Puede sonar como una novela de misterio o incluso podríamos pensar que se ha vuelto real la historia que Umberto Eco cuenta en su novela El nombre de la rosa (1980), que narra la historia de una abadía en la Edad Media donde suceden una serie de crímenes que giran alrededor del segundo libro de la Poética de Aristóteles el cual ha sido envenenado por uno de los miembros de la abadía y que está causando la muerte de varios de los monjes.
Los investigadores Jakob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen, fueron los que encontraron los rastros de la peligrosa sustancia mientras trataban de analizar unos textos romanos que habían sido utilizados para la portada de los nuevos libros, técnica bastante usada en los siglos XVI y XVII, la sorpresa se la llevaron los dos académicos pues la capa verde que no les permitía ver el texto era verde de París, pintura que se utilizaba antes de que se descubriera la toxicidad del arsénico.
En este caso no se trataba de un monje que buscaba alejar el conocimiento de las personas y así proteger a la iglesia pero aun así ya los libros se encuentran en cajas, lejos del público y en proceso de ser digitalizados para evitar el contacto con estos y posibles afectaciones a la salud de los estudiantes y profesores de esta universidad.
