Las tradicionales mediciones de empleo, producción industrial, confianza del consumidor, o índices accionarios, entre otros, no permitieron anticipar las dificultades en los países desarrollados. Mientras estos pasaron las verdes y las maduras, los emergentes se convirtieron en los propulsores del PIB global, otro pronóstico que no anticiparon los indicadores tradicionales.
Por eso hoy, cuando pocos se atreven a decir con certeza si Europa arrastrará al mundo hacia una nueva recesión, parece oportuno buscar nuevos indicadores que permitan hacer una predicción más o menos acertada.
Esto ha llevado a que medios internacionales cada vez les hagan más eco a indicadores económicos poco convencionales que, aunque no tienen una base científica, en algunos países han demostrado su eficacia al ser muy acertados.
La mayoría de estos indicadores alternativos no aplican en Colombia, pues fueron ideados en otras latitudes, pero dado que la economía cada vez está más globalizada, a todos nos conviene saber qué podría pasar.
Por eso hoy, cuando pocos se atreven a decir con certeza si Europa arrastrará al mundo hacia una nueva recesión, parece oportuno buscar nuevos indicadores que permitan hacer una predicción más o menos acertada.
Esto ha llevado a que medios internacionales cada vez les hagan más eco a indicadores económicos poco convencionales que, aunque no tienen una base científica, en algunos países han demostrado su eficacia al ser muy acertados.
La mayoría de estos indicadores alternativos no aplican en Colombia, pues fueron ideados en otras latitudes, pero dado que la economía cada vez está más globalizada, a todos nos conviene saber qué podría pasar.
