OPINIÓN

Salud Hernández-Mora

De La Espriella: El ELN prepara el voto de fusil

Sin la colaboración de Estados Unidos en el santuario chavista, difícil obtener avances significativos en el combate contra la banda terrorista ensalzada por la ultraizquierda.
26 de septiembre de 2026 a las 7:37 a. m.

Son los más difíciles de cazar. Tienen el santuario de Venezuela, guarida de sus principales capos, para protegerse y descansar. Y en Arauca, su reino por excelencia, cuentan con el apoyo tanto de organizaciones sociales como de parte de la clase política y algunas emisoras, además de ser propietarios de una empresa pública y controlar hospitales.

Mientras el Gobierno central no cercene esos cordones umbilicales, nunca podrá debilitar a la guerrilla que aprovechó la paz total de Petro/Cepeda para fortalecerse y derrotar a las Farc, tras una cruenta guerra, en un departamento carcomido por la “elenopolítica” y la corrupción.

Jamás el ELN atesoró tanto poder y por eso reta al gobierno de Abelardo De La Espriella con una cadena de atentados terroristas, secuestros, reclutamiento de menores y extorsiones.

Puesto que la dictadura chavista sigue viva y coleando y nuestras Fuerzas Militares y Policía Nacional no pueden coordinar operativos con la mafia castrense y policial venezolana, el Gobierno debería concentrar sus esfuerzos en Arauca en las elecciones locales de 2027.

Si no prepara desde ahora la conquista de la gobernación y las alcaldías de Saravena, Tame, Cravo Norte, Puerto Rondón y la capital, no debilitará a los rojinegros que tanto terror siembran. Descarto Fortul y Arauquita por considerarlos imposibles de recuperar en una primera etapa.

Tendrían que arrancar con evitar que en cinco localidades clave –Puerto Nariño, Puerto Jordán, El Botalón, El Vigía y La Esmeralda– el ELN vuelva a imponer el voto de fusil. Según fuentes en terreno, es imprescindible implantar la biometría y que agentes judiciales, llevados de otras regiones y protegidos por la fuerza pública, estén presentes en el centro de votación para que los milicianos no suplanten electores.

Recuerden que los partidos de derecha no disponen de testigos electorales en los corregimientos citados y a los uniformados no los dejan entrar en los puestos de votación. Por tanto, el ELN consigue miles de votos fraudulentos.

Idéntica situación viven Fortul y Arauquita, municipios de un control guerrillero tan absoluto que podrían dejar la intervención para una segunda etapa.

En cuanto a Tame y Saravena, el Centro Democrático puede disponer de unos pocos testigos en algunas mesas del casco urbano, pero ninguno en sus corregimientos y veredas porque asumir ese papel supone jugarse el desplazamiento o la vida. La ventaja es que el voto urbano puede equilibrar al del fusil rural.

Y no crean que el Pacto Histórico es el único partido al que la guerrilla permite hacer proselitismo político; también el Liberal suele contar con su permiso y Cambio Radical, como prueba que el exgobernador Facundo Castillo contó con su aval y está preso por “elenopolítica”. Deberían ser más los detenidos si la Fiscalía quisiera actuar en lugar de engavetar las investigaciones, denuncian ciudadanos que advierten falta de voluntad en limpiar el departamento de cómplices del ELN en gobernación, alcaldías y entidades oficiales.

Otro frente de batalla lo conforman las organizaciones sociales que mantienen un cordón umbilical con alias Pablito, Antonio García, Pablo Beltrán y demás matones. Las conocen los araucanos y por eso resulta inaudito que sigan campantes en Saravena y que intervengan, por ejemplo, en decisiones de la petrolera Pares, según fuentes conocedoras de la empresa. Y que un reconocido periodista, cercano a la guerrilla, ataque a uribistas en dicho pueblo con una virulencia delincuencial, a sabiendas de que les pone una lápida encima.

También deberían rastrear las contrataciones de prestación de servicios en organismos estatales para impedir que sean fortines burocráticos de aliados de la guerrilla. Y acabar con el pago de un 5 por ciento al ELN de toda obra y proyecto oficial y otro tanto a las Farc de Mordisco, pese a estar arrinconadas en Arauca. Proyectos cuya ejecución suelen direccionar las organizaciones sociales.

Para ellas, tener en sus manos semejante entramado estatal y local significa, además de acopio de influencia y poder, contar con un abundante caudal electoral, puesto que obligan a votar por el candidato de sus preferencias.

A todos los votos conquistados con puestos, contratos y fusil, cabe sumar los comprados con plata a colombianos residentes en Venezuela que cruzan a Colombia para votar, bendecidos por el ELN. Solo probando los pagos en el país vecino podrían desenmascarar un fraude de miles de sufragios.

En suma, es tal la tela de araña que tejieron guerrillas, extrema izquierda y grandes corruptos desde hace décadas en Arauca, que no basta con bombardear campamentos para eliminar la violencia “elena”. Necesarias las ofensivas militares y policiales como la de Guadalito para cortar el flujo de gasolina robada hacia los laboratorios de coca. Pero sin atacar el entramado político y social, resurgirán una y mil veces. Y sin la colaboración de Estados Unidos en el santuario chavista, difícil obtener avances significativos en el combate contra la banda terrorista ensalzada por la ultraizquierda.