La pandemia por covid-19 ha impulsado a la transformación digital en Colombia y ha brindado herramientas innovadoras para atender la salud, tales como la telemedicina y la teleconsulta, representado así un avance significativo para el sector. Sin embargo, las administraciones regionales, la academia y las entidades prestadoras de servicios de salud se podrían involucrar aún más en el desarrollo y la adaptación de softwares que les permitan incorporar modelos de gestión del riesgo y predictibilidad. Dichos modelos están basados en tecnología y utilizan Big Data e inteligencia artificial para generar mejores diagnósticos, perfeccionar la administración logística y brindar información para las decisiones médicas y epidemiológicas.
El Centro de Estudios para la Competitividad Regional – SCORE, de la Universidad del Rosario, a partir de la información recopilada en el Índice Departamental de Competitividad (IDC) encontró que la tasa de crecimiento del ancho de banda de internet en el país pasó de ser 34,53 % en 2019, a 108,75 % en 2020. Es decir, hay un aumento a nivel nacional del ancho de banda de internet que ha permitido desarrollar de manera más efectiva la atención de las nuevas herramientas de Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC), de las cuales se puede beneficiar el sector salud. Se evidencia, además, un incremento a lo largo del territorio nacional, una situación claramente causada por el periodo de confinamiento, donde los hogares y las empresas tuvieron la necesidad de aumentar la capacidad del internet. No obstante, se encontró que 4 departamentos decrecieron en ancho de banda de internet, estos fueron Arauca, el Archipiélago de San Andrés, Guainía y Vichada.
A partir de la identificación de los programas de formación con potencial TIC, se encontró que, del stock de capital humano en Colombia, tan solo el 1,43 % está vinculado a actividades de atención de la salud humana. Al profundizar en el análisis de la ocupación y ubicación laboral de las personas con formación TIC, los resultados arrojaron que 26 departamentos han logrado vincular a menos del 8 % de su capital humano con esta formación dentro de su territorio, y tan solo 6 departamentos logran vincular laboralmente a más del 30 % (Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca, Santander, Atlántico y Bolívar). Por esta razón, los gobiernos regionales tienen el reto de desarrollar programas enfocados en mantener el capital humano que formaron en conocimientos TIC.
Ahora bien, la educación superior tiene la oportunidad de crecer en esta rama del conocimiento. Para 2019, tan solo el 0,88 % de los programas educativos con potencialidad TIC estaban relacionados con la salud. Lo anterior abre una ventana para el desarrollo de programas que aporten en la atención de los nuevos retos que ha traído la pandemia. Esto buscando precisar los conocimientos adquiridos en desarrollo tecnológico y de comunicaciones, que han permitido enfrentar los riesgos que ha afrontado la población, continuar con los servicios esenciales y responder a la atención relacionada a la covid-19.
Son muchos los retos existentes tanto para el sector TIC, como para los de salud y educación, pero continuar con el desarrollo tecnológico y de comunicaciones, a partir de la infraestructura, las capacidades y los aprendizajes adquiridos durante la pandemia, nos permitirá desarrollar mecanismos que faciliten la coordinación y cohesión entre las regiones del país para dar una mejor atención en el territorio nacional. De la misma manera, es importante construir, en conjunto con diferentes actores de la sociedad, estrategias que permitan a las universidades brindar formación especializada que incorpore prácticas novedosas y con las que se puedan analizar problemáticas, políticas y propuestas para el fortalecimiento de los sectores TIC y de salud. Esto, con el fin de aportar al país con soluciones innovadoras, involucrando la tecnología para mejorar el bienestar de la población.
