SEMANA habló con Néstor Plazas, subgerente industrial y de tesorería del Banco de la República.
¿Es normal que la gente guarde las monedas?
El comportamiento es atípico. Siempre ha habido ahorro, pero la gente antes no retenía las monedas. Más bien, le daba pereza tenerlas en el bolsillo y salía rápido de ellas. Pero la de mil llamó la atención y las personas han estado atesorándola.
¿Eso qué efectos tiene para ustedes?
Se afectan otras denominaciones y sube la demanda de monedas de 500. Las ‘monedas ociosas’ deben recircular para atender varios sectores de la economía.
¿Dónde guarda la gente las monedas?
En las alcancías, que hacen parte de nuestra cultura del ahorro, pues en Colombia la bancarización todavía es baja. Pero acumular monedas en cajones no significa que la gente las esté ahorrando. Simplemente las guardan al tener bajo poder adquisitivo.
¿Desaparecerá la moneda de mil?
Por ahora coexistirá con el billete. Tenemos listos 1.000 millones de billetes de mil para poner a circular. Además hemos comenzado a recircular 85.000 kilos de excedentes que había en los bancos comerciales y, como la capacidad de la fábrica está al tope, hemos también empezado a importar algunas hechas en la Casa de la Moneda de Eslovaquia.
PESO
El hombre de la moneda de mil
Las monedas de mil escasean, pues los colombianos, en vez de usarlas, las guardan.
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14 de febrero de 2015 a las 5:00 p. m.
