OPINIÓN

Redacción Semana

El voto útil

A diferencia de las notables actuaciones que el Congreso, bajo el liderazgo del Pacto Histórico y sus partidos aliados han llevado a cabo como oposición desde el inicio del periodo presidencial y legislativo, el Centro Democrático y sus parlamentarios han emprendido una labor verdaderamente destacada.
23 de octubre de 2023 a las 7:44 p. m.

Cuando, debido a decisiones democráticas y al agotamiento que nosotros, como clase política, habíamos generado al creer que nuestra forma de hacer política nos aseguraba el liderazgo y el control tanto a nivel nacional como regional, Colombia presenció una reacción por parte de sus ciudadanos. Esto culminó en la elección de un líder del “Pacto Histórico,” quien hábilmente presentó a los colombianos la promesa de un auténtico cambio en la forma de gobernar.

Sin embargo, ni los votantes, quienes estaban ansiosos por un cambio, previeron que este cambio conllevaría un deterioro en las instituciones y en la calidad de vida de todos, poniendo en peligro la democracia, como lo experimentamos hoy en día. Esto demuestra que estamos bajo el mando de individuos incompetentes, cuyo único propósito es satisfacer los caprichos de un líder dogmático y egocéntrico, que ha demostrado ser totalmente inepto para gobernar y que está obsesionado con convertirse, según su creencia, en un líder global de manera desmedida.

Pero lo que nunca podríamos haber imaginado y que sigue sorprendiéndonos son las tácticas políticas de los candidatos que representarán a los partidos de oposición al gobierno en las elecciones regionales del 29 de octubre en algunas circunscripciones. A diferencia de las notables actuaciones que el Congreso de la República, bajo el liderazgo del Pacto Histórico y sus partidos aliados (liberales, conservadores y La U) ha llevado a cabo como oposición desde el inicio del periodo presidencial y legislativo, el Centro Democrático y sus parlamentarios han emprendido una labor verdaderamente destacada.

Han establecido un ejemplo de lo que significa ser una oposición democrática seria, formulando cuestionamientos sólidos a las decisiones políticas de un gobierno que parece estar más interesado en mantener la división del país en aras de sus intereses particulares. Esto se refleja claramente en cada una de las reformas estructurales que han presentado, sobre las cuales la oposición ha mantenido debates significativos con los miembros del Pacto Histórico y sus aliados.

Otros partidos, como Cambio Radical, que en un principio se declararon independientes, tomaron la acertada decisión de unirse a la oposición y trabajar en conjunto con el Centro Democrático. Han demostrado, al igual que sus parlamentarios, la capacidad para llevar a cabo una oposición genuina, una perspectiva compartida por la mayoría de los colombianos.

Sin embargo, esta ilusión apenas duró menos de un año, y estoy seguro de que muchos parlamentarios de esos partidos de oposición deben estar reconsiderando si realmente tiene sentido continuar luchando en el Congreso de la República, dado que los miembros de sus partidos en las regiones se han aliado con partidos que respaldan a Petro y el cambio, representados por aquellos que han sido sus antagonistas en el Congreso de la República. Todo esto, motivado por una política de “voto útil” que, según ellos, les permitirá ganar en las elecciones del próximo 29 de octubre.

Permíteme ejemplificar lo que está ocurriendo en Antioquia. El candidato del Centro Democrático a la gobernación, Andrés Julián Rendón, en sus discursos critica ferozmente al gobierno de Gustavo Petro, lo cual es lógico, ya que forma parte de uno de los partidos líderes de la oposición. Sin embargo, inmediatamente después, forma alianzas políticas con los partidos Liberal y La U, que son parte de la Alianza por el Cambio y han votado y seguirán votando a favor de los proyectos de la política petrista, ya sea en reformas de salud, laborales o pensionales.

Lo más preocupante es que apoyaron el presupuesto nacional, que privaría a Antioquia de los recursos necesarios para finalizar importantes obras de infraestructura, argumentando que necesitan el “voto útil” para ganar la gobernación. En mi opinión, y seguramente en la de muchos de ustedes, esto es política oportunista y debería llevar a los miembros y parlamentarios de ese partido a declarar públicamente si están de acuerdo con estas decisiones, que contradicen completamente lo que han defendido tenazmente en el Congreso de la República y han contado con el respaldo de la mayoría de los antioqueños.

En el caso del candidato Luis Pérez, es diferente al candidato del Centro Democrático (quiero aclarar que tengo una amistad de muchos años con él y le he dicho que no puedo respaldar su campaña debido a que sus aliados y los partidos que lo postularon forman parte del Pacto Histórico, que no representa mis posiciones y lo que deseo para Colombia). Es evidente que la mayoría de los antioqueños comparte esta perspectiva, como lo demuestran no solo las encuestas, sino también todas las acciones de oposición lideradas desde este departamento, con el propósito de crear una oposición sólida y recuperar nuestra democracia en el próximo periodo presidencial. Actualmente, nuestra democracia está en una situación crítica, no solo en nuestro territorio sino también a nivel internacional, debido a las decisiones ideológicas del presidente y su Pacto Histórico.

No fue sorprendente cuando el otro partido de oposición, Cambio Radical, decidió unirse a un candidato que, aunque lo niegue, representa a los partidos de la misma ideología, como ya expliqué. Debo aclarar que Germán Vargas manifestó oficialmente que el partido no lo apoya, pero parece que sus órdenes fueron completamente ignoradas, ya que los líderes principales de él en Antioquia son fundamentales en la campaña de Pérez Gutiérrez para la gobernación.

En la alcaldía de Medellín y en muchos municipios de nuestro departamento, la situación es muy diferente y coherente con lo que realmente es una verdadera oposición. Hemos logrado unirnos detrás de un solo candidato sin hacer acuerdos con ninguno de los partidos que respaldan a Petro y sus aliados. Por el contrario, Fico y su partido han sabido evitar de manera inteligente el apoyo de estas organizaciones que parecen estar más enfocadas en su crecimiento político y los intereses personales de sus líderes, en lugar de en la recuperación de nuestro país de la grave situación que estamos experimentando.

En lo que respecta a la elección del gobernador de Antioquia, la respuesta es clara: no podemos quedar en manos de candidatos que solo representan sus propios intereses y que han logrado unir a los partidos de oposición y sus aliados en el Congreso del gobierno de Petro mediante el famoso “voto útil” para gobernar en los próximos 4 años en la gobernación de Antioquia. Vimos cómo, en los últimos días, por órdenes directas de la Casa de Nariño, Julián Bedoya se adhirió a la campaña de Luis Pérez y, detrás, personajes como Pastor Alape, ex integrante del secretariado de las FARC, quien está aspirando a la alcaldía de un municipio del Magdalena Medio antioqueño.

Tengo la esperanza y sé que muchos de ustedes comparten esta perspectiva: como antioqueños, debemos ser coherentes y castigar este tipo de acciones votando en contra de los candidatos Andrés Julián y Luis Pérez. Esto no se debe a cuestionamientos personales hacia ellos, sino a las alianzas que los acompañan y que en última instancia benefician al gobierno nacional encabezado por el presidente Gustavo Petro y sus aliados del Pacto Histórico.

En mi caso, seguiré siendo coherente con mis principios, y los invito a reflexionar sobre el futuro de nuestra región.

Por eso, votaré por alguien que ha demostrado coherencia durante toda la campaña al proponer una oposición firme contra el presidente Petro y la búsqueda de un régimen federal para Colombia. Ese alguien es el empresario Mauricio Tobón Franco para la gobernación y Federico Gutiérrez para la alcaldía, quienes representan la verdadera oposición al gobierno actual. En la asamblea, los animo a votar por Juan Felipe Vélez Álvarez, CREEMOS #54, y por Alejandro de Bedout CREEMOS #21 para el Concejo de Medellín.

Son jóvenes preparados que no actúan como la actual clase política, que sacrifica sus principios por el famoso “voto útil,” que en última instancia busca satisfacer intereses burocráticos y económicos.