opinión

Victoria Colamarco Columna Semana
Victoria Colamarco Representante a.i. UNICEF Colombia. - Foto: Archivo Personal

¿Cuáles son las claves para prevenir el reclutamiento de la niñez en Colombia?

El país debe insistir en fortalecer redes y círculos de protección desde el Estado, en el municipio, en el barrio, en la escuela, en el trabajo, en la familia y en la comunidad para protegerles real y efectivamente de cualquier forma de violencia, abuso y explotación y brindarles oportunidades.


Por: Victoria Colamarco

Liz* fue reclutada en Chocó cuando tenía solo 11 años. Desde ese momento su vida cambió para siempre: “Un día yo estaba muy triste y justo esa noche me enviaron a prestar centinela a las 12 en punto. Ahí me quedé 15 minutos y se me ocurrieron muchas cosas y no aguanté. Así que me regresé a la caleta, dejé mi fusil y mi dotación, me amarré una balaca fuerte y salí corriendo. Pasé por algunas comunidades sin hacer ruido, cuidándome de que no me vieran para que no le fueran a decir a esa gente”.

Su testimonio muestra la realidad de los más de 9.000 niños, niñas y adolescentes que están registrados como víctimas de reclutamiento en Colombia, de acuerdo con la Unidad de Víctimas.

El reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes (NNA) es una grave violación a sus derechos y está asociado a varios factores que se vinculan con la presencia de grupos armados ilegales en el territorio, al igual que con la violencia en el hogar, el engaño a NNA que se encuentran en una etapa de desarrollo progresivo, la deserción escolar, las pocas oportunidades de educación y empleo, la limitada presencia institucional, la violencia basada en género, la presión y coacción a las comunidades y las familias, la marginalidad, la pobreza, entre otros.

Los NNA que viven en territorios afectados por la violencia armada son frecuentemente presionados y engañados en medio de un ambiente que no les protege. Por esto, el reclutamiento de NNA nunca es voluntario.

Las formas de vinculación y utilización de NNA por grupos armados organizados son cada vez más complejas, intermitentes e invisibles. Eso implica que hay situaciones en las cuales ellos y ellas asisten al colegio y duermen en su casa, pero son utilizados por estos grupos para actividades ilegales, y son vinculados para servir de informantes, mensajeros o enlaces para buscar más adolescentes. Esto pone en riesgo sus vidas a diario.

La construcción de entornos que protejan a NNA pretende mitigar los riesgos que enfrenta la niñez en Colombia, para mitigar su exposición frente a todos los tipos de violencia, incluyendo aquellos relacionados con la violencia armada, y para mejorar las capacidades de ellos y ellas en identificar, protegerse, buscar apoyos, activar rutas y reportar riesgos.

Los entornos protectores deben concebirse desde una mirada integral. Esto es particularmente importante en lugares donde el Estado, la sociedad civil y la familia ven su presencia desafiada por la ilegalidad.

Es necesario afianzar la capacidad institucional para brindar atención y cobertura en los servicios sociales, promover los derechos de la niñez, mejorar la protección y trabajar en red con la comunidad, las familias (especialmente en crianza positiva y la participación de NNA en decisiones familiares), los entes educativos y las mismas niñas, niños y adolescentes; al tiempo que se fortalecen las capacidades de la sociedad civil y las familias para aportar a la garantía de los derechos de la niñez, la convivencia, la participación, la resolución pacífica de conflictos y la posibilidad de apoyar a las niñas y niños en la construcción de proyectos de vida seguros y dignos.

Por último, el sector privado puede a su vez contribuir con la generación de espacios y oportunidades de cuidado, habilidades para la vida y estudio en las comunidades donde tienen presencia, al igual que a través de la oferta de capacidades técnicas relacionadas con las oportunidades de empleo específicas a cada territorio para jóvenes sobre temas alineados con sus intereses.

Iniciativas actuales muestran un interés especial por temas de innovación, tecnología, redes sociales, medios audiovisuales y cambio climático.

Estos modelos de prevención deben mitigar las amenazas de reclutamiento y utilización de NNA por parte de grupos armados organizados, y al mismo tiempo mejorar y consolidar las acciones de las instituciones, la comunidad, el sector privado, la familia, con el fin de que cada niño y niña pueda alcanzar su pleno potencial.

Es aquí cuando se hace vital aumentar las oportunidades para el desarrollo y la participación de la niñez; asegurar el acceso a una educación pertinente y de calidad, y a los servicios de salud y nutrición; contar con escenarios culturales, recreativos y artísticos locales; generar proyectos de vida para los jóvenes; y empoderar a familias y comunidades que cuidan a sus niñas y niños, a través de oportunidades de empleo decente, con incentivos de cuidado de sus familias, y con seguridad social.

Colombia ha reconocido la gravedad de la vinculación y reclutamiento por grupos armados. Como respuesta, el país ha generado políticas, leyes y planes, desde diversas instituciones, que son ejemplo de los avances que se han hecho en esta materia.

Esas herramientas, sin duda, expresan decisión y voluntad para intervenir intersectorialmente para la prevención y respuesta al reclutamiento de NNA, y hacen parte del proceso de construcción secuencial de entornos protectores para niños, niñas y adolescentes.

La ONU, a través de sus agencias, fondos y programas en el marco de su trabajo en Colombia, apoya al país a través de diferentes iniciativas y propone además una Agenda Común por Colombia de cara a las próximas elecciones presidenciales, que plantea una estrategia para generar una sociedad más equitativa y en paz, donde nadie se quede atrás.

Esto incluye el trabajo de Unicef en apoyo al Estado y en alianza con la sociedad civil, las comunidades, el sector privado, y las familias para la protección integral de la infancia y su capacidad de crear entornos protectores, con relaciones sociales equitativas, apoyados en redes comunitarias que les salvaguarden, con oportunidades reales de desarrollo y lejos de la violencia.

Es imperativo que los esfuerzos que ha hecho el país en materia de protección de niñas, niños y adolescentes frente al reclutamiento continúen y se fortalezcan en el próximo gobierno.

Resulta urgente consolidar acciones de protección a nivel local que prevengan la violencia y al mismo tiempo generen oportunidades reales en materia de educación y participación.

Para continuar en la prevención del reclutamiento, es necesario fortalecer la oferta local de cultura, arte, deporte, medio ambiente y la comunicación alternativa para que a través de esta, ellos y ellas puedan avanzar en la identificación de proyectos de vida.

Es vital que esta oferta esté alineada con los intereses de los NNA para garantizar su participación efectiva.

El país debe insistir en fortalecer redes y círculos de protección desde el Estado, en el municipio, en el barrio, en la escuela, en el trabajo, en la familia y en la comunidad para protegerles real y efectivamente de cualquier forma de violencia, abuso y explotación y brindarles oportunidades.

*El nombre ha sido cambiado por razones de seguridad.

Representante a.i. Unicef Colombia.