OPINIÓN

Diana Giraldo

Vote bien, después no se queje

No creo que exista hoy un candidato ni mejor preparado ni mejor acompañado. Por eso, votaré por Alejandro Gaviria.
12 de marzo de 2022 a las 4:28 a. m.

Por supuesto que todas las elecciones que suceden en el país son importantes, pero en pocos momentos hay tanto en juego como en los comicios que tendrán lugar este domingo.

La conformación del próximo Congreso y la designación de quienes serán los candidatos que se enfrentarán en una primera vuelta para quedarse con la Presidencia de la República marcan la recta final del Gobierno de Iván Duque y el inicio de un nuevo capítulo para el país, en el que está en juego no solo la gobernabilidad, sino el cambio mismo del modelo económico.

Lo primero que hay que decir es que no se puede pretender tener un país distinto cuando se siguen eligiendo una y otra vez a las mismas personas como congresistas, los mismos que durante años han sido los grandes responsables de muchos de los males que crecen en esta nación. Es en el Congreso donde se tramitan las leyes que marcan las reformas que se necesitan. Es allí donde se elige a las cabezas de las instituciones garantes de que un Estado funcione. Es en el Congreso donde se mueven los acuerdos políticos que llevarán a la ejecución de grandes obras, muchas de las cuales aparecen luego salpicadas de corrupción. ¿Cómo pretender cambiar la dinámica de un país si seguimos permitiendo que la democracia que sostiene un país siga en manos de personas que solo están allí para mover sus negocios y enriquecerse? Es difícil decidir hoy, en un universo de cientos de candidatos, por quién votar; pero en la larga lista de aspirantes hay líderes que valen la pena. Tómese el tiempo para escoger a alguien que tenga la intención de llegar al Congreso a hacer las cosas bien. Busque un espacio para conocer las hojas de vida de los aspirantes. Decida bien.

Lo que sí, por Dios no haga, es votar por esos llenos de señalamientos de toda índole y cuyos nombres hoy son factores comunes cuando se habla de corrupción. Tampoco lo haga por todos esos que hacen política en cuerpo ajeno: nada de votar por las esposas de, los hijos de, los hermanos de todos aquellos que han sido condenados o están siendo investigados y que ahora pretenden seguir desfalcando al Estado mediante la elección de un familiar o de un mandadero. Los tarjetones están llenos de estos nombres: Julio Elías Vidal, hermano del condenado Ñoño Elías, quiere llegar al Senado por el Partido de la U; José Alfredo Marín, jefe de campaña de Mauricio Aguilar, quiere recuperar la curul que perdió su hermano Richard, por el Partido Conservador; Carlos Julio González, exgobernador del Huila, hermano de la también exgobernadora Cielo González y cuñado de Germán Trujillo (el condenado zar del PAE), quiere ser elegido senador por Cambio Radical; Esteban Quintero Cardona, hijo del condenado por parapolítica Rubén Darío Quintero, quiere saltar con su partido, Centro Democrático, de la Cámara por Antioquia al Senado. Ciro Ramírez Cortés, hijo del condenado por parapolítica Ciro Ramírez Pinzón, quiere repetir Senado también por el Centro Democrático.

Por los lados de la Cámara, por ejemplo, tenemos como aspirante en Santander a Johanna González, que quiere recuperar la curul que perdió su esposo, Edwin Ballesteros (Centro Democrático), quien se retiró llorando del Congreso por las investigaciones en su contra; Sandra Elena Villadiego, del Pacto Histórico, quiere una curul por Bolívar, la misma que heredó de su esposo, Miguel Rangel Sossa, condenado por parapolítica. Lo mismo le pasa a Emeterio José Montes Castro, quien quiere repetir Cámara también por Bolívar (Partido Conservador), curul que heredó su tío William Montes, condenado por firmar el pacto de Ralito. Y la lista sigue. El informe completo está en la página web de la Fundación Pares.

Superado el voto por Congreso, este domingo también se elegirá a los candidatos de las consultas. Serán tres: Pacto Histórico (izquierda), Coalición de la Esperanza (centro) y Equipo por Colombia (derecha). Recuerde que tiene que pedir el tarjetón de la consulta que quiere votar, porque no les está permitido a los jurados ofrecer el tarjetón al ciudadano.

Quienes lideren cada una de estas consultas serán quienes se enfrenten en primera vuelta presidencial a los demás candidatos.Yo votaré por la Coalición de la Esperanza. Hay tres grandes candidatos allí: Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria y Juan Manuel Galán. Cualquiera de los tres será una buena apuesta presidencial. Mi elegido es Alejandro Gaviria. Considero que es un candidato que representa la posibilidad de poder unir los extremos en que se dividió este país. Es un defensor de la institucionalidad, del Estado como garante de las libertades individuales. Un hombre respetuoso de la diferencia, capaz de concebir soluciones para problemas críticos, lejos del populismo. Sí, es cierto, es un intelectual al que a veces es difícil entenderle. Pero eso es lo que necesita este país. Salir de los populistas que prometen imposibles y entregarle el mando a una persona capaz de pensar soluciones para problemas complejos, pero con los pies en la tierra. Eso lo hace un intelectual, no un populista. Conocer también la trayectoria de su esposa, Carolina Soto, me ayudó a definir el voto. Soto es una economista con maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de Columbia, que ha sido codirectora del Banco de la República, alta consejera para la competitividad, viceministra de Hacienda, y un larguísimo etcétera en altos cargos públicos y privados. Es esta mujer la que dará consejo en las horas de angustia. Eso me da tranquilidad.

No creo que exista hoy un candidato ni mejor preparado ni mejor acompañado. Por eso, votaré por Alejandro Gaviria.