Esta carta es para terciar en la discusión propuesta desde el artículo "Terciopelo azul' de la edición #760 y la carta de Ana Mosseri y María Elvira Posse.Me quiero centrar en la 'crítica' que hacen las señoritas Mosseri y Posse de Los Aterciopelados. Dicen sentir lástima de que "...sea éste el grupo que represente el rock de nuestro país...". Los Aterciopelados se han ganado la popularidad a pulso y con calidad. No creo que Phil Manzanera haya dicho en broma que "se pueden constituir en el grupo más importante de Latinoamérica". Me parece tendencioso juzgarlos solo por temas como La Cuchilla o Baracuratama. Para juzgar un grupo no hay que contentarse con la promoción de las emisoras. De hecho en 'El Dorado' existen auténticos tesoros. Ellas también los acusan de "...olvidar el género del cual se gestaron: el rock alternativo..." y "...sacrificar la integridad de un género..." por el éxito comercial. En primer lugar, si hay ahora una palabra más ligada con lo comercial es 'rock alternativo'. La expresión "integridad de un género" cae dentro la ortodoxa visión de que todo grupo tiene que rendirle cuentas a un 'movimiento' y a los sabios del 'verdadero' rock colombiano. Con el objetivo de darle estocada final a Los Aterciopelados los comparan con Shakira y Marbelle. Esa actitud pone de relieve que ya es hora de que maduremos como nuestros grupos. El rock colombiano debe ser tan múltiple, diverso, auténtico y turbulento como el país. Alejandro Mora Bogotá
POLEMICA ATERCIOPELADA
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12 de enero de 1997, 7:00 p. m.