OPINIÓN

Redacción Semana

Errar es de humanos y corregir es de sabios

Solicito al presidente, a su familia y a todo su equipo de gobierno que, por el bien de Colombia y sus habitantes, no olviden que es de sabios corregir y este sería el momento para hacerlo.
15 de febrero de 2024 a las 11:45 a. m.

Después de un año y medio del Gobierno nacional que preside el presidente Petro, considero que lo normal, en la construcción de un Estado de paredes de cristal, sería que, con su equipo de gobierno, como he venido manifestando públicamente, le rindiera cuentas públicas a la población colombiana y a la comunidad internacional sobre el manejo de los recursos económicos y bienes públicos; la deuda externa o interna; los logros obtenidos más importantes, principalmente en los temas relacionados con la salud, la educación, la cultura, el deporte, el medioambiente, la seguridad alimentaria, y, de manera especial, todo lo relacionado con la ‘paz total’, la seguridad y la convivencia pacífica en nuestro país.

No me cansaré de repetir públicamente que dicha rendición de cuentas es un derecho democrático de la población y un deber de obligatorio cumplimiento para los gobernantes y demás servidores de las tres ramas del poder público.

Desafortunadamente, lo que venimos conociendo públicamente sobre lo que está pasando en el poder ejecutivo no es bueno para el futuro democrático colombiano. Muestra de ello es la salida, sin mayores explicaciones, de varios altos servidores públicos, como el doctor Jorge Iván González, director de Planeación Nacional.

También, la crítica al Gobierno nacional de personas históricas de las luchas sociales agrarias, como ha sido el exsenador de la República por el Pacto Histórico Cesar Pachón; o las de las representantes a la Cámara por el Partido Alianza Verde Katherine Miranda y Catherine Juvinao, quienes en las pasadas elecciones promovieron públicamente la candidatura del presidente Petro. Asimismo, las apreciaciones críticas del representante a la Cámara por el Pacto Histórico en el departamento del Atlántico Agmeth Escaf, por la pérdida para Barranquilla de la sede de los Juegos Panamericanos 2027.

A lo anterior, se agrega la inconformidad que ya existe en varios sectores de la población urbana y rural por promesas electorales no cumplidas. También, las tensiones que se han presentado en las relaciones del presidente Petro con organismos judiciales y de control del Estado, con algunos alcaldes de ciudades capitales y gobernadores de varios departamentos, por no definir en el presupuesto nacional los recursos que deben ser entregados para la financiación de obras de infraestructura pactadas en plena ejecución.

Apartándonos de cualquier sentimiento político o social que pueda existir a favor o en contra del presidente de la República, lo importante es manifestarle de manera muy sincera que “errar es de humanos y corregir es de sabios”, como lo afirmó, hace más de 250 años, el poeta inglés Alexander Pope. No hacerlo es seguir en el camino de las equivocaciones, que tanto daño le pueden hacer al anhelo de cambios democráticos y sociales tan necesarios en Colombia, que varios de los anteriores gobernantes tampoco hicieron.

Como exvicepresidente de Colombia y persona que ha manifestado públicamente que, por el bien del futuro de la democracia en Colombia, se debe dejar al presidente Petro terminar su mandato constitucional hasta el 7 de agosto de 2026, año en que estaremos eligiendo tanto al nuevo presidente y vicepresidente de la República, como a los miembros del Congreso, solicito al presidente, a su familia y a todo su equipo de gobierno que, por el bien de Colombia y sus habitantes, no olviden que es de sabios corregir y este sería el momento para hacerlo.