Hay tantas cosas para decir de este Mundial de Fútbol que es difícil saber por dónde empezar. ¿Infantino? No. ¿Argentina? Tampoco. ¿VAR? Menos. ¿África? Eso sí. En este Mundial, este continente, que había sido devaluado en el fútbol y la verdad que no era tenido en cuenta, o quizás sí como un hermanito menor, mostró que es el futuro y que de allí va a salir la próxima generación de grandes futbolistas y grandes selecciones del mundo.
No es que uno deseche a Europa o América en este aspecto; ambos continentes seguirán siendo grandes proveedores de equipos y de jugadores, pero lo cierto es que África mostró lo que ya son y, sobre todo, lo que van a ser en el futuro en materia de fútbol, una potencia equivalente al resto del mundo. Los resultados en este Mundial dejan entrever este futuro al que, si le sumamos la migración y el crecimiento de población, pues muestran un camino donde van a superar en unas décadas a sus rivales europeos y americanos.
Ver jugar a Cabo Verde, a Egipto, a Argelia o al Congo, donde la mayoría de jugadores actúan en ligas europeas, es ver el futuro del futbol mundial. Es más, hoy vemos las grandes selecciones europeas y muchos de sus mejores jugadores provienen de la migración africana.
Mbappé, Saka, Olise, Musiala, Lukaku, Doku, Onana, Jamal, Dembelé, Bellingham –para solo nombrar algunos– tienen origen africano y son las grandes figuras de España, Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica. Ni hablar de Zidane, Gullit, Vieira, Seedorf, Henry, Rijkaard, Deco, quienes iniciaron ese camino que la migración africana abrió. Lo demás ya lo sabemos. Equipos que necesitan talento, búsqueda de jugadores en ligas menores africanas y nacionalización de buenos jugadores. El mercado, en fin, el mercado es un negocio que necesita esa materia prima.
La llegada de África además tiene dos grandes aliados: el presidente de la Fifa y la explosión poblacional. Gianni Infantino amplió el Mundial de 32 a 48 equipos y la presencia africana pasó de cinco selecciones en los tres mundiales anteriores a nueve en este Mundial. Cabo Verde, Argelia e incluso Egipto no habrían clasificado a un Mundial de 32 equipos. Ahora van a ser nueve equipos africanos.
La explosión poblacional también va a ayudar. En 2050, África va a tener 2.500 millones de habitantes, 950 más que hoy; América Latina, 730 millones, 62 más que hoy; y Europa, 703 millones, 65 menos que hoy. ¿Cómo van a sobrevivir los equipos de fútbol europeos con una población más vieja y con menos jóvenes? ¿Y los equipos latinos con menos jóvenes después de 2050, cuando la población comienza a decrecer dramáticamente?
África es el futuro del fútbol, además de otras cosas, ciertamente, y eso se va a ver en los próximos mundiales; no les quepa la menor duda. Hoy no tienen ligas fuertes, pero pronto seguramente las tendrán, así que lo que vimos en este Mundial es el comienzo de un dominio africano de este deporte que apenas se insinuó en este evento. Incluso si no tienen ligas fuertes, ya hay un fenómeno que está pasando y se va a aumentar de gran manera la opción de decidir por cuál país se va a jugar. Zidane escogió Francia y no Argelia. Mbappé eligió Francia y no Camerún. Otros escogieron su país de origen, como Mahrez con Argelia, Amrabat con Marruecos o Kanouté con Mali.
Otros, como el colombiano Cristhian Mosquera, quien esperó ser convocado por la selección española y, al no ser llamado, tampoco por la selección colombiana, se quedó por fuera del Mundial. Lo cierto es que las federaciones africanas ya tienen estrategias agresivas para reclutar jugadores con doble nacionalidad y así consolidar sus selecciones.
El único país de América que puede romper este declive es Estados Unidos. Primero, ya tienen una liga fuerte y que crece cada día, y segundo, tienen un gran crecimiento de población gracias a la migración latina de las últimas décadas. Además, los jóvenes ya no prefieren el fútbol americano por las lesiones y los traumas, y tienen una nueva alternativa. En mujeres, Estados Unidos ya es una potencia; lo de los hombres se ve venir.
¿Y lo de Infantino y la tarjeta roja de Estados Unidos? ¿O el desastre del abuso del VAR? ¿Las inconsistencias en los arbitrajes que cambiaron resultados como el de Argentina? Ya habrá tiempo para discutir estos temas.
Por ahora, vale la pena poner sobre la mesa los temas de fondo. El primero, la decadencia del futbol latinoamericano, que en este Mundial dejó mucho que desear. El segundo, la fortaleza de equipos europeos gracias a la migración, que cambió la composición de los equipos. Y tercero, la entrada de África al poder mundial del fútbol.
África en este mundial demostró ser la nueva América Latina de ese deporte. Hay que darle la bienvenida, pues está para quedarse. Por ahora disfrutemos de lo que queda en este Mundial y vamos… Mejor no decir, para que no me echen de los grupos en los que estoy en WhatsApp, donde las opiniones sobre el Mundial y sobre los equipos polarizan aún más que la política.
