Para nadie es un secreto que la comunicación ha sido una parte fundamental del gobierno de la alcaldesa Claudia López en Bogotá. Redes sociales, reportajes, videos, fotografías, tendencias y un sinnúmero de puestas en escena han marcado tres años y medio de otro mal gobierno en la ciudad.
Esa necesidad de vender una imagen y resultados que muchas veces han sido inexistentes o producto de la gestión de otros gobiernos llevó a que la mandataria montara una nómina paralela en la Alcaldía Mayor de Bogotá que nos ha costado a los ciudadanos 42.000 millones de pesos. En total identificamos 659 contratos entregados a dedo a un ejército de colaboradores que se encargan de hacer piezas gráficas, producir contenido, administrar páginas web, contestar mensajes en redes sociales, hacerles seguimiento a métricas de tendencias, reportajes periodísticos, generar libretos para videos y otras actividades que convirtieron a la Secretaría General en una productora personal.
Todos recordarán a la entonces candidata López en 2019 lanzando fuertes cuestionamientos en medios de comunicación en contra del alcalde Enrique Peñalosa por los gastos en publicidad y personal para atender sus actividades publicitarias. Hasta ese momento, este tipo de costes eran consideradas como “corrupción”. Sin embargo, cuando comparamos la contratación de personal para temas de comunicaciones del actual gobierno distrital con el de Peñalosa encontramos que Claudia López duplicó los gastos. En el anterior gobierno esa misma contratación sumó unos 20.000 millones de pesos en los cuatro años.
Durante la pandemia, mientras muchos en la ciudad no tenían para comer, ella decidió invertir 7.000 millones de pesos para pagar la nómina paralela. Esto sin tener en cuenta los cuantiosos recursos que también invierten en el distrito para pagar pauta y publicidad. ¿Dónde están todos los activistas de la línea de Antanas Mockus que le dieron la bendición a la alcaldesa bajo el lema de que los recursos públicos eran sagrados? ¿Dónde están todos aquellos que por meses recorrieron el país hablando e impulsando una consulta anticorrupción que pretendía devolverle la dignidad a los colombianos? ¿Dónde están los que por tantos años hablaron de austeridad en Colombia y prometieron que la alcaldía del Partido Verde en la ciudad sería un ejemplo en todo el país?
Su ego nos está saliendo muy caro y lo peor es que no hay nadie que haga un control efectivo sobre esta situación. Muchos a los que de nuestros impuestos les pagamos para que hagan el control sobre la administración de Bogotá han preferido guardar silencio permitiendo que el gobierno del Partido Verde derroche los recursos de la ciudad en asuntos sin sentido.
Tenemos que abrir el debate en Bogotá. Hay muchas necesidades y debemos comenzar a indignarnos por la forma en que los políticos se gastan a manos llenas los recursos limitados que tenemos como ciudad. Las nóminas paralelas para temas de imagen, comunicaciones y publicidad deben cuestionarse y limitarse. Las oficinas públicas no pueden seguir siendo las productoras personales de ningún gobernante. Si quieren subirse el ego, pues que lo paguen con su propio bolsillo.
