OPINIÓN

Diana Saray Giraldo

La muerte de Cristian Herrera no puede quedar impune

Esta verdad se la debe el país a este periodista y a tantos que han dado su vida por denunciar la corrupción política en las regiones.
4 de julio de 2026 a las 4:16 a. m.

A Norte de Santander lo gobierna hace mucho tiempo el narcotráfico. En una zona donde confluyen muchos de los grandes dolores del país, el narcotráfico fue llenando poco a poco los rincones de la sociedad, y dentro de estos rincones está la política. De la nada, empezaron a aparecer grandes fortunas y financiadores de campañas de personajes cuestionados. Aunque estas personas fueron muchas veces señaladas, la falta de recursos silenciaron a los medios de comunicación regionales y las amenazas apagaron las voces de denuncia. Pero, aun con miedo, algunos periodistas valientes decidieron seguir denunciando. Uno de estos valientes era Cristian Herrera.

En medio de la boca del lobo, Herrera llevaba años denunciando la connivencia entre las mafias y los políticos de Norte de Santander. Sus denuncias le valieron varias amenazas contra su vida. Pero Cristian siguió adelante.

Uno de estos personajes siniestros a los que le seguía el rastro era el llamado “Faraón”. Según una investigación publicada en Connectas, en la que participó Cristian, el Faraón es un narco que utiliza los juegos de azar para lavar dinero y es el amo y señor de la frontera con Venezuela. La DEA lo vincula con tráfico de drogas a Estados Unidos, en asocio con carteles venezolanos y mexicanos. Para mover la droga, utilizaría negocios de comercialización de carbón en Norte de Santander y emplea esas fachadas para mover los hilos con los políticos de ese departamento.

Pero al Faraón también lo relacionan con varios homicidios. De acuerdo con esta publicación, este supuesto empresario estaría relacionado con el homicidio de César Ramón Flórez Anaya, un empresario del carbón, crimen que se habría dado por una millonaria deuda pendiente que habría mantenido la víctima con el Faraón y unos políticos de la región.

Un segundo homicidio es el del abogado Fabio Álex Ortega, veedor ciudadano y defensor de derechos humanos. Ortega había denunciado la minería ilegal en la región y sus vínculos con organizaciones criminales que tendrían conexiones con el Faraón.

El tercer hecho violento es el asesinato el 14 de septiembre de 2024 de Luis Miguel Osorio Chacín, su hijo de 14 años y su escolta. Osorio se presentaba como un ganadero, pero según las investigaciones estaba presuntamente vinculado a la organización del Faraón y fue asesinado por una deuda. Osorio Chacín habría aportado dinero a campañas de Norte de Santander en representación del Faraón.

El Faraón se llama David Vivas, y Cristian seguía el rastro de su presunta financiación a la campaña del recién elegido representante a la Cámara por Norte de Santander Luis Ariel Rodríguez Beltrán.

Este representante a la Cámara fue elegido en las pasadas elecciones con el aval del Partido Liberal. Antes de ser congresista, fue diputado y renunció para aspirar a la Cámara. Pregunté en Cúcuta por el recién elegido representante. “Es el niño consentido del Faraón, eso todo el mundo lo sabe”, me dice mi fuente. “¿Qué tal es el representante Rodríguez?”, le pregunto. “Es el mal en vida”, me responde.

Estos supuestos nexos entre el representante Luis Ariel Rodríguez y el Faraón eran lo que investigaba Cristian cuando fue asesinado el pasado 6 de junio. Días después del homicidio, fueron capturadas tres personas: John Sebastián Duque Andrade, alias Demonio, señalado como el sicario que disparó contra el periodista; Wilmer Alexánder Portillo González, quien habría suministrado el arma utilizada en el crimen; y Angélica Vesga Arenas, quien habría obrado como “campanera”. Una cuarta persona, Jefferson Guillermo Andrade Beltrán, alias Cocoy, está prófugo.

A los diez días del asesinato de Cristan, fue asesinado Edmundo Andrade Yáñez, abuelo de John Sebastián Duque Andrade, alias Demonio, y de Jefferson Guillermo Andrade Beltrán, alias Cocoy. Un asesinato que fue interpretado como una intimidación a los capturados para que no hablaran.

El periodista Daniel Coronell publicó en los últimos días varias pistas que podrían llevar al esclarecimiento de este crimen. De acuerdo con Coronell, los dos hombres señalados como presuntos responsables del asesinato del periodista Cristian Herrera, alias Demonio y alias Cocoy, son familiares del elegido representante a la Cámara Ariel Rodríguez Beltrán. Según explicó el periodista, la madre del electo representante a la Cámara es hermana de María Georgina Beltrán Gamboa, la abuela de los dos presuntos sicarios, que son primos entre sí. Era la esposa de Edmundo Andrade, el abuelo asesinado diez días después del homicidio de Cristian.

A pesar de las gravísimas acusaciones contra el representante Ariel Rodríguez Beltrán, este no quiso responder los cuestionamientos de Coronell ni ha hecho ningún tipo de declaración.

En febrero de este año, se dieron tres capturas vinculadas con las investigaciones por los tres homicidios que se le endilgan al Faraón, que narro al principio de esta columna. Cristian Herrera publicó el 10 de febrero en su cuenta de X: “… La semana pasada se dieron 3 capturas de sicarios en Cúcuta y están vinculados en los asesinatos de un minero y un abogado, ocurridos en 2024. Lo mejor de todo es que en estos hechos estaría vinculado un candidato al Congreso de la República. Suenan las cadenas”. Y luego publicó: “Hoy, la Policía presentó a uno de los presuntos asesinos de un abogado. Es Brayan Rolón (foto). Los otros 2 son Johan Martínez, cayó en Antioquia, y alias ‘Jota’, preso en Cómbita. Cada vez están más cerca del candidato al Congreso de la República vinculado a este crimen”. Este trino, con la foto del capturado, permanece fijado en su cuenta.

El 8 de marzo, un mes después de esta publicación, Luis Ariel Rodríguez Beltrán fue elegido representante a la Cámara.

El 6 de junio Cristian Herrera fue asesinado.

El cuestionado representante por Norte de Santander recibirá su credencial como congresista el próximo 20 de julio.

Señora fiscal Luz Adriana Camargo, el crimen de Cristian no puede quedar impune.

Esta verdad se la debe el país a este periodista y a tantos que han dado su vida por denunciar la corrupción política en las regiones.