La recesión mundial será un factor clave que, sin duda alguna, afectará a nuestro país. El domingo pasado, Kristalina Georgieva, actual directora del Fondo Monetario Internacional, manifestó en una entrevista a la CBS que un tercio de la economía mundial se vería afectada por la recesión en 2023. Colombia por supuesto hará parte de los países afectados, aunque depende altamente de la destreza del Gobierno el impacto real que esta tenga.
Hasta ahora no se avizora un plan claro por parte de la nueva administración para hacer frente a la recesión que está por empezar. Se oyen, sí, multiplicidad de ideas, en su mayoría bastante sui géneris por parte de sus funcionarios, que más bien generan desconfianza en los mercados y susto en los inversionistas.
La falta de claridad sobre el futuro de la explotación de petróleo y carbón, la posible expropiación de los ahorros que millones de colombianos tenemos en los fondos privados de pensiones, la aprobación de una reforma tributaria que lesiona fuertemente a las empresas y por ende a la creación de empleo formal, entre otros, hacen que el panorama para Colombia en 2023 sea bastante crítico.
La última gran crisis económica y financiera mundial se presentó en el año 2008. En aquel entonces, el gobierno del presidente Uribe actuó con prontitud y celeridad, fue creada la Consejería Presidencial de Política Anticíclica y se tomaron medidas de choque que lograron replegar los efectos de la “Gran Recesión”. La economía colombiana creció, y los ojos del mundo se posaron en Colombia, lo que hizo que aumentara la inversión en nuestro país.
A pesar de que la recesión este año es inminente, no existe ningún anuncio por parte de la administración Petro para combatirla. Hasta ahora, los anuncios presidenciales se han reducido a atacar el alza en las tasas de interés por parte del Banco de la República, siendo esta una antesala para culparlo de la difícil situación económica por la que atravesará el país el año entrante.
La independencia del Banco de la República es crucial para la estabilidad económica y financiera del país. Sin embargo, es un escenario bastante probable el que el presidente quiera hacer una reforma en este aspecto, lo cual sería gravísimo. Ya en el pasado, Petro había advertido que “la Junta Directiva del Banco pertenece a un partido político, el Centro Democrático”. Son altas las posibilidades de que el presidente quiera cambiar las reglas de juego, lo que nos perjudicaría terriblemente a todos.
Entretanto, Fedesarrollo disminuyó a 1,5 % la perspectiva de crecimiento de la economía colombiana para este año, a pesar de que inicialmente había planteado un crecimiento del orden del 2,4 %. Es claro que este no será un año fácil para la economía nacional, y las actuaciones y pronunciamientos del gobierno tampoco ayudan.
La inversión en la construcción de vías hace parte de un paquete de medidas de política anticíclica que el Gobierno nacional eventualmente puede desarrollar. Sin embargo, para Petro, la construcción de vías 4G es sinónimo de importar productos, matar la producción nacional y beneficiar a los que él denomina “dueños del gran capital”.
La construcción de vivienda y el desarrollo de obras públicas también hacen parte de acciones de carácter anticíclico que el Gobierno puede adoptar, sin embargo, como consecuencia del dólar más alto de la historia del país, muchos constructores han desistido de iniciar, e incluso continuar, la construcción de proyectos de vivienda. Algo similar ocurre con algunas obras públicas, pues solo en Bogotá, como consecuencia de la disparada del dólar, tuvo que cancelarse el proceso de licitación de la planta de termovalorización y declararse desierta la del cable aéreo de San Cristóbal.
Hasta el moment no existe claridad de la hoja de ruta del Gobierno en materia económica para hacer frente a la recesión mundial, por lo que las consecuencias de esta pueden ser bastante peores de lo que nos imaginamos. Ojalá me equivoque, pero me temo que no.
