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- Foto: Calificadora Moody's Getty

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Moody’s enciende alerta fiscal sobre Colombia

La agencia calificadora advirtió que el gobierno de Colombia podría enfrentar obstáculos para lograr las metas fiscales en un ambiente de crecimiento moderado.

La firma considera que el gobierno del presidente Duque enfrenta una serie de desafíos estructurales, en la medida en que las metas de déficit fiscal serían difíciles de cumplir en un período de crecimiento moderado, al tiempo que un clima político polarizado podría dificultar el recorte del gasto.

En esas circunstancias, los desafíos más importantes del gobierno son reducir el gasto,  que es muy inflexible; elevar los ingresos no petroleros y diversificar los motores del crecimiento.

En opinión de Moody’s, la elevación de los precios del petróleo y un crecimiento más dinámico que el esperado permitirán que el Gobierno cumpla las metas de déficit fiscal de 3,1% y 2,4% del PIB este año y el siguiente. Sin embargo, si se recorta los impuestos a las empresas, se requerirán medidas compensatorias para alcanzar la meta de déficit fiscal de 2019, en la medida en que los menores recaudos por este gravamen compensarían los mayores ingresos de la renta petrolera.

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En su concepto, el sector de los hidrocarburos se recuperará de una manera gradual de la debilidad que tuvo en 2016 y 2017, con base en sus mayores precios internacionales. Sin embargo, aunque un aumento de la inversión mejorará el comportamiento del sector en el corto plazo, quizá no sea suficiente para restablecer las reservas de crudo del país.

La agencia también afirmó que la elección del presidente Iván Duque, junto con la fortaleza en el Congreso de su partido, el Centro Democrático, sugieren que habrá una continuidad en las políticas económicas. Sin embargo, la nueva administración enfrenta el enorme reto de hacer aprobar las reformas necesarias para resolver los problemas fiscales estructurales del país.

De esta manera, Moody’s confía en que los mayores precios del crudo le darán un respiro al Gobierno para lograr las metas fiscales en el corto plazo. Sin embargo, llama de nuevo la atención sobre la necesidad de acelerar el crecimiento de la economía, diversificar sus motores y elevar su tasa potencial, para despejar el panorama fiscal en el mediano plazo. Con el mismo fin, insiste en la necesidad de flexibilizar el gasto público.

En consecuencia, parece recomendarle prudencia al gobierno en el diseño de su ley de financiamiento, en el sentido de compensar el recorte del impuesto de renta a las empresas con un incremento de otros ingresos.

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Este es un primer mensaje de alerta por parte de un observador independiente como esta agencia calificadora. Al margen de esta opinión, quizá el Gobierno deba reconsiderar su intención de aumentar el gasto público, porque para hacerlo debería incrementar el esfuerzo tributario de los consumidores, si al mismo tiempo quiere honrar su promesa de reducir la carga de las empresas.

Sin embargo, debe ponderar con cautela su intención de incrementar la base del IVA, porque  podría afectar de una manera adversa la confianza del consumidor, generar incertidumbre y ralentizar el consumo, que en esta coyuntura es la principal fuente de la demanda. Si frena el gasto de los consumidores podría también ralentizar el crecimiento, lo cual dificultaría el cumplimiento de las metas de déficit, porque quizá los ingresos tributarios no aumentarían en la magnitud prevista, como ocurrió el año pasado por causa de la reforma tributaria de 2016.

Con la creciente aversión al riesgo que hay en los mercados financieros internacionales, como consecuencia del tránsito a la postura monetaria normal de la Reserva Federal, acaso no convenga generar incertidumbre sobre la fortaleza del crecimiento y el cumplimiento de las metas fiscales. Quizá no es el momento de expandir el gasto público, sino el de estimular la demanda del sector privado.

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