una especie de Viena latinoamericana. Es una ciudad que, como ocurría con Viena durante la época de la Guerra Fría, es el punto de encuentro de agentes de los servicios secretos de todo el mundo. Hay estadounidenses, rusos, canadienses, chinos, británicos, israelíes y franceses, entre muchos otros", afirma un analista internacional en temas de seguridad.

La presencia en Colombia de agentes secretos de algunos países, como Estados Unidos, Gran Bretaña o Israel, tiene varias décadas. Otros, como Francia, Canadá o España, comenzaron a enviar agentes a mediados de los años 80 durante la época de la lucha contra el narcoterrorismo de Pablo Escobar. En la captura del capo, por ejemplo, participaron activamente la DEA, la CIA y el MI6. Pero fue a lo largo de la última década cuando la mayoría de servicios secretos internacionales decidió enviar agentes y tener misiones permanentes al país "El mundo se ha encogido tanto que cualquier país con servicios de inteligencia quiere mantener un ojo en Colombia. El tráfico de drogas es un problema serio para los alemanes, los británicos y los franceses, que cuentan con algunos de los mejores servicios de inteligencia del mundo", dijo a SEMANA Gordon Thomas, autor de varios libros sobre servicios secretos y especializado en temas de agencias de inteligencia

Además de la amenaza de las drogas y el terrorismo la presencia de un elevado número de servicios secretos en Colombia tiene otra explicación, que viene desde los años de la Guerra Fría. Todas las agencias quieren estar en donde están los demás. "Los chinos no son muy activos en la lucha contra las drogas pero les interesa tener gente en un lugar en donde saben que hay presencia de Corea o Japón. Así pasa con muchas otras. Tienen una agenda común, como son las drogas, pero también sus propias agendas, que dependen de sus intereses y que a veces pueden ir contra el interés de Colombia", dijo a SEMANA un experto en el tema.



007

La presencia y actividades de algunos de los servicios secretos extranjeros que operan en el país no es desconocida del todo por el gobierno colombiano. Generalmente cuando una agencia extranjera envía un delegado al país su embajada, o la agencia a la que pertenece, se encarga de presentarlo oficialmente con sus homólogos nacionales, generalmente el DAS, la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol) o el Ministerio de Defensa. Su misión es la de servir de enlace para un intercambio de información de inteligencia entre su gobierno y el colombiano. Esta labor, aunque es desempeñada por el delegado en Colombia de la agencia, oficialmente no es muy diferente a la colaboración que existe con todas las representaciones diplomáticas del país, las que a través de sus agregados militares o policiales también intercambian datos e información con sus colegas en el país. "La cooperación internacional se ha incrementado mucho en el último año. Nos ayudan con intercambio de información, apoyo tecnológico y cursos de entrenamiento y capacitación", reconoció el director del DAS, Jorge Noguera.

Pero una cosa son la cooperación y el intercambio de información policial o militar y otra, muy distinta, algunas de las labores de los servicios de inteligencia extranjeros. Unas embajadas cumplen con el formalismo diplomático de decirle al gobierno colombiano que su servicio secreto está en territorio colombiano. Pero otras no lo hacen. "No hay ninguna ley que los obligue a reportar su presencia y algunos países saben que sus servicios secretos pueden operar y no ser descubiertos nunca porque en Colombia el concepto de contrainteligencia o contraespionaje no existe. Esas son las principales herramientas con las que cuenta un Estado para estar al tanto de qué hacen realmente los gobiernos que tienen presencia en su territorio. El gobierno simplemente asume que, como todos jalamos para el mismo lado y tenemos los mismos enemigos, no hay problema, pero en realidad es un problema de soberanía", dijo a SEMANA un ex directivo del DAS especializado en el área de inteligencia. "Algunas veces ha pasado que nos llaman cuando ya todo el operativo está hecho y nos toca ir sólo para que nos tomemos la foto y digamos que hicimos un operativo del que no teníamos ni idea", afirmó un oficial de la Policía Antinarcóticos, quien dice que algunas de estas agencias actúan como ruedas sueltas.

Por lo general los hombres y las mujeres de las agencias extranjeras que están en Colombia mantienen, como es obvio, un perfil muy bajo. Con excepción de algunas agencias de Estados Unidos, generalmente los servicios de inteligencia foráneos que trabajan en el país tienen pocos miembros (entre una y cinco personas). En algunos casos ni el mismo embajador ni los miembros de la representación diplomática saben quién es el agente secreto que trabaja en el país.



Y los gringos. Ahi

En la actualidad el país con el mayor número de agencias federales y servicios de inteligencia en Colombia es Estados Unidos, lo cual no es extraño debido a su cercanía geográfica, a ser el principal receptor de drogas y el país que ofrece la mayor cantidad de ayuda económica y militar para Colombia. En la sede de la embajada hay más de 10 agencias, algunas más conocidas que otras, como es el caso del FBI y la DEA, cuya presencia es muy conocida en el país. Junto a éstas hay otras, como la National Security Agency (NSA).

Con un presupuesto mayor que el de la CIA, la NSA es considerada como "la agencia de inteligencia de las agencias". Tiene los mayores recursos tecnológicos de todas ellas. Proporciona información a las demás y a su vez se encarga de proteger toda la información que éstas producen. También está la ATF, la Oficina Federal de Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, que principalmente desarrolla labores sobre tráfico de armas y terrorismo. La ATF, por ejemplo, ha tenido un papel clave en la investigación del atentado en el club El Nogal. El servicio secreto también tiene hombres en Colombia pero su labor está destinada esencialmente a ofrecer seguridad al presidente Alvaro Uribe.

Pero si bien no es particularmente novedoso descubrir las actividades de las agencias estadounidenses en el país, a diferencia de lo que ocurre con el Mossad israelí o el Dgse francés, resulta interesante establecer que detrás del Tío Sam el gobierno que más actividades tiene en Colombia es el de Gran Bretaña.



Al servicio de su majestad

Aunque la ex primera ministra inglesa Margaret Thatcher reconoció que a finales de los años 80 había enviado miembros del MI6 a colaborar en la lucha contra Pablo Escobar, la actividad del célebre servicio de inteligencia secreto siempre ha estado rodeada de un manto de misterio. Sin embargo el pasado 9 de julio una investigación realizada por el diario The Guardian reveló parte de los alcances de la participación del gobierno de Tony Blair en Colombia.

Entrenamiento a los grupos Jungla de la Policía Antinarcóticos, asesoramiento al Ejército en los batallones de alta montaña, colaboración en tecnología y equipos de inteligencia son tan sólo algunos de los aspectos que el diario resalta sobre la participación británica en el país. La investigación también menciona que el MI6 desarrolla actividades permanentes en Colombia desde 1990.

Conocido como 'El Residente', el agente a cargo en Bogotá es el responsable de coordinar las actividades en el país de los otros agentes. Parte de su misión consiste en enviar a Londres reportes secretos conocidos como 'CX', que es el nombre clave que el MI6 les da a su boletines de inteligencia. Varios de estos contenían la información que les permitió a los buques británicos interceptar el cargamento de droga del barco Cork. Los hombres del MI6 trabajan en llave con miembros de la Aduana de es país, que también están acantonados en Bogotá.

Al igual que otros servicios de inteligencia, los británicos se apoyan en sus fuerzas militares cuando tienen que entrar en acción. Uno de los primeros casos ocurrió en 1993 cuando la oficina del MI6 en Colombia estaba al mando de un hombre llamado George Temple. En coordinación con agentes de la aduana, había logrado infiltrar la red de uno de los capos de las drogas colombianos. Apoyado por equipos SAS y SBS, miembros de las fuerzas especiales británicas, lograron incautar un gigantesco cargamento de drogas en el Caribe colombiano. Durante siete años Temple fue el jefe de la oficina en Bogotá. Con tan sólo 54 años, y cuando sólo le faltaba uno para retirarse, le diagnosticaron un cáncer a comienzos de 2001. Después de un infructuoso tratamiento en Londres les solicitó a sus jefes que lo dejaran regresar a Colombia para terminar una última misión.

Fue así como a comienzos de marzo de 2001 la oficina del MI6 en Cuba le había informado a Temple que hombres del IRA habían ingresado a territorio colombiano. George coordinó las labores de seguimiento y cuando consideró que todo estaba listo entregó la información a las autoridades colombianas para que arrestaran a los tres hombres. Eran Niall Connolly, Martin McCauley y James Monaghan, los tres irlandeses capturados por el Ejército en julio de 2001 señalados de haber entrenado a miembros de las Farc en la antigua zona de despeje.

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