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Paula López - Foto: Maria Teresa Bravo

¿Cómo sanar a tu familia de herencias dolorosas?

Tu libertad será real cuando logres romper las cadenas invisibles de las que tú mismo te has hecho preso.

Por: Paula López

Muchos de los problemas que no has logrado resolver tienen su origen en aquello que inconscientemente has heredado de tus padres, abuelos, bisabuelos y ancestros, como un legado emocional intangible, del cual en ocasiones no estás tan agradecido ni contento.

Una parte muy importante de ti es tu familia, así como heredas el ADN genético de tus antepasados, heredas el ADN emocional, psicológico y espiritual.

Creemos que de nuestros padres heredamos solo los rasgos físicos, pero no las maneras de relacionarnos con el mundo.

Esta es una herencia familiar oculta y aparentemente invisible.

La mayoría de los casos que llegan a mi consulta tienen origen en patrones de conducta y de pensamientos que vienen como un disco duro instalado en la mente y el alma de las personas, sin que ellas mismas lo hayan elegido o percibido.

Hay una información invisible que se transmite intergeneracionalmente que nos afecta a nivel personal y grupal de modo positivo y negativo simultáneamente.

En esta herencia que se nos impone, queramos o no, están las emociones, los defectos, las virtudes y hasta los traumas de tu familia y es aquí en donde se encuentra la raíz de tus problemas.

Si eres agresivo, perfeccionista, depresivo, ansioso, tímido, prepotente, dominante, gruñón o amargado, y así sucesivamente, todas estas características tienen su origen en tu herencia familiar, la cual tú tienes la responsabilidad de revisar y sanar si no quieres seguir pasándola a tus hijos, nietos y bisnietos.

Si cambias tú, cambiarás a tu familia, no esperes a que ese miembro de tu familia cambie, para lograr tu felicidad o estabilidad.

Pregúntate hoy: ¿cómo puedes resolver los conflictos? Lo primero es Identificar el problema, después pensar:¿qué necesitas para la solución?, ¿cómo logras la transformación?

Te daré ejemplos de la vida real que he abordado en consulta, una historia de infidelidad recurrente en una misma familia es una situación que muchas veces viene desde el pasado como una herencia invisible.

Juliana estaba destrozada, porque había descubierto, a través de su hijo, la infidelidad de su marido; Juan Camilo, un joven de 23 años, había tomado el celular de su padre para buscar algún dato en internet y en ese mismo instante entró un mensaje clandestino que decía: “Te amo, me haces falta y me muero por verte pronto”. Esto sucedió en un almuerzo dominical, en el que estaban todos los miembros de la familia compartiendo un día de campo, en una paz aparente y una falsa felicidad.

Empecé a armar el árbol genealógico de Juliana para descubrir que esto venía a ella por una transmisión heredada y aprendida, resulta que su madre había sido víctima de engaños de su padre desde que ella estaba chiquita, situación que se había ocultado y aceptado siempre, pues su madre era fiel creyente de que la imagen y el prestigio había que protegerlo y defenderlo aun dando su propia vida y dignidad por ello.

Después revisamos la historia de sus hermanas y una de ellas era infiel, mientras que la otra era víctima de affaires clandestinos de parte de su marido.

Ya teníamos el conflicto identificado.

La solución es reconocer ese equipaje emocional que no te pertenece, pues fue entregado a ti para que tú lo cargues, como si fuera tu obligación por lealtad oculta a tus padres y ancestros.

¿Cómo logras tu transformación? Entiende que tu legado te ha sido entregado en el momento de tu nacimiento, ahí es cuando recibes esta herencia invisible que pretende determinar tu camino, tus relaciones y tu vida de éxito o de fracaso; sin embargo, tú no eres únicamente lo heredado y lo aprendido de tus padres, ¡eres primordialmente lo decidido por ti! ¡Así que reprogramarte y sanarte depende solo de ti!

Esta herencia familiar puede llegar a ser agradable o muy desagradable, si es algo positivo que edifica a tu familia, estarás agradecido por ello, pero sí, en cambio, es algo que te destruye y te lastima, sentirás un gran rechazo por ello o por algunos miembros de tu familia.

Es muy difícil comprender que algún ancestro a quien ni siquiera conocemos sea la causa de algún problema que es recurrente en nuestra familia, pues toda esta información está almacenada en esa gran herencia y, como es invisible, vamos cargando con ella sin darnos cuenta.

De alguna manera somos títeres de aquello que nos está dirigiendo en nuestra vida.

La primera actitud que encuentro en mis consultantes es la de “pobre de mí”, tengo un conflicto con algún miembro de mi familia a quien no soporto, me hace la vida imposible y yo solo soy una víctima de sus atropellos o falta de consideración.

La mayoría de nosotros está toda la vida atrapada en este tipo de situaciones, pues tú te puedes divorciar de tu pareja, porque es tu elección, puedes alejarte y dejar de ser amigo o cercano a alguien, pues tú escoges a tus amigos, pero no puedes dejar de ser hermano, padre, madre, hijo o hija, entonces, ¿qué haces en una situación en la que no depende de ti?

Puedes modificar tu herencia familiar una vez reconozcas el origen que esa situación recurrente en tu historia personal y familiar los ha hecho sufrir por décadas y hasta siglos.

En la popular serie turca de Netflix Mi otra yo es evidente cómo inexplicablemente todos tenemos secretos familiares vividos por nuestros ancestros que marcan de modo contundente nuestro presente.

En nuestra familia pasa exactamente lo que pasa en los tanques sépticos que están ubicados debajo de las casas, imagina que ese tanque séptico a donde van todos los desechos tóxicos de todos los miembros de la familia no se desocupara y se limpiara jamás, pues llegará el día en el que se rebosa contaminando todo lo que está a su alrededor. De igual manera funciona con todas aquellas toxinas, traumas, dolores, adicciones y secretos ocultos de nuestras familias, que si no les hacemos una limpieza profunda y si no ponemos todo en orden será imposible que podamos vivir de modo equilibrado, secreto y estable.

Honrar a nuestros padres, abuelos, bisabuelos y miembros de nuestras generaciones pasadas es el inicio de la sanación; respetar el orden de la jerarquía familiar, pues inconscientemente hay hijas que hacen de madres y madres que hacen de hijas, esposos que hacen de padres y padres que pretenden ser esposos, hermanos que pretenden ser padres y así sucesivamente. Por esto hay que reordenar el sistema y poner a cada quien en su lugar, hasta las esposas que se comportan como madres de sus maridos regañándolos y diciéndoles lo que deben hacer.

Las madres que se sienten esposas de sus hijos también llegan a propiciar conflictos muy fuertes en las relaciones de pareja, cuando se sienten que pueden mandar, opinar y entrometerse, poniéndose hasta de rivales de sus nueras.

En una familia, cada uno debe cargar con lo suyo, el desorden comienza cuando hay personas que cargan con el equipaje emocional de los demás, aquel que no les pertenece, cada vez que una persona carga las maletas de otro, suelta las suyas propias y los otros la obligaran a cargar lo que no le corresponde, esto genera caos en las familias.

¿Cuáles son los pasos para sanar a tu familia? Honrar a cada miembro de tu familia y respetar su lugar, incluir a todos los miembros de tu familia, hasta los fallecidos y los no nacidos, ellos también forman parte de tu sistema, agradece y honra la vida de todos, dale a cada miembro de tu familia un lugar digno, incluyendo familias extendidas como medio hermanos, todos quienes forman parte de la gran manada.

Hablemos ahora de víctimas y perpetradores: todos hemos sido víctimas y perpetradores, es decir, en algún momento de nuestra historia hemos sido vulnerados o lastimados, esto nos lleva a sentir tanto dolor e indignación que de algún modo queremos desquitarnos con quien nos lastimó o de manera inconsciente lo hacemos con alguien más, así que el dolor genera más dolor y las heridas generan más heridas. Cuando vemos a un adulto que lastima a otro, reconocemos en él a un niño que fue maltratado o herido en su infancia, así que sanar a nuestras familias y sanarnos a nosotros mismos se convertiría en una cadena sagrada de sanación de todos los sistemas familiares y sociales de nuestra dolida y rota humanidad.

Tienes la gran responsabilidad de romper el ciclo de dolor que haya en tu historia personal y familiar. Detente un poco y no sigas en la posición de queja permanente por ser víctima de algún miembro de tu familia que no cumple tus expectativas o no te da lo que esperas recibir, nadie es responsable de tu felicidad más que tú mismo, así que manos a la obra, deja de rechazar aquello que te hace preso, acepta que la vida es una universidad espiritual y la familia es el campus en el cual estás estudiando para aprender.

Lo que niegas y rechazas te encadena, lo que aceptas te hace libre.

No puedes cambiar a esa persona que te hace daño, no puedes modificar esa herencia familiar, pero sí puedes abrazar tu dolor y tu realidad personal, comprendiendo que es el punto de partida hacia tu liberación y tu transformación.

Tu libertad será real cuando logres romper las cadenas invisibles de las cuales tú mismo te has hecho preso, así que tomas decisiones contundentes para evolucionar, soltar, perdonar, madurar y recuerda que al sanar tú, sana tu familia y tus próximas generaciones.

Mi píldora para el alma

Cada miembro de tu familia elije lo que desea, tú únicamente tienes poder sobre ti; tu preocupación por alguien de la familia hará que te desgastes innecesariamente. Sana en ti aquello que no te deja vivir en plenitud y tu transformación dará frutos en tu familia y próximas generaciones.