SE DESENREDA EL OVILLO

SEMANA revela hasta qué punto ha llegado la investigación por el magnicidio de Alvaro Gómez y hacia dónde apuntan los nuevos indicios.

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5 de abril de 1998 a las 7:00 p. m.

La primera ficha El 2 de noviembre de 1995 fue asesinado Alvaro Gómez Hurtado. Dos semanas después, Luis Eduardo Rodríguez Cuadrado cayó en manos de la Fiscalía. De inmediato decidió colaborar con la justicia. Confesó su participación en el atentado contra el abogado del Presidente, Antonio José Cancino. En su declaración, Rodríguez dijo haber asistido a una reunión para empezar a reclutar a los sicarios que participarían en el atentado contra el dirigente conservador, pero aseguró que a última hora se había arrepentido de formar parte del grupo. Sin embargo, señaló a Gustavo Adolfo Jaramillo, alias 'Tavo', y a Luis Fernando Jutinico Trujillo, alias 'Pechuga', como los organizadores de la banda que ejecutó los dos atentados criminales. Para uno de los fiscales sin rostro que adelantaban el proceso, la detención de Jutinico y Jaramillo era clave. Permitiría establecer quiénes eran los autores intelectuales del magnicidio.
Jutinico
Los investigadores perdieron el rastro de Jutinico, pero capturaron a Jaramillo en noviembre de 1995. Jutinico había huido, vía Londres, hacia Alemania, en donde fue detectado por la Fiscalía en diciembre de 1996. Por esos días fue detenido por la policía alemana cuando intentaba robar un apartamento. En enero de 1997, uno de los fiscales sin rostro a cargo del caso viajó a Alemania para interrogarlo. Jutinico se negó a colaborar con la justicia colombiana. Días después, el gobierno de Colombia, a través de la Cancillería, solicitó su extradición, que fue concedida el 17 de mayo de 1997. La semana pasada la Fiscalía lo llamó a juicio acusado de homicidio agravado en la persona de Alvaro Gómez.La conexión Cancino-Gómezno de los aspectos más importantes de la investigación tiene que ver con el interrogante de si hubo o no conexión entre el intento de secuestro del abogado de Ernesto Samper, Antonio José Cancino, en septiembre de 1995 y la muerte de Alvaro Gómez, ocurrida 34 días después. Hasta ahora se ha establecido que algunas de las personas que participaron en el ataque a Cancino también tuvieron que ver con el asesinato de Gómez. Uno de ellos es Luis Fernando Jutinico, acusado de homicidio agravado en el caso Gómez. Según las investigaciones, Jutinico se reunió en el billar Windsor, en el centro de Bogotá, para reclutar al grupo de delincuentes que intentó secuestrar a Cancino. En una de esas reuniones, Jutinico habría preguntado si alguno tendría interés en participar en un plan para eliminar al dirigente conservador. Esta versión fue corroborada por Luis Eduardo Rodríguez Cuadrado, preso en La Picota, quien aceptó haber integrado el grupo que fracasó en el secuestro de Cancino, pero negó su participación en el atentado contra Gómez. Pero si respecto de los autores materiales la Fiscalía parece tener los dos casos resueltos, en lo relacionado con la autoría intelectual todavía hay mucha tela por cortar. En el proceso de Cancino se ha mencionado a Hugo Toro Fajardo, el comandante 'Bochica', jefe del clandestino grupo Dignidad por Colombia, el mismo que secuestró al hermano del ex presidente Gaviria. Sin embargo, en la medida en que han progresado las investigaciones, esta hipótesis ha perdido fuerza, mientras aumentan las evidencias de una conexión militar, lo mismo que en el caso de Gómez. Una historia de 350.000 dólareseses despues de la extradición de Jutinico, algunos medios de comunicación fueron contactados por un hombre que se identificó como uno de los paparazzi que pescó in fraganti con una cabaretera al marido de la princesa Estefanía de Mónaco, Daniel Ducruet. El fotógrafo aseguró que habían hecho contacto con Jutinico en la cárcel y que le habían ofrecido comprar la historia del magnicidio de Alvaro Gómez. Según el fotógrafo, Jutinico entregó un documento de 10 páginas escrito de su puño y letra, con la firma autenticada. En él revelaba quiénes eran los autores intelectuales del atentado contra el dirigente conservador, los nombres de las personas que lo habían contactado para cometer el crimen y los de quienes se habían reunido con él un día antes del asesi-nato. El fotógrafo pidió a los periodistas colombianos 350.000 dólares por la historia y aseguró que, antes de cualquier negociación, entregaría un aparte para que la letra y firma de Jutinico pudieran someterse a análisis grafológicos para verificar su autenticidad. A pesar de que no se compró la historia la cifra exigida se salía de todo presupuesto, el fotógrafo hizo llegar un resumen con algunos apartes de las revelaciones de Jutinico, entre ellas, las razones por las cuales no había colaborado con la justicia colombiana. La Brigada 20siete fiscales sin rostro y cinco miembros del CTI han tenido en sus manos la investigación. Uno de los fiscales que inició las pesquisas una vez ocurrido el crimen, encontró serios indicios para que la Fiscalía investigara sobre una hipótesis: la participación de miembros de la Brigada 20 del Ejército en el crimen. Varios testigos coincidieron en la descripción para la elaboración de los retratos hablados de las personas que fueron vistas merodeando cerca de la Universidad Sergio Arboleda, donde ocurrió el atentado. La Fiscalía estableció que se trataba de los hermanos Omar y Henry Berrío Loaiza y Carlos y Franklin Gaona Ovalle. Simultáneamente, y pocas horas antes de las exequias de Gómez Hurtado, se produjo el primer escándalo del caso. Lo destapó el propio ministro de Transporte de entonces, Juan Gómez Martínez, en un consejo de ministros: habían alterado los papeles de identificación de un vehículo militar que, se comprobó después, fue visto cerca del lugar del crimen. Los investigadores establecieron que las parejas de hermanos Gaona y Berrío, informantes de la Brigada 20 de Inteligencia del Ejército, eran los responsables de ese automotor, adscrito a la Escuela Militar de Cadetes. En medio de la investigación y antes de poder probar o descartar la hipótesis, en octubre de 1996 uno de los fiscales del caso salió del país por graves amenazas contra su vida. Otro de los fiscales asumió la investigación. En pocos meses hizo un descubrimiento: cuatro suboficiales que habían formado parte de un grupo de inteligencia conocido como 'Cazadores', que hacia 1993 funcionaba en la V Brigada del Ejército en Bucaramanga, habían estado vinculados después a la Brigada 20 y habrían participado en el homicidio. Se trataba, ni más ni menos, que de la pareja de hermanos Berrío Loaiza y Gaona Ovalle. Los cuatro hermanos fueron capturados en febrero de 1997. Según los fiscales que tienen el caso de Gómez en sus manos, bajo su responsabilidad habría estado la consecución de los sicarios que ejecutaron el atentado. Está probado, sin embargo, que los cuatro hermanos no formaban parte del grupo de los autores materiales del asesinato. Los hermanos fueron llamados a juicio el pasado 3 de marzo. En octubre de 1997, poco tiempo después de la renuncia de Alfonso Valdivieso como fiscal general, su sucesor, Alfonso Gómez, removió del cargo a uno de los fiscales que, por amenazas, se encuentra fuera del país. Pero sumó cuatro fiscales más a la investigación. Fueron ellos quienes la semana pasada decidieron romper la unidad procesal para llamar a juicio a Jutinico y a los hermanos Berrío y Gaona, y así facilitar la continuación de las investigaciones. Las indagaciones continúan. La Fiscalía no descarta la hipótesis de la participación de militares de más alto rango en el crimen.

El golpe de Estadoras el asesinato de Gómez, se especuló sobre los posibles móviles del crimen y sus autores. Se habló de guerrilla, de narcotráfico y de autodefensas, pero la hipótesis que cobró mayor fuerza tenía que ver con un frustrado golpe de Estado que se habría fraguado a fines de 1995.Esta teoría adquirió mayor fuerza cuando, a mediados de agosto de 1996, el embajador de Estados Unidos, Myles Frechette, dijo en una entrevista al noticiero 24 Horas, de propiedad de la familia Gómez, que un año atrás varias personas se acercaron a su despacho para sondear la posibilidad de contar con la bendición del gobierno norteamericano en un golpe. Inclusive, varios medios de comunicación entrevistaron a personajes que admitieron haber participado en reuniones en las que se había analizado la eventualidad de buscar un cambio de gobierno a través de una junta cívico-militar. En las reuniones participaron civiles y militares de alto rango. Algunas versiones no descartaban que al propio Gómez lo hubieran sondeado. Se rumoró que, dada su capacidad de liderazgo y su condición de opositor acérrimo de Samper, los golpistas habrían pensado en Gómez como la figura que podría encabezar la junta cívico-militar que haría la transición a un nuevo gobierno por elección democrática. Sin embargo, develadas las intenciones de golpe al alto gobierno, éste se desinfló. Poco tiempo después fue asesinado Gómez. Hoy las investigaciones tiran del hilo que apunta hacia los militares. ¿Y de los autores intelectuales qué? tras el llamamiento a juicio de cinco personas, sindicadas de ser los autores materiales del magnicidio, la pregunta que todos se hacen es: ¿y de los autores intelectuales qué? Fue tan sofisticada la telaraña elaborada para perpetuar el atentado, que se cree que los autores intelectuales son personas de alto nivel. Al igual que muchos magnicidios históricos, nadie conocía toda la información. Es seguro que se manejó en forma compartida de tal forma que los diferentes grupos que participaron en el atentado no tenían ni toda, ni la misma información. Era la forma de impedir que se pudiera, al halar de un hilo, desenrollar toda la madeja. De por sí el hecho de que haya varias personas vinculadas con el caso, se evidencia de que detrás del atentado había poder económico y organizacional. Sin embargo, en este sentido los investigadores parecen tener en su poder una ficha clave. Hace 20 días el CTI de la Fiscalía capturó a un hombre, identificado con el alias de 'Ariel'. Ya fue sometido a indagatoria y los investigadores no descartan que sea una pieza clave entre los autores materiales del homicidio y quienes lo ordenaron. "Este hombre es la prueba reina del caso de Gómez", dijo una fuente de la Fiscalía a SEMANA. En otras palabras, la Fiscalía considera posible que 'Ariel' sea el penúltimo eslabón en la cadena que lleve a los autores intelectuales.Por lo pronto, dentro de la hipótesis que cobra más fuerza, la participación de militares de alto rango, hay dos líneas. La primera, cree que los indicios apuntarían hacia quienes, habiendo sido sondeados sobre su interés o posible intención de formar parte de la junta cívico-militar que reemplazaría a Samper, consideraron descabellada la propuesta y le hicieron saber al gobierno que había ruido de sables. Habría interés en quitar de en medio a alguien tan abiertamente opuesto al gobierno. Pero surge un interrogante: desbaratado el golpe ¿qué beneficio obtendrían con la muerte del dirigente conservador que, además, tampoco se habría mostrado muy a favor y apenas si se había dejado tocar el tema?
La segunda línea se orienta en la dirección de los militares que auspiciaban el golpe y que, delatados, tuvieron que desarticularlo. Eliminar a una figura de la talla de Gómez, era garantizar el silencio y minimizar la posibilidad de que, por alguna circunstancia, se conociera el nombre de los promotores. Pero también surge una pregunta: si los impulsores de la transición cívico-militar eran, a su vez, admiradores o amigos de Gómez que confiaban en él hasta el punto de haber contemplado que encabezara la junta, ¿cuál era el sentido de mandarlo matar?
La investigación ha llegado más lejos de lo que comúnmente llegan las investigaciones de esta envergadura en Colombia, pero también es cierto que aún está muy lejos de haberse develado toda la verdad.