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Una de las externalidades de la covid-19 es la violencia en el hogar. Las mujeres principalmente son las víctimas. - Foto: iStock

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El drama de ser mujer durante la pandemia

El virus no es la única amenaza para las mujeres durante la pandemia. El confinamiento aumenta la brecha de género.

El signo de los tiempos de pandemia ya sentenció algo con claridad: las mujeres son el grupo poblacional más vulnerable en los momentos de crisis. Sobre esto no es posible irse por las ramas.

Las cifras así lo demuestran: el desempleo entre las mujeres se disparó en marzo y explica la mayor parte de la tasa de desocupación del país, que llegó a 12,6% en ese mes.

El director del Dane, Juan Daniel Oviedo, explicó que durante las crisis económicas la brecha de género aumenta.

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Y eso es justo lo que está pasando ahora mismo: el desempleo femenino se disparó a 16,4%, mientras que el de hombres fue de 9,8%. La diferencia de desempleo entre géneros era de 6,2 puntos porcentuales en el primer trimestre del año pasado. En el mismo periodo de 2020 es 6,6 puntos porcentuales.

Esto significa que, por cuenta de la pandemia, las mujeres han puesto la mayor cuota de sacrificio laboral. Oviedo destaca que las cifras son más dramáticas en el indicador de población ocupada. Recordó que en marzo hubo 1,58 millones de personas que dejaron de estar ocupadas. De ese total, 863.000 eran mujeres.

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Pero estos no son los únicos datos preocupantes. La vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez, ha manifestado su preocupación por los casos de violencia intrafamiliar y cómo el confinamiento ha hecho que las cifras de maltrato contra la mujer aumenten. Desde esta perspectiva, el aislamiento ha sido poco inteligente. Según la Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, Gheidy Gallo, entre el 25 de marzo y el 14 de mayo pasado hubo un incremento de 170% en las llamadas que reportaron casos de violencia intrafamiliar a la línea 155, que es un servicio disponible para atención de mujeres víctimas de violencia.

"90% de las llamadas son realizadas por mujeres, lo cual indica que ellas están perdiendo el miedo a denunciar y también que tienen mayor confianza en las instituciones que brindamos apoyo", explicó Gallo.

Pero la circunstancia de vulnerabilidad de las mujeres en la actual coyuntura también se evidencia en otros aspectos. Según el informe Dimensiones de Género en la crisis del covid-19, elaborado por ONU Mujeres, "en Colombia, las mujeres dedican el doble del tiempo al trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres. Semanalmente, ellas destinan en promedio 50,6 horas a esas labores, mientras que ellos 23,9 horas en promedio en Colombia".

Oviedo, del Dane, dice que si en un día "normal" una mujer trabaja en labores del hogar algo más de 7 horas, mientras que el hombre apenas 3, en un día de confinamiento la brecha se incrementa.

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Durante la cuarentena ellas han asumido buena parte de las labores del hogar: no solo tienen la obligación de buscar ingresos, sino también adquieren un rol protagónico en las obligaciones del hogar, como el aseo, la preparación de alimentos e, inclusive, la educación de los hijos.

El asunto es realmente problemático, pues pone en evidencia las razones de las brechas que hay entre los géneros: las mujeres están destinando mucho tiempo a labores no remuneradas, lo que genera una tensión para el trabajo. Además, se ven afectadas mayoritariamente por el desempleo y son las víctimas principales de la violencia en el interior del hogar.

En pocas palabras, ser mujer en medio de la pandemia es realmente uno de los principales desafíos en la coyuntura de hoy.

Más educación, ¿menos salario?

Gallo, directora de la Consejería, explica que el Gobierno ha venido tomando decisiones para favorecer la situación de las mujeres. Además de la línea para hacer denuncias sobre violencia al interior del hogar, vienen aplicando enfoques de género para permitir que las mujeres puedan tener una mayor independencia económica y garantizar el ingreso en sus familias.

"Tenemos una clara apuesta por lograr un mayor empoderamiento económico de las mujeres en el marco de la Cuarta Revolución Industrial y de la acelerada digitalización de la economía. Allí será fundamental que las mujeres estudien las llamadas carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), que les permitiría acceder a empleos de mejor calidad y mayores ingresos, lo que ayudaría a cerrar la brecha salarial", explicó la funcionaria.

Pero esto no es suficiente. Es necesario avanzar en temas culturales: cabe recordar que de la población universitaria hoy, la mayor parte es de mujeres (54%) y, aun así, cuando estas logran conseguir un trabajo, la brecha salarial es de 12%. Es claro que para enfrentar la pandemia es necesario un enfoque de género y las mujeres no pueden quedar atrás.