En un mundo donde la inteligencia artificial y los chips de última generación lo cambian todo, Estados Unidos lanzó el pasado diciembre una estrategia llamada Pax Sílica.
El nombre une dos ideas poderosas: “Pax”, que evoca estabilidad y paz como en la antigua Roma, y “Sílica”, el compuesto base del silicio, ese material esencial para fabricar los semiconductores que hacen posible la IA, los centros de datos y casi toda la tecnología moderna. Su objetivo principal es crear una cadena de suministro segura, resiliente e innovadora que reduzca la dependencia de proveedores que pueden usar su posición como herramienta de presión, especialmente China. En su lugar, fomenta la cooperación entre países “de confianza”.
¿En qué consiste Pax Sílica?
No es un tratado militar ni un acuerdo comercial tradicional. Es una plataforma flexible de colaboración económica y tecnológica que abarca:
• La extracción y procesamiento de minerales críticos (como litio, cobre, níquel y tierras raras).
• La producción de semiconductores y componentes para IA.
• La construcción de centros de datos y la infraestructura energética que los alimenta.
• La logística y manufactura avanzada.
Veintitrés países signatarios más la Unión Europea comprenden esta plataforma. Entre los latinoamericanos están Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador y Panamá. La coalición sigue abierta a nuevos socios que aporten recursos, energía o capacidades logísticas.
¿Qué podría ganar Colombia si se une?
Colombia no participó como miembro fundador, pero la iniciativa está diseñada para expandirse a nuevos socios. Gracias a sus recursos naturales, su ubicación estratégica y sus buenas relaciones con Estados Unidos, Colombia tiene varias cartas interesantes para jugar:
1. Atracción de inversión tecnológica
Podría llegar capital estadounidense y de aliados para construir centros de datos, fábricas de componentes y proyectos de manufactura avanzada. Esto ayudaría a diversificar la economía más allá de las materias primas tradicionales y a crear empleos calificados. Para ello es imperativo que Colombia aumente considerablemente su capacidad de generación energética.
2. Fortalecimiento energético y logística
La cooperación e inversión en energía hidroeléctrica, gas y renovables ayudaría a alimentar los proyectos, no solo de IA —sino la necesitada ampliación de la generación de energía para evitar un apagón— y reducir riesgos de dependencia. El posicionamiento de Colombia en América Latina ayudaría a facilitar también las exportaciones, mejorar cadenas de logística y servicios digitales, lo que repercutiría en el crecimiento económico y diversificación de su canasta exportadora con demanda agregada.
3. Valorización de sus minerales críticos
Colombia tiene potencial en níquel, cobre y coltán, minerales clave para baterías, chips y energías renovables. Participar facilitaría el acceso a financiamiento, estándares compartidos y mercados confiables para exportarlos.
4. Diversificación geopolítica
Permitiría equilibrar las relaciones comerciales, fortaleciendo lazos con Estados Unidos y sus aliados sin tener que romper vínculos existentes. Esto reduce vulnerabilidades en las cadenas globales de suministro.
5. Impulso a la innovación y el empleo
Oportunidades en nearshoring, logística portuaria, startups de IA, formación de talento y ensamblaje/manufactura de semiconductores de menor complejidad. Países como Costa Rica y Panamá buscan precisamente esto para atraer empleos calificados y capacitación. Lo anterior genera un “efecto multiplicador” que podría mejorar la productividad y la competitividad del país a largo plazo.
¿Hay riesgos que considerar?
Como en cualquier alianza estratégica, unirse implica evaluar alineaciones en políticas de exportación, posibles revisiones de inversiones por temas de seguridad nacional y la posible reacción de socios comerciales importantes como China, que hoy es el principal socio de muchos países latinoamericanos.
Pax Sílica no es solo otra iniciativa más: representa un esfuerzo por definir cómo se organizará la economía tecnológica del siglo XXI. Para Colombia, sumarse podría significar dar un paso importante hacia la integración en la economía de la inteligencia artificial, atraer inversión de alto valor y diversificar su estrategia internacional aprovechando sus fortalezas en recursos y ubicación, así como una oportunidad de transferencia de conocimiento y desarrollo de talento humano. Adicionalmente, Colombia debe reconstruir su relación con EEUU y este puede ser un primer paso en firme en ese proceso. El mensaje es claro: en la nueva era de la IA, quienes construyan alianzas confiables tendrán más herramientas para crecer. No podemos quedarnos por fuera.
