Si ves que cada vez que intentas ponerle un saco tu perro sale corriendo, entiéndelo, a ellos no les gusta la ropa. La razón es que los perros tienen el pelo necesario para soportar la temperatura. Si le pones ropa se sentirá incómodo no solo porque sufrirá de calor, sino porque también podría picarle.
Otro de los elementos que generalmente le pones y odia es la correa alrededor del cuello, porque puede lastimarlo. Ten en cuenta que al sacarlo, tratarás siempre de halarlo y eso puede estar causando dolor. Lo mejor es comprarle una correa de pecho, porque es una zona menos sensible y en donde soportan un poco más.
Ellos odian el agua. No es precisamente su momento más relajante. Ni tibia, ni fría, ni caliente, simplemente no la soportan. Claro, no podemos negar que toda regla tiene sus excepciones y que algunos perros soportan felices un chorro de agua.
Para ellos no hay nada peor que sentir las cerdas del cepillo con el que lo peinas. Y mas traumático aún es cuando sienten que los estás halando. Para evitar que sea un momento tan desagradable, te sugerimos que lo peines poco a poco. Un pedazo de su cuerpo hoy y otro mañana.
