Home

Opinión

Artículo

opinión

Lucia Bastidas
Lucia Bastidas - Foto: SEMANA

¿Qué pasa con el barrido en Bogotá?

Con el desarrollo de las actividades, el operador PromoAmbiental manifiesta que no va a seguir prestando el servicio de barrido con base en lo licitado y establecido en el PGIRS, a pesar de que se ha actualizado de la mano con los operadores.

Por: Lucía Bastidas

El mejor remedio contra las pestes y pandemias es la limpieza y el aseo público.

En Bogotá, desde 2018 y con vigencia hasta 2026, entró a operar un nuevo modelo de aseo dividido en cinco áreas de servicio exclusivo con el fin de garantizar la cobertura, una tarifa en favor de los usuarios y la incorporación de equipos de alta tecnología con el fin de tener una moderna prestación del servicio, apegados al marco tarifario expedido por la Comisión de Regulación de Agua Potable (CRA).

Los interesados en quedarse con algunas de las áreas debían ofrecer un descuento dentro de la operación con base en un modelo financiero que evidenciara que este podía actuar y responder de manera óptima, según lo establecido en el PGIRS (Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos). Con estas reglas de juego resultaron ganadores los operadores Lime, Ciudad Limpia, Bogotá Limpia, Área Limpia y PromoAmbiental, esta última encargada de todas las localidades del borde oriental de la ciudad (Usaquén, Chapinero, Santa Fe, Candelaria, San Cristóbal, Usme y Sumapaz).

Con el desarrollo de las actividades, el operador PromoAmbiental manifiesta que no va a seguir prestando el servicio de barrido con base en lo licitado y establecido en el PGIRS, a pesar de que se ha actualizado de la mano con los operadores, lo que es contradictorio en primer lugar porque ellos aceptaron las condiciones de la licitación para poder operar una de las áreas establecidas y en donde al elaborar el modelo financiero debían manifestar aquellas inconformidades y acciones a tener en cuenta antes de aceptar la zona de la cual resultaron ganadores y que se ha venido trabajando con ellos de la mano del PGIRS.

En segundo lugar, el operador argumenta que toda la ciudad debe pagar por el servicio de barrido de su zona, esto de la mano con los procesos que se han dado en los tribunales, donde el principal afectado es el bolsillo de los bogotanos. Así mismo se ha evidenciado la preocupación que vienen manifestando los demás operadores, que expresan que los argumentos de PromoAmbiental vienen perjudicando sus finanzas, así como el hecho de que apelando al sentido común, si este operador viene barriendo el triple de lo establecido y es lo que exige que se le debe reconocer, no es claro cómo si están realizando esta tarea de dicha forma al Relleno Sanitario Doña Juana no llegan esos residuos adicionales, sino todo lo contrario, llegan cantidades aún menores a lo establecido en el PGIRS, y por consiguiente los costos establecidos por cantidad de residuos de barridos para el tratamiento de lixiviados no se está cumpliendo según lo dicho en el contrato.

Todo esto se suma a lo que he denominado como “ventanas rotas”, que agrupa basuras en las calles, contenedores destruidos, sucios, reciclaje a cielo abierto, las denuncias de roedores afectando los ciudadanos, así como la disputa entre el distrito y el operador del relleno, una cancelación de la planta de termovalorización, y ahora el riesgo de que los operadores lleguen a la quiebra. Por eso hago un llamado a las autoridades a que tomen cartas en el asunto, porque mientras la tarifa de los bogotanos viene en un aumento silencioso, la realidad es que la incertidumbre en el manejo de basuras nos puede llevar a una nueva pandemia y es la del colapso de basuras en nuestra ciudad.