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| 3/1/2003 12:00:00 AM

<b>Gustavo Zafra* comenta:</b>

<b>Gustavo Zafra* comenta:</b> <b>Gustavo Zafra* comenta:</b>
El referendo debe permitir el voto independiente del ciudadano, lo cual se logra con el estudio juicioso de cada una de las diecinueve preguntas y no con el voto en bloque.

El referendo es una oportunidad de hacer pedagogía constitucional. De comunicar a los colombianos, aún a los alzados en armas la importancia de las instituciones.

Las instituciones son reglas generales las cuales se supone que generan los mínimos de convivencia necesarios para que los humanos nos comuniquemos, así no estemos de acuerdo con muchas de esas reglas y queramos cambiarlas por otras que consideremos mejores.

Desde este punto de vista el referendo como un diálogo de actores que no tienen que estar de acuerdo, es un estadio propicio para tender puentes entre personas pensantes.

Cada ser humano, dentro del sistema o fuera de él, como los insurgentes y los contrainsurgentes son sujetos autónomos. Esto es que tiene capacidad de decidir, sí, no, abstenerse, o considerar que la regla no le da garantías. ¿Pero, por qué no dejar democráticamente que lo expresen?. Este punto de procedimiento es fundamental.

El Estado debe garantizar que el "diálogo" se dé en los medios de comunicación entre partidarios del sí, del no, de la abstención, y de los actores armados por fuera de la ley, así sea porque no creen en la ley. Este diálogo sería una ganancia para todos, con independencia de si el referendo logra el 25 por ciento de participación o no lo logra, y permitiría replantear el referendo, como una experiencia democrática y no como un asunto de buenos contra malos que tanto daño puede hacerle a nuestra Nación en crisis.

Si se comienza a bajarle el tomo a la discusión, a plantear que el resultado final del referendo, no tiene que ser el de un partido de fútbol, donde hay vencedores y vencidos sino un juego de cultura ciudadana, donde todos podemos aprender de la experiencia, estamos además, previniendo que el instrumento de participación no se convierta a la vuelta de año y medio, en un bumerán contra los colombianos, incluyendo sociedad civil y el gobierno mismo.

Para ello, debemos rodear de garantías básicas, el debate democrático:

1º Debe haber espacios de opinión, debates, en igualdad de condiciones entre las distintas posiciones intelectuales, los partidarios del si, del no, de la abstención y de los que no creen en el sistema (las insurgencias) que deberían poder participar.

2º El Consejo Electoral, la Procuraduría, deberían garantizar la neutralidad de alcaldes y gobernadores que no pueden convertirse en jueces y partes.

3º Parece claro que el gobierno nacional y los congresistas puedan expresar su opinión, pero no pueden utilizar el presupuesto del Estado como "auxilios electorales pro referendo"; sería un contrasentido con el mismo texto del referendo que se promueve.

4º Las exposiciones en los medios de comunicación no pueden limitarse a los exclusivamente partidos políticos con personería reconocida. Nuevamente sería un contrasentido que una consulta al ciudadano que es quien vota o no vota, se canalice exclusivamente a través de los partidos políticos que son nuevamente jueces y parte del referendo.

Es la tan invocada sociedad civil ONG, sindicatos, asociaciones culturales, profesionales, gremios, académicos, periodistas, intelectuales, minorías quienes deben tener también la oportunidad de expresar su opinión.

5º Sería por ejemplo estimulante que una publicación masiva del Consejo Electoral y de la Registraduría, incluya equilibradamente, los argumentos a favor del sí, del no, de la abstención y de los que no creen en el sistema. ¿Si la Dian nos puede enviar los formularios a la casa, por qué no el Consejo Electoral?

6º Finalmente, todos debemos acatar el fallo de la Corte Constitucional. Dejarla que decida sin la presión del gobierno, del Congreso, de los editoriales, de los medios, del FMI.

*Decano de derecho de la Universidad Javeriana

EDICIÓN 1906

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“La gran bandera del gobierno es la equidad”

El presidente explica sus prioridades, qué problemas encontró, cómo quiere cambiar la política y cómo va a manejar su gobernabilidad.

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